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Martes, 12 de Marzo de 2013

Actualizado09:15:18

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Mujeres

‘La pobreza es la peor forma de violencia’, Mata Amritanandamayi, (Amma) dixit.

Continente a continente porque país a país sería demasiado prolijo, aunque haré mención a países, voy a empezar por Europa, la sociedad del bienestar, donde se da la forma más corrupta y repugnante de violencia de género. Me refiero al execrable comercio de esclavas sexuales, jóvenes y niñas, con la complicidad de prácticamente todos, donde a lo más se trata de ocultar el espectáculo de este repugnante comercio y donde muchas mujeres ‘decentes’ siguen haciendo ascos ante la presencia forzada de esas pobres esclavas en sus elegantes barriadas. Van contra las mujeres, no contra los clientes de esas mujeres, a menudo sus maridos, ignoran que son terribles víctimas de la gente más despiadada y amoral que existe. Este comercio, para vergüenza de toda Europa, es un sector más de la sociedad de consumo. De consumo del abuso, el engaño, la amenaza constante, el robo, tortura y con frecuencia asesinato impune. No hay una política contundente para acabar con esas mafias. La hay de cara a la galería, pero si está ahí el hecho de que cada vez el negocio prospera más, es que no hay una voluntad real de llevar contra las cuerdas a los mafiosos y sus cómplices, los usuarios de estos ‘servicios’. Esta Europa tan podrida que está llena de redes de prostitución infantil, esta Europa que es como una hidra de siete cabezas, se cortan las subsidiarias, nunca la principal. A mí si me gustaría ver campañas masivas de la población civil, ¡la única esperanza que nos queda! sobre todo población civil femenina contra este comercio infame.

Siempre me indignó la manida frase de ‘el oficio más viejo del mundo’, hecha por hombres para ocultar lo que debería llamarse ‘el abuso más viejo del mundo’. Ni una sola mujer debería ser cómplice, de la forma que sea,  de este repugnante negocio. Ni una. Pero las hay, y no me refiero precisamente a las ‘madames’.

Y esta, que es una de las formas más execrables –sino la más- de corrupción, nunca ha sido tratada como tal, nunca perseguida como tal.

Entre los informes recibidos está el de mis amigos de la Fundación Vicente Ferrer que tanto ha hecho cambiar la comarca de Anantapur en el estado de Andra Pradesh, en el cono sur de India. Hay documentos demoledores. India es el cuarto país del mundo donde las niñas están el peligro desde antes de nacer, precedida de Afganistán, República Democrática del Congo y Pakistán. En India existen seiscientas leyes de protección a la mujer, que nunca se implementan. Una de esas leyes de protección es la prohibición de conocer el sexo del bebé durante la gestación para impedir el aborto selectivo de niñas, pero el soborno es tan alto que el aborto selectivo alcanza cifras escalofriantes. Por ley, la ‘dote’ que los padres de niñas tienen que pagar para poder casarlas está prohibida desde 1961, pero la letra de la ley significa poco o nada. Las niñas son prácticamente vendidas en matrimonios precoces, que ignoran los derechos del niño vigentes en el país,  y la ley ¡otra ley! que prohibe matrimonios antes de los dieciocho años, matrimonios en los que son violadas a veces con resultado de muerte. Estas niñas-mujeres esclavas, por tradición, van a vivir a casa de los padres del marido y esto es el peor de los infiernos y fuente de asesinatos impunes con estadísticas insufribles. Esto sobre todo afecta a la mayoría rural de la población donde a pesar de la labor de la FVF y otras ONGs el cambio es muy lento. En las clases medias y altas de las ciudades las cosas son muy distintas, porque las chicas estudian.

Ponen los pelos de punta esas seiscientas leyes de protección de la mujer, entre otras contra la violencia de género, que no sirven para nada, donde en la mayoría de casos la violación no solo queda impune, es que tilda a la mujer de culpable.

