Miercoles, 23 de Mayo de 2012

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LOS ÁNGELES, California.- Agustín Humberto Estrada Negrete sostiene que durante siete años fue amante de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, su vida no es para contarse en unas líneas sino en un grueso libro, porque su relación íntima con el ahora candidato a la presidencia de México, considera que prácticamente lo llevó a la tumba. Terminó con su rostro cubierto de cinta adhesiva, violado con un tubo y una bolsa de plástico en la cabeza, con un reporte médico escalofriante de la Cruz Roja.


Por Guadalupe Lizárraga


Por Guadalupe Lizárraga


El periodista mexicano Víctor Islas Parra recurre a las redes sociales para denunciar la censura que ha sufrido por parte del senador del Partido Revolucionario Institucional del estado de Baja California, Fernando Castro Trenti, por su programa de televisión y radio Café Político. En flagrante presión contra el dueño de la televisora MIC Canal 44 y de la 1120 Radio AM, Pablo Brisuela Amador, el senador Castro Trenti ha dicho que "ni de Televisa ni de su persona" se puede hablar en el programa, por sus aspiraciones a ser el próximo gobernador del estado.


El reportero Antonio Caño, corresponsal en Washington, DC, del prestigiado diario español El País, se equivoca en el nombre del presidente mexicano Felipe Calderón, cambiándolo por "Rafael Calderón". En su nota de prensa, sobre la advertencia que haceEstados Unidos a Libia de usar la fuerza en caso de "catástrofe humana", y en alusión a la conferencia de prensa del presidenteBarack Obama a la que asistió Calderón, el reportero le cambia el nombre al presidente mexicano, después de que Calderón lleva cuatro años de estar al frente de la presidencia y de tener una intensa presencia en los medios internacionales por la guerra en México contra el narcotráfico.

Seguramente, un error que podría considerarse "peccata minuta", sin embargo llama la atención el error por tratarse de un diario con el control de calidad como El País, y de un experimentado reportero, en una sede de intensa actividad periodística, especialmente el día en que por la visita del mandatario mexicano reiteradamente se escribió su nombre en las salas de prensa. 

Reproduzco el fragmento del error:

"En una conferencia de prensa junto al presidente de México, Rafael Calderón, el presidente norteamericano destacó que, tal como se están desarrollando los acontecimientos en Libia, "existe el riesgo de un estancamiento que podría ser sangriento", Frente a eso, "no quiero que nos quedemos quietos", dijo. "Existe una amplia gama de opciones, militares y no militares que estamos examinando, y tomaremos las decisiones adecuadas basadas en lo que sea mejor para el pueblo libio, de acuerdo con la comunidad internacional y minimizando en lo posible el daño a civiles inocentes en el proceso".
Enlace al artículo completo:


El presidente mexicano Felipe Calderón visita al presidente estadounidense Barak Obama por quinta ocasión. Se trata de una reunión relámpago en Washington, sin haber sido planeada con el protocolo que acostumbran los gobiernos. ¿De qué van a hablar los presidentes? ¿Qué es lo urgente para Obama, con respecto a México?

El 25 de febrero de 2011 aparecieron muertos en una estación de gasolina. El reporte de inmediato lo dieron los medios de comunicación en la Ciudad de México. Legisladores se movilizaron a dar declaraciones de indignación y a ofrecer su ayuda. Otros activistas y políticos ayudaron a organizar de inmediato una conferencia de prensa. Las redes sociales fueron invadidas por mensajes de lamentos y coraje por unas horas. La noticia del asesinato de Malena Reyes, Elías Reyes y Luisa Ornelas se convertía en noticia nacional.


Están muertos y todos lo saben. Hace dos semanas, mientras todavía permanecían con vida, su secuestro no era noticia nacional. No había sangre, ni cuerpos inertes tirados entre matorrales. No había fotos espeluznantes ni videos de terror. Sólo las redes sociales se solidarizaban con la comunidad de Ciudad Juárez para difundir con prisa, con angustia, con solidaridad la información del secuestro de los Reyes. La esperanza de que fueran liberados con vida corría entre los usuarios de Facebook y Twitter, desde España, Estados Unidos, hasta Argentina. Desde El Digital de Madrid hasta La polaka.com o el Diario de Juárez en línea.

Pero Malena Reyes, Elías Reyes y Luisa Ornelas hoy están muertos, después de diecisiete días de cautiverio y  la indeferencia de las autoridades. Ahora se da la noticia de su muerte con gran revuelo en la Ciudad de México, incluso por la misma periodista que despertó la atención apasionada en los medios nacionales por su despido. La misma periodista que impulsó el coraje de la gente para salir a la calle a protestar por la libertad de decirle al presidente “borracho”. Pero la vida de los Reyes en Juárez, no tenía suficiente peso político para encabezar ninguna marcha, ni para un encabezado de primera plana. Una cuestión de percepción diría el presidente alcohólico. Acusación, por cierto, digna de censura gubernamental y movilización ciudadana.

En Juárez, en cambio, Marisela Reyes denunciaba que, a Josefina, su hermana, la habían asesinado los militares, y después incendiaron la casa de su madre, Sara Salazar, y la de Malú García Andrade, otra hermana de una jovencita asesinada, quien se solidarizaba con los Reyes. También denunció el hostigamiento por parte de los policías federales que se burlaban de las mujeres en el campamento de huelga. Esta denuncia corrió por Madrid, por Alcalá, por Sevilla, por Asturias, pero no por México.

La denuncia de doña Sara Salazar se transmitió en Radio Mexiquense, la radio pública del Estado de México, que fue la que escuchó sus denuncias en el programa de Irradia, con Fátima Ibarrola. Pero la noticia fue minimizada porque “es Radio pasillo”, dijo una mexiquense en forma despectiva para decir que eso no tenía importancia.


Las denuncias siguieron difundiéndose en vídeos grabados por Carlos Marrito Ruvalcaba, activista de derechos humanos de Juárez, para después circularlos por la red. Salazar decía que a sus hijos “se los llevaron hombres vestidos de soldados, con capuchas negras en la cabeza”.  Sin embargo, el silencio de autoridades y los medios nacionales fue inalterable, hasta el incendio de las casas de las activistas. Aún así, no hubo grandes movilizaciones ciudadanas, ni pasión por salvar tres vidas en cautiverio. Sólo un grupo de jóvenes en la UNAM, coordinados por Mario Sinaí, conocido activista de Facebook, plantaron diez mil velas para formar el país, y un alto a la violencia en Juárez y la liberación de los secuestrados.

Hoy los Reyes ya están muertos. Como los miles de secuestros de jovencitas que sólo despiertan el interés mediático y de las autoridades cuando son cuerpos ensangrentados para incrementar las cifras de feminicidios. Me pregunto, si hay unas vidas más importantes que otras. Me pregunto si hay libertades más urgentes una que otras. Me pregunto, si la indiferencia también tiene clase, y si el silencio acaso no es complicidad.


 

El plantón de la familia Reyes en las puertas del Senado de la República, atrae la presencia del gobernador de Chihuahua 

La presencia del Gobernador del Estado, César Duarte Jáquez, frente a la Cámara de Senadores en la Ciudad de México para acompañar a la familia Reyes Salazar ha generado críticas entre la población juarense.