
(C) Juan Marcos Sánchez Rodrigo
Sin casa, sin curro, sin futuro… y sin miedo. Con la Spanish Revolution que está congregando cada día a más miles de ciudadanos en las plazas de las ciudades de España y ya se exiende a otros países se acabó la diversión para los políticos… y los banqueros, a cuyas órdenes ya no pueden camuflar por más tiempo que nos gobiernan los gobiernos. Aleluya, amén.
“No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, rezaba el eslogan de las pancartas de cabecera del 15M. “Esta crisis no la pagamos”, proclamaba un cartel en alusión a que esta vez los fabricantes de platos rotos puede que dejen de ir empezando a no salirse con la suya.
El “Ellos rompen y tú pagas” ha entrado en barrena. Tantos recortes, tanta asfixia sobre el ciudadano del censo tenía que reventar algún día por algún sitio. Y el 15M fue la espoleta de salida. La clase política no tiene más remedio que asumir el fracaso del sistema.
Esta foto que me pasa mi biuen amigo Juan Marcos Sánchez, visitante de apoyo de primera hora de la acampada en la Puerta del Sol, no puede ser más expresiva. Resume de manera admirable el espíritu del 15M: "Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir".
Avisados quedan los aparatos de los partidos, los salones de consejo de los bancos y los despachos eclesiásticos. La esperanza es patrimonio de los pueblos, de la gente, las personas que no tienen corazones de piedra sino de carne, que son, a Dios gracias, mayoría en este valle de lágrimas.
Mañana, elecciones, pero por primera vez en la historia, con el pueblo en vez de los líderes políticos como protagonista. Aleluya. Pase lo que pase, los grandes partidos ya no serán los reyes del mambo, y sí los miles de ciudadanos de toda edad y condición acampados en las plazas de los pueblos de España.
Pasado mañana, pase lo que pase –es lo de menos–, reproduzco aquí lo que le dije a Juan Marcos contestando a su pregunta “¿Alguna razón para la democracia real?”:
¿Alguna razón para la democracia real? Muchas. Fundamentalmente dos: una; los partidos políticos tienen que refundarse (adecuarse al siglo XXI); y dos, abrirse a la sociedad, convertirse en partidos–río (en vez de en partidos–piscina, partidos–estanque... o –poza). Pero los partidos, dos grandes partidos, uno de derecha y otro de izquierda, hacen falta, eh. Refundados, regenerados, con culto al pueblo en vez de al líder, redescubridores de la utopía, participativos 100%, etc. etc., pero hacen falta. La democracia real los necesita.
Y es que la leyenda de la foto no puede ser más sugerente e inspiradora. Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar, dejó escrito Antonio Machado. Paulo Coelho afirma que Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él, en el convencimiento de que La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante. El colofón lo pone Machado: Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar.
Pues ahí estamos. Por lo pronto, lo mejor de la ciudadanía del censo está acampada en las plazas de España. Una nueva época está naciendo. Resulta que, como bien sabíamos, la esperanza no era patrimonio de los partidos políticos, tampoco de los bancos o de las religiones, sino del pueblo. El Estado laico en el que el ciudadano no sea solo un votante, un cliente o un feligrés, ya no está tan lejos.
Aleluya, amén



