Félix Población
La Delegación del Gobierno en Madrid ha autorizado la manifestación convocada por una serie de grupos ultraderechistas para el próximo 25 de mayo, fecha de la celebración en la capital de España del partido de fútbol entre el Barcelona y el Athletic de Bilbao, correspondiente a la final de la copa del rey. Ese día se concentrarán en las calles madrileñas miles de aficionados, que como es habitual en este tipo de masivos y populares eventos desplegarán libremente los colores propios de sus respectivos clubes deportivos y las banderas de Euskadi y Cataluña, no muy lejos de donde tendrá lugar la marcha permitida por Cristina Cifuentes.
A doña Cristina, que se crió políticamente en una España democrática, debe constarle que esas enseñas, la ikurriña y la senyera, no gozan del más mínimo respeto por parte de quienes idolatran la bandera rojigualda y suelen estamparla con el águila imperial de los tiempos de su extinto caudillo, pues en ese periodo histórico tienen arraigada la impronta de su españolía.
Si se repara en que la convocatoria de los grupos ultraderechistas se hace bajo el eslogan Marcha por la unidad de España: contra el separatismo, una sola bandera, estaremos de acuerdo en que una sola bandera solo fue posible bajo la dictadura, y que, por lo tanto, no sería de extrañar que los reunidos puedan hacer ondear unas cuantas enseñas del viejo régimen como provocación ostensible.
Eso, que cualquier ciudadano con una mínima perspectiva histórica prevería, no lo ha tenido en cuenta al parecer la señora Cifuentes, para quien la doble cita en Madrid -en una misma jornada y con muy poca distancia de por medio- de vascos, catalanes y ultramontanos españolistas no comporta riesgo alguno de conflicto.
Si el conflicto se diera, fuera cual fuera su incidencia, lo que habría conseguido esa autorización sería incrementar el nacionalismo periférico, algo que no debería caber en la cabeza de una delegada del Gobierno central. Bien es cierto que hay políticos del Partido Popular que buscan su inspiración en la caverna mediática, la misma desde la que se propician, favorecen o estimulan fechas y convocatorias de manifestación como la que nos ocupa.
PD.-Días después de haber escrito lo anterior, me entero de que la Delegación del Gobierno en Madrid ha decidido posponer la manifestación ultraderechista para el lunes, día 28, a fin de que no coincida con el evento deportivo del viernes, día 25. Es de celebrar la decisión, por contradictoria que resulte con la que originó este artículo.