Los chicos están bien...y las madres (y el padre) también

Escrito por: Mercedes Arancibia en Cinéfilos

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Mercedes Arancibia

los_chicois._fotoMercedes Arancibia.- Esto es un elogio, o la constatación de como se puede coger una historia difícil y delicada y tratarla con tanta inteligencia, sensibilidad y emotividad, que el espectador sale del cine encantado, con una sonrisa en los labios y el convencimiento de que, en efecto, el mundo puede ser mucho mejor si le aplicamos las dosis suficientes de comprensión, tolerancia y libertad. Es una comedia americana pero también es mucho más.

Y de que puede haber otros mundos, otras historias, otras familias con sus virtudes y sus defectos, exactamente igual que las que hemos conocido tradicionalmente.

No hay que dar nunca nada por supuesto. Por eso, esta es la historia de una familia no convencional que ha crecido sin malos rollos, con absoluta “normalidad”, en el seno de una sociedad convencional. El truco de la película está en que esa sociedad convencional solamente aparece difuminada en la distancia, lo que sitúa a los cinco personajes -dos madres que se aman, dos hijos adolescentes increíbles de maduros y un padre, por ponerle un nombre, ya que solamente es un donante de esperma- en una especie de relativa burbuja en el espacio pese a que nos enteramos de sus profesiones, sus estudios, sus rollos e incluso conocemos a alguna de sus amistades, éstas sí convencionales.

Y, como también es una película militante, esta familia fuera de la norma es mucho más perfecta que las familias reales porque desde el principio ha resuelto el problema de los tabúes y, probablemente para defenderse de la agresividad y los depredadores exteriores, en ella se puede hablar de todo, todo se puede discutir, todas las opiniones tienen el mismo peso, sea cual sea la edad de quien las emite; todo se vive con una naturalidad apabullante mientras se plantean cuestiones importantes de la cotidianidad y la rutina, como el amor que pese a todo consigue mantener unidas, y sacar a flote a las familias cuando las cosas no funcionan exactamente como se esperaba, y uno cree que el barco se hunde.

“Los chicos están bien” (The Kids Are All Right) se presentó en 2010 en la Berlinale 2010, consiguiendo grandes aplausos del público y excelente acogida entre los críticos, lo mismo que en el festval de cine alternativo de Sundance. Las dos mujeres protagonistas -Annette Bening y Julianne Moore- son candidatas a los Oscars y la Benning ha conseguido ya un Globo de Oro por su interpretación. Es una de las favoritas en los Independent Spirit Award del cine independiente.

La realizadora y co-guionista ha conseguido un encaje casi perfecto de los personajes; pero hay que decir que la mayor parte del mérito corresponde al guión. Los adolescentes convencen y el “padre” resulta un personaje muy creíble.

The Kids Are Allright es el título de una hermosa canción escrita por Pete Townshend, incluida en el álbum The Who sings my generation, editado en 1965, lo que conviene tener en cuenta al ver la película en algunos de sus detalles, como las túnicas vagamente hippys que luce Julianne Moore o los collares vagamente “étnicos “ que llevan algunos de los personajes; y, por supuesto el vinilo de Blues que es el disco favorito de las dos madres.

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