
Conrado Granado Vecino. Decía la canción de Agustín Lara aquello de “Madrid, Madrid, Madrid, en México se piensa mucho en ti, por el sabor que tienen tus verbenas…”, refiriéndose a esta ciudad sobre la que se han dicho y escrito tantas cosas y en todas las direcciones. Una de las más acertadas, probablemente, fue aquella frase de Antonio Machado que definió a Madrid como “rompeolas de todas las Españas”, y ello porque a esta orilla geográfica hemos arribado gentes de todo el país y de allende nuestras fronteras para intentar labrarnos un porvenir que nos negó o no supimos encontrar en nuestro lugar de nacimiento.
En este sentido, y con sus más de tres millones de habitantes, Madrid está poblada por cientos de miles de extremeños, andaluces, castellanos, gallegos, aragoneses, y de otros lugares que llegaron a partir de los años sesenta para quedarse en su inmensa mayoría. A ellos hay que unir otros cientos de miles de personas que han llegado de fuera y que según las estadísticas oficiales provienen de unos 150 países. Es decir, Madrid es en estos momentos una ciudad multirracial, multicultural, cosmopolita, un crisol de gentes y culturas, una ciudad en la que también, no debemos olvidar, viven los madrileños.
El último éxito de Madrid lo obtuvo el pasado día 6 de septiembre, fecha en la que la revista británica Monocle consideró a esta ciudad como la décima mejor del mundo para vivir, dentro de un ranking de 25. La publicación en cuestión es una referencia en lo que se refiere al buen vivir, un a especie de “guía Michelín” de la calidad de vida en diferentes partes del mundo.
A la colega británica no le duelen prendas, y dice tanto lo que encuentra bueno como malo. En este último sentido, a Madrid reprochan la falta de vuelos internacionales, sobre todo los dirigidos hacia Asia, pero junto a ello, y a renglón seguido, hablan de las excelencias de esta villa y corte, cuyos habitantes parece ser que tienen un optimismo a prueba de bomba en estos tiempos de crisis, con su “espíritu incontenible”.
El buen talante de los madrileños (no iba a tener “talante” solamente el presidente Zapatero, un vecino llegado de Castilla y León) parece estar relacionado con el desarrollo de la ciudad, en cuyo análisis se han tenido en cuenta aspectos como el soterramiento del inmenso túnel de la M-30, o lo que puede llegar a ser el nuevo Manzanares con todas las zonas recreativas en construcción, al tiempo que mencionan que Madrid, “como parte de España, se beneficia de las más avanzadas Leyes de igualdad de género, que requieren que haya paridad de sexos en los puestos oficiales”. Por su parte, la Asociación de Números de Emergencia de Europa ha considerado al Servicio de Emergencia madrileño conocido como 112 como el mejor del Continente por su buen hacer profesional. Nuestro regidor, Alberto Ruiz Gallardón, aparece también en la lista de los 10 Alcaldes con más ideas vanguardistas.
Para algunas gentes de la periferia que nunca sintonizaron con la ciudad Madrid ha venido a ser a lo largo del tiempo, algo así como “un poblacho manchego en la meseta central”. Mucho antes que ellos, y con otra óptica, tenemos vestigios escritos en latín, griego, germánico, celta, franco o árabe de esta primitiva Magerit, actual Madrid, que la definían como “corriente de agua”, aludiendo a un arroyo que discurría entre dos columnas. Y el agua era vida, y lo sigue siendo. Ahora Monocle ha venido a decirle a España y resto del mundo el lugar que ocupa Madrid por su calidad de vida, esta “corriente de agua” por la que discurren gentes de todo el mundo.

escrito por eugenio esquivel, septiembre 14, 2010
Si ese es el talante del que se presume pues entonces perfecto esa ciudad es una maravilla y quizá laprimera para vivir.


