Una pregunta: ¿de verdad se ha muerto Colombo?

Escrito por: Mercedes Arancibia en Cinéfilos

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Porque yo le veo cada tarde en el canal Fox Crime del satélite, una especie de simpático fantasma de los años setenta y ochenta que regresa del pasado con el mismo aire cutre y casposo que tuvo en sus orígenes y que fue justamente lo que le dio fama internacional. La antítesis de los seductores detectives interpretados antes en la pantalla grande por Humphrey Bogart; y la antítesis también de todos los (supuestamente) glamurosos detectives posteriores servidos por el Hollywood de las películas y las series.

No. Ha muerto Peter Falk, pero el teniente Colombo sigue investigando, como reza el bocadillo de una viñeta del dibujante Rémy Cattelain, publicada el sábado en el digital francés Rue 89 y reproducida en muchas otras páginas virtuales. Y como yo compruebo cada tarde en medio de los bostezos de estas siestas pegajosas a 37º grados a la sombra.

Lo que pasa es que, con su aparición en las sobremesas de medio mundo, Colombo consiguió eclipsar completamente al actor que había sido Peter Falk, exactamente igual que el personaje de la señora Fletcher (Jessica Beatrice Fletcher) eclipsó en los ochenta de las hombreras insoportables a la actriz formada en la mejor tradición del teatro británico que había sido Angela Lansbury. La señora Fletcher -Se ha escrito un crimen-, que también forma parte de mis tórridos duermevelas estivales, está programada en el canal del satélite exactamente después del detective con el rostro asimétrico, a causa del ojo de cristal que llevaba desde que a los tres años un tumor le privó del derecho original.

Hijo de emigrantes, como por otra parte lo son prácticamente todos los estadounidenses excepto los descendientes de Nube Roja, Caballo Loco, Cochise, Toro Sentado..., de judio polaco y rusa, desde su aburrido puesto en la oficina de presupuestos del Estado de Connecticut soñaba con llegar un día a ser actor. En su autobiografía contó que el productor Harry Cohn le dijo el día que se presentó a un casting en la Columbia: “Por ese precio puedo pagarme un actor con dos ojos”.

Con El heredero de Al Capone consiguió una primera nominación a los Oscar en 1959; la segunda le llegó dos años después con Millonario por un día, de Frank Capra. En 1965 acompañó a Jack Lemmon, Tony Curtis y Natalie Wood en la Gran carrera alrededor del mundo, de Blake Edwards. Junto a Ben Gazzara y John Cassavetes fue el tercer personaje de Husbands. Como muchos de los grandes actores de la época entró a formar parte de los héroes de la pequeña pantalla en los primeros años del boom de las series, hasta que a mediados de los 70 le ofrecieron el papel del teniente Colombo, que fue primero un telefilm de la NBC en 1968, y tres años más tarde se convertía en serie, con el primer capítulo dirigido por un joven de 25 años llamado Steven Spielberg. Cassavetes decía de Falk que era “el hombre más vigorizante y fecundo que he conocido. Veía venir el crepúsculo una hora antes que todo el mundo”. Una definición que Colombo hubiera firmado como autorretrato.

Peter-Falk_teniente-ColomboEl teniente Colombo era/es un policía de clase media con la gabardina (no hay detective que se precie sin gabardina) salpicada siempre de la ceniza de un cigarrillo a medio fumar y hurgando en los entresijos de la sociedad californiana; un detective del modelo intuitivo, falsamente naïf y con un humor muy personal, en la estela de los grandes clásicos de la literatura del género, como Poirot, siempre mencionando a su invisible mujer, siempre terminando los casos con el latiguillo “Disculpe, una pregunta más...”, pronunciado mirando directamente a los ojos al culpable.

Un éxito fulgurante y un negocio inmediato, estrellas invitadas de primera magnitud (Janet Leigh, Patrick McGoohan, Johnny Cash, Faye Dunaway), y ventas en todo el mundo. La serie llevó a Peter Falk al umbral de la gloria cinematográfica y a disfrutar de sus ventajas: «Cuando voy a un partido de basket siempre tengo un asiento de primera fila. En el restaurante siempre encuentro mesa y nunca tengo problemas para encontrar un taxi”, dijo en 1996 al diario Libération. Sabía que, pese a todo, el personaje no podía con él: «Ser Colombo no es una enfermedad mortal.» No, la enfermedad mortal se llamaba Alzheimer y llevaba años enfrentándose a ella. El sábado tenía 83 años cuando ya no pudo más.

Después de los 69 episodios, en dos entregas, de la serie volvimos a encontrarle en tamaño grande en El cielo sobre Berlín (Las alas del deso), de Wim Wenders, donde se interpretaba a sí mismo, en la figura del ángel vagabundo que pasea su spleen bajo la cúpula grisácea del cielo berlinés. En 1992, en El jugador de Robert Altman, volvió a representar su propio rol.

Como el destino puede llegar a ser muy injusto Peter Falk ha muerto sin conseguir su estrella en el paseo de la fama. La mujer del teniente Colombo – la segunda de Peter Falk, Shera Danese- se ha quedado viuda.

Peter Falk en Wings of Desire:

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