Occidente está acomplejado. Sabe que está en decadencia, aunque no lo admita. Hace tiempo que dejó de ser referente en progreso económico, bienestar social y libertad. Los gobiernos han perdido legitimidad, credibilidad e independencia. Ante el flagrante perjuicio de sus funciones trascendentales han decidido suplir sus carencias haciéndose cargo del control absoluto del individuo en todos los aspectos de su vida: educación, pensamiento, ética, costumbres, ocio, movimiento, trabajo y sustento. Nunca los estados dispusieron de tantas herramientas para aislar a las personas y hacer que éstas dependieran tanto de ellos. Es prácticamente imposible vivir al margen, ni siquiera más allá de la ilegalidad. No dejan opciones a ninguna forma de vida que difiera de su modelo.
En un principio, los medios de comunicación nacieron como respuesta a una demanda social, que requería cada vez más de una información que integrase a comunidades que iban uniéndose progresivamente por ámbitos económicos, políticos y sociales. Pero la información siempre ha sido un elemento clave a la hora de negociar, y controlarla implica llevar las riendas sobre el que no dispone de ella, ya sea éste siervo, súbdito o ciudadano. En este sentido ya se han pronunciado a lo largo de la historia desde los griegos hasta Goebbels, pasando por Maquiavelo o Federico II “el Grande”. Por ello, no cabe pensar que en la sociedad más controlada de todos los tiempos: la globalizada, la información sea un mero préstamo inane que se deja en manos del ciudadano para que éste elabore con ella su visión de las cosas.
Y pasaron cuatro años y la abstención volvió a ser el partido más votado. Pero aún así salió el de siempre: el PPSOE. El sistema mafioso actual está regido por dos bandas principales y sus respectivas áreas de influencia, que según interese se pueden arrimar a uno u otro lado. Pero eso sí, no se puede salir del sistema. Si se quiere hacer política, es decir, participar en la organización de la sociedad la única solución es pasar por debajo del aro y unirte al clan formando un partido político. El sistema actual parece cada vez más una demo-cracia, siendo demo el diminutivo de demostración (como la de un videojuego), donde la población sólo ve y participa en una pequeña parcela de la realidad política, pero nada de probar la auténtica magnitud de ella. Para eso hay que pagar y formar parte del Sindicato del Voto con tu propio partido, grupos de presión y fondos económicos, al más puro estilo de la mafia.
El futuro coge forma hoy
En un futuro ya pasado, que no dista tanto del presente, el control del ser humano es la esencia del estado, que lo practica hasta asfixiar la propia naturaleza del hombre.
1984
George Orwell (Eric Arthur Blair)
1948
Aunque el último libro de George Orwell sea una referencia en el tema que trata, el autor se basó en otros libros como “Nosotros” (Yevgueni Zamiatin,1921), “un mundo feliz” (Aldors Huxley,1932), “la guerra de las salamandras” (Karen Capek,1936) y “El cero y el infinito” (1941), de su amigo Arthur Koestler.
Se dice de una especie introducida o foránea aquella que no es nativa del lugar en que se ha alojado independientemente de que haya llegado allí de forma accidental o deliberadamente por las actividades humanas. Éstas especies, también llamadas exóticas, pueden dañar o no el ecosistema en el que se implantan. Pues bien, desde hace un tiempo no muy lejano a esta parte han empezado a surgir por tierras morunas individuos que se adscriben a eso que se suele denominar “tribus o subculturas urbanas”. De entre estos clanes metropolitanos, destacan “por sus pintas” los punkis, que con sus crestas, chupas de cuero, crestas y tirantes han dado un nuevo matiz a las grandes urbes marroquíes.
Sorprende ver como el circo periodístico actual se rinde a las verdades a medias, cuando no mentiras descaradas que venden los gobiernos y sus acólitos. O es que más bien son ellos mismos los promotores de semejante falacia.
GOLPE DE ESTADO SILENCIOSO EN MARRUECOS