Es curioso, India el cuarto país donde nacer –si se llega a nacer- niña es tan peligroso, es un país democrático, plurirreligioso, de mayoría hinduista. En dos países que la preceden en este terrible ranking, Afganistán y Pakistán, países musulmanes fundamentalistas, ser mujer es aún peor, prácticamente son un apéndice de las necesidades y caprichos del hombre, donde el asesinato está a la orden del día. Recomiendo la lectura de la novela del autor afgano Khaled Hosseini, Mil soles espléndidos. Para las mujeres afganas la marcha de los occidentales significa el terror total. Hay activistas, ONGs jugándose la vida ahí, Malala el último ejemplo, pero ¿qué hace el mundo? ¿Y que hace el Islam no fundamentalista? ¿Qué hacemos?

Que el Congo-Kinshasha, se llame República Democrática del Congo es un escarnio. Según Annie Matundu-Mbami, Vicepresidenta Internacional de la Women International League for Peace and Freedom, (WILPF) que recientemente estuvo en Madrid donde la entrevistamos, desde el gobierno, el ejército, los mandos de alta graduación son los primeros violadores de mujeres y niñas. También hay leyes de protección a la mujer, presencia internacional –mayormente depredadores de los ricos recursos minerales del país- pero falla el primero de los recursos para el cambio: la educación de las niñas. Decía Annie que recientemente, gracias a un slogan de UNICEF, ‘también las niñas tienen que estar en la escuela’ la situación ha mejorado...en las ciudades.

Y esto ocurre en Congo, país que está en el punto de mira occidental por su enorme riqueza. En otros muchos países del continente africano, en los que los procesos de independencia en los años sesenta del siglo pasado se hicieron con miras a un neocolonialismo y neopatrimonialismo, necesitaban de gobiernos corruptos, cómplices de las ganancias de los antiguos colonos, lo que produjo la situación de enriquecimiento sin desarrollo. Un país clave de esta situación es Kenia, donde hace unos días leía con terror que el candidato mejor situado en las elecciones que se están desarrollando ahora es Uhuru Kenyatta, criminal reconocido, hijo del aquel corrupto total que fue el primer presidente keniano tras la independencia en 1963, Jomo Kenyatta (apellido, no gentilicio como ignorantemente se usa aquí). En Kenia, como consecuencia de la colonia, hay bastantes mujeres universitarias, escritoras que forman parte de las grandes instituciones internacionales, pero la gran masa de mujeres rurales permanecen en la indigencia educativa, en la desesperanza de progreso, a pesar de la masiva presencia de las ONGs internacionales más importantes, como UNICEF con importante sede en las afueras de Nairobi, en Gigiri. Hasta el cambio de siglo, la educación pública costaba tanto dinero que muchos padres solo podían pagar los estudios primarios a un hijo, siempre varón. Me pregunto si esto ha cambiado, no me consta, a pesar de las promesas de enseñanza gratuita del también corrupto presidente Mwai Mbaki, cuando sorprendentemente recibió de Naciones Unidas el Premio Gandhi King a la no violencia en 2002.

En Kenia, como en casi toda África se practica la ablación del clítoris, aunque esté prohibido por ley. El sometimiento al marido en términos físicos y jurídicos es total, la discriminación educativa altísima, no tienen derecho a heredar y así sucesivamente. A todo esto se añade que Kenia es un país con un altísimo índice de Sida, donde la mujer y las niñas prácticamente están excluidas de su tratamiento. No hay leyes que castiguen la violación y  policías desalmados se aprovechan de la indefensión de niñas abandonadas en las calles de Nairobi para violarlas. En Kenia se viola a mujeres y niñas hasta en los campos de refugiados, donde se supone que hay observadores internacionales (Cruz Roja, Unicef).

Un panorama desolador.

Y ¿qué decir de América Latina, donde hay una frase común ‘las leyes y las mujeres están para violarlas’?

En general América Latina ha progresado mucho en legislación a favor de las mujeres y su visibilidad es notoria en países como Venezuela y Chile, (Estos son ejemplos en este escrito. No los únicos) gracias a gobiernos socialistas, sensibles a los temas de género. Pero de nuevo una cosa son las leyes y otra su implantación, su integración en la sociedad. Así, en Venezuela con una clara presencia de mujeres en puestos de decisión, la violencia de género doméstica es altísima y es que la consideración de la mujer como objeto sexual, como esclava del hombre está tan firmemente arraigada en la población que hace que las leyes se ignoren olímpicamente. La mujer debe constituirse como icono en la lucha por el cambio, por sus derechos, desde abajo y esto es lo que falla: la organización de las mujeres en la base. Citando a la joven diputada Gabriela Ramírez, presidenta de la comisión parlamentaria de Familia, Mujer y Juventud, "si las mujeres no entendemos que ser golpeadas es un delito y una violación de nuestros derechos no vamos a avanzar, aunque hagamos la mejor ley del planeta".

En México cualquier forma de discriminación de género está prohibida por ley, pero la ley no ha tenido desarrollos para su implementación eficaz. La ley de todos modos tropieza con la corrupción prácticamente institucionalizada desde hace décadas a todos los niveles, de arriba a abajo. La discriminación educativa rural, la violación, el acoso sexual laboral que puede acabar en asesinato, las redes de prostitución forzada, ¡el problema de siempre! Y como no mencionar a esa ciudad, Ciudad Juárez, donde el asesinato de mujeres y su desaparición se ha convertido en aldabonazo global por su número escandaloso y por la ineficacia de la justicia en su investigación, la detención de los asesinos y su paso y condena por los tribunales de justicia...Aunque se sabe ¡y cómo! que detrás de este escándalo está el narcotráfico y las redes de prostitución, esa hidra de siete cabezas que siempre impide su erradicación como comercio infame y como fuente de violencia irredenta contra las mujeres, las niñas y contra todo aquel que se proponga investigarlo, como por ejemplo periodistas, quizá la profesión de más alto riesgo en el país desde hace muchísimos años, con un número escandaloso de asesinatos impunes.

Y vengamos a España.

La discriminación laboral en cuanto a puestos de decisión (1.88 mujeres por 14 hombres de media) en consejos de empresa, empresas en las que no hay una sola mujer en su consejo de administración, la crisis ha fulminado a las mujeres de sus puestos de trabajo en todos los niveles y la histórica discriminación salarial tan ofensiva para las mujeres como expresiva del Homo Macho, al que sucesivas generaciones en democracia no logran erradicar, expresión del miedo a la demostración de igualdad –por lo menos- por parte de la mujer, en realidad pánico a los cambios que ha experimentado la mujer en los años de democracia y que ellos siguen creyendo que atenta contra sus privilegios ancestrales. La discriminación laboral en estadísticas pone de manifiesto la incapacidad masculina de sumarse al cambio, por el contrario siguen agarrándose al clavo ardiendo de la razón de la fuerza, tanto en el terreno laboral como en el doméstico.

La media universitaria de mujeres supera a la de hombres, pero esto no se refleja luego en la inserción laboral. Hay más emprendedoras en España que en Francia o en Alemania, aún ahora, en plena crisis. Pero la mujer sigue su camino hacia adelante y si el hombre se empecina en quedarse en el mismo sitio no pasará mucho tiempo en darse cuenta de su error.

Para terminar: de todas las heroínas que se han sacado a relucir estos días de tiempos remotos, y de distintos lugares geográficos, me quedo con Lisístrata, heroína llevada al teatro por Aristófanes. La única mujer que llevó a cabo una estrategia fundamental para erradicar la guerra, fuente de toda violencia y no menor contra la mujer: La huelga de sexo.

Los conocia bien, Lisístrata y su ejército de mujeres huelguistas. Vencieron. Pero como se diría hoy la victoria no fue sostenible. Imaginen porqué.

situación de la mujer en el mundo
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Última actualización el Domingo 10 de Marzo de 2013 13:50