
Mercedes Arancibia
Entre el 22 y el 26 de mayo de 2012 se celebra en Bakú, la capital de Azerbaiyán, el festival de Eurovisión, la más kistch y decadente de las manifestaciones canoras, heredada de los tiempos en que en Europa no había más televisiones que las muy oficiales y oficialistas cadenas públicas.
“La literatura
es un arte inigualable
que relata la vida real
de una comunidad”.
Mercedes Arancibia
En la novela La Voluntad y la Fortuna (Alfaguara México 2008), Carlos Fuentes hace “hablar” a una cabeza cortada en una playa del Pacífico: "Soy la cabeza degollada número mil desde el comienzo del año en México. Soy uno de los cincuenta decapitados de la semana, el séptimo del día y el único en las últimas tres horas y cuarto...". ¿Cuánto hay de “creación” del escritor en este párrafo? Seguramente no demasiado. Los mexicanos llevan años conviviendo con una sucesión de homicidios bárbaros, con cabezas cortadas que alternan en la vía pública con cuerpos desmembrados.

“-Oui François, ça va?”
“-…”
“-Es un honor, merci François, gracias por tu confianza”
Mercedes Arancibia
El canal francés privado de información continua i-Téle ha estado, en las primeras horas de la tarde del 16 de mayo de 2012, junto a Najat Vallaud Belkacem, socialista de 34 años nacida en Beni Chiker, Marruecos, y licenciada en Ciencias Políticas, quien sentada en la soleada terraza de un café parisino, y sin dejar un solo instante de mirar el móvil, bromeaba con un grupo de amigos. Después de la escueta conversación reproducida, a la que hemos asistido los telespectadores en directo, Najat es la nueva ministra de los Derechos de las Mujeres y portavoz del Gobierno que dirige Jean-Marc Ayrault.
“Hay un complot internacional en marcha que tiene como objetivo llevar a cabo la destrucción de mi país. Hoy intentan exterminarnos mediante el paro, el hambre y la miseria. Si el pueblo griego no se subleva para detenerles, el riesgo de desaparición de Grecia será real”. (Mikis Theodorakis, 12 de febrero de 2012).
Mercedes Arancibia
En unas elecciones legislativas presididas por el desencanto, la abulia y el miedo, los griegos han ido a votar con rabia y han optado por no dar la mayoría absoluta a ninguno de los partidos en liza, aunque tanto la extrema izquierda como los neonazis hayan conseguido su ración de tarta parlamentaria, y aunque no esté nada claro lo que pueden hacer con ella.

Mercedes Arancibia
“Dimanche pluvieux, dimanche heureux” (domingo lluvioso, domingo feliz). Un refrán que hoy se ha hecho realidad para François Hollande y los millones de ciudadanos franceses que han votado socialismo este domingo 6 de mayo de 2012, y han conseguido un estrechísimo margen de victoria de apenas tres puntos sobre el candidato de la derecha, el hasta ahora presidente Nicolas Sarkozy. El socialista Hollande ha ganado la elección presidencial francesa desmintiendo a videntes y nigromantes que en la última edición del Salón Parapsy de las Artes Adivinatorias, celebrado en febrero, anunciaron unánimemente que en 2012 se acababa el mundo… y Sarkozy era reelegido.
Mercedes Arancibia
[Llegará el día en que nuestro silencio será más poderoso que las voces que hoy sofocáis]
En una estela del cementerio Waldheim, en Chicago, a modo de epitafio, figuran esas palabras, las últimas, de August Spies, uno de los cinco “mártires de Chicago”, obreros libertarios acusados de conspiración y asesinato y condenados a muerte tras las multitudinarias manifestaciones de trabajadores que se suceden en la ciudad, a partir del 1 de mayo de 1886.
Mercedes Arancibia
Ya no fuma, no viaja, hace muchos años que no bebe, se ha prohibido siquiera pensar en los taxis y el café con churros del bar de la esquina, y lo otro es gratis, al menos de momento. Pero sí tiene la costumbre (insana, le dice un amigo) de comer, pagar el alquiler, leer con bombillas de bajo coste cuando se hace de noche, lavar la ropa y los platos sucios y viajar en transporte municipal para no anquilosarse.
Mercedes Arancibia
“¿Cómo unir el sueño y la acción? La acción sin el sueño, incluso sin utopía, no es nada. Pero la utopía sin capacidad de acción tampoco es gran cosa”. Con estas palabras, el socialista francés François Mitterrand saludaba a Mario Soares, quien acababa de asumir responsabilidades gubernamentales. Estábamos en 1976, en Lisboa se celebraba el congreso del Partido Socialista Portugués y habían pasado dos años de la revolución de los claveles (revoluçao dos cravos) que acabó con cuatro décadas de dictadura.

Mercedes Arancibia
El espectacular resultado conseguido por los ultraderechistas, racistas, negacionistas y xenófobos del Frente Nacional que encabeza la hija de su fundador, Marine Le Penn (en línea con los avances ultras de los últimos meses en otros países centroeuropeos) venía a dar la razón al director del semanario de derechas L’Express, quien a media tarde revelaba que “Francia es un país de derechas que a veces vota izquierda”. Revelaba, porque a esa hora los medios de comunicación franceses disponían de una previsión más que fiable del resultado electoral, favorable a François Holande, que no podían dar a conocer porque sobre ellos planeaba amenazante una multa de varios cientos de miles de euros si osaban hacerla pública antes de las 20 horas.

Fue muy ligero el golpe. Primer mensaje por radio:
Hora 00:15. Mayday. Llamada general. Posición 41° 64’ Norte
50° 14’ Oeste. ¡Realmente fabuloso, este Marconi!
Un tic tac en la cabeza, en el auricular, inalámbrico,
y no obstante lejano, muy lejano, ¡a más de medio siglo!
(El hundimiento del Titanic. Hans MagnusEnzensberger, Anagrama 1986)
Mercedes Arancibia
En 1898, un paquebote de 243 metros de eslora bautizado Titán, de un lujo impensable y un potencia desconocida hasta entonces, está destinado por sus armadores a establecer un record de velocidad en la travesía Nueva York-Liverpool. Se le considera insumergible porque está construido a base de compartimentos estancos, de forma que “la colisión frontal con un iceberg, el único objeto flotante al que no podría vencer, no afectaría al número suficiente de compartimentos como para conseguir hundirle”. Durante la travesía, el barco choca con un iceberg y naufraga: el escaso número de lanchas salvavidas eleva a una cifra muy importante el número de las víctimas mortales.