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Domingo, 30 de Diciembre de 2012

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TERROR ESTATAL

TERROR ESTATAL

 

 

PEDRO NOLASCO

El terror estatal no cesa en Guinea Ecuatorial, ese maldecido trocito de tierra subsahariana dirigida con bota militar y puño de hierro por el tiranosaurio Obiang desde 1979. Los indescriptibles escándalos de terrorismo de Estado que se registran constantemente en éste país ya poco o nada atraen la atención de una opinión pública con los ojos clavados en los inmensos yacimientos petrolíferos que abundan en la denominada Kuwait africano, tercer productor del oro negro en el continente negro.

La impotencia y desesperación cunden de nuevo en la rara población descontenta con la oleada de actos de terrorismo que el régimen ha desencadenado en los últimos días. Una decena de ciudadanos han sido secuestrados y su paradero permanece oculto.

El insigne abogado Fabián Nsue Nguema, destacado por su defensa a ultranza de los derechos humanos está dado por desaparecido. La guardia pretoriana le secuestró el pasado lunes 22, cuando intentaba visitar a uno de sus clientes en el famoso penal Black Beach, un profesor de secundaria secuestro por el régimen. Los círculos de la derruida oposición interna y la errante del exilio hablan de detenciones ilegales.

El terrorismo de Estado es la realpolitik que práctica el régimen de Teodoro Obiang. No sólo en el plano interno, en Europa – casos de España de 2005- ni qué decir en África, el terror de Obiang golpea cuando quiere y donde quiere sin que nadie rechiste. Excepto Camerún, que hace unos años expulsó a un embajador de Obiang, Florencio Mayie Elá – conocido por sus crímenes de guerra durante la revuelta palaciega de 1979 – por participar en el secuestro de un disidente exiliado en Camerún. Los demás países: España, Nigeria, Benín, Costa de Marfil, Ghana, Gabón, etc, no hacen vista gorda, simplemente dan visto bueno al generalísimo para secuestrar y asesinar en sus territorios a los exiliados políticos.

La violación sistemática de los derechos humanos y el terrorismo de Estado en Guinea Ecuatorial no llama la atención sino de las propias víctimas y algunos de sus familiares más próximos.

Las organizaciones no gubernamentales internacionales y alguna que otra prensa internacional no se les puede exigir más. Obiang sabe que hablarán durante unos días y se callarán. Las potencias democrática occidentales ven en ello como disciplina en casa. Sí, Obiang impone disciplina en casa, siguiendo el guión de las multinacionales y de Estados Unidos, que no van a permitir un cambio repentino de régimen mientras crecen sus intereses económicos y comerciales, que obtienen a precio de saldo.

¿Quién va a hablar de terrorismo de Estado en medio de tantos pozos de petróleo? Las multinacionales, respaldadas por sus respectivos gobiernos rivalizan por el saqueo del país y los propios guineos ven en ello una oportunidad para el desarrollo de sus aspiraciones y ambiciones personalistas.

En medio de ese escenario sombrío y oscuro, de intereses creados por la avidez del petróleo y de sus dividendos, ¿a quién le preocupa el pellejo de un pobre abogado que desde 1992 se resiste a someter a las consignas del régimen y exhibe una rectitud moral e intelectual jamás visto en ningún guineo después de los padres de la independencia? Nsue Nguema es un estorbo en medio de la oposición vendida, de una sociedad vanidosa y de unas potencias democráticas rapaces.

De todos los que alardean de opositores y líderes políticos desde la proclamación oficial del pluripartidismo en 1992, sólo y solamente Fabián Nsue Nguema ha mantenido sus convicciones de lucha, marcadas por honestidad y  humanismo profundamente consentidos, que le ha creado enemistades tanto en sus antiguos compañeros de lucha como en el propio régimen, porque ven en él como un líder capaz de regenerar los valores ampliamente vapuleados para mantener inerme a la población.

En vez de palabrería y lágrimas de cocodrilo, el mejor homenaje que la alardeada oposición interna y del exilio puede rendir hoy a Fabián es urdir manifestaciones en las plazas del interior y de la diáspora para exigir su inmediata puesta en libertad y demás secuestrados.

La oposición del exilio – si puede abandonar de una vez por todo su rígido pensamiento errante – haría bien en coordinar planes para ocupar por tiempo indefinido las supuestas sedes diplomáticas de Obiang en el Reino de España, Francia, Bélgica y Estados Unidos. Ocuparlas por tiempo indefinido hasta que Obiang limpie sus cárceles de presos políticos y negocie la instauración de una efectiva transición democrática en el país.

Lo demás son lloriqueos infantiles y de ficción. Y no lloréis más por Fabián Nsue Nguema sino por vosotros mismos y por el futuro de vuestros hijos.  

 

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