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Viernes, 11 de Enero de 2013

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Este año Víctor Jara hubiera cumplido 80 años de edad, si no fuera porque casi cuatro décadas atrás fue brutal y alevosamente asesinado en el mítico “Estadio Chile” (que hoy lleva su nombre), en Santiago, en los prolegómenos de la sangrienta represión que finalmente impondría el putsh fascista del 11 de septiembre de 1973. Un grupo de cancerberos golpistas se ensañaron con él, desde los primeros minutos de su detención, como quedó de manifiesto de manera dramática y rotunda en el informe forense, que siguió a la exhumación de su cadáver realizada hace un par de años: lesiones múltiples y 44 impactos de bala, uno de los cuales, un calibre 9 mm, le cruzó el cráneo, y que en definitiva fue el que le causó una muerte casi instantánea.


Hace un tiempo el sociólogo chileno Felipe Portales nos recordaba en uno de sus interesantísimos artículos, que un 21 de diciembre de 1907 tuvo lugar la matanza de la Escuela de Santa María de Iquