En los últimos tiempos el calor se acentúa en el mundo y obviamente, en Santiago del Estero, también. En términos climatologícos, es un problema a resolver en foros aptos para la discusión. Las altas temperaturas actuales me hacen pensar, creer, estar viviendo en el mismo infierno, me pregunto qué hice de malo. Recorro las calles de la ciudad buscando alguna noticia que se destaque, algo que se pretenda esconder, en fin, algo bueno que sirva para contar una historia.

En el municipio me encuentro con un casi crónico hombre esperanzado en ser algún día, abogado; hablando de bueyes perdidos, me asevera que en Santiago, la corrupción está en la cima más alta, que las Termas es una ciudad parecida a las Islas Caimán, y otra yerbas parecidas sobre algunas personas, y me dije, qué hago yo aquí.
20 cuadras arriba, donde el infierno es igual o peor de caliente, agua fresca, de pozo, termal, (con todo el arsénico y flúor necesario para joderme toda la vida) de por medio, hablo con un matrimonio amigo, sobre el calor actual, y de la mala opinión que tiene la mayoría de los termenses, sobre la mayoría de los termenses!, me vuelvo a preguntar, ahora junto a la pareja, qué hicimos de malo!
Me contesto, si estoy aquí, en la ciudad del calor, donde casi todos son, en términos religiosos, pecadores, y por ello se pareciera al mismo infierno, quiere decir que yo, que me considero un buen mortal, en realidad, no lo sería tanto. Mi pensamiento recorrió varias veces el pasado, y encontré que de niño, realicé actos que meritaban mi presente, esto, siguiendo la creencia del infierno en que se parece mi ciudad.
También pensé que en alguna otra vida habré sido un HDMP y que mi destino, salvo que el altísimo me envíe una escalera de por lo menos 200000 pesos para irme a la PMQLP, sería seguir siendo un RHDMP.
En el fondo creo que si esto es el averno, la verdad, es que me siento muy cómodo.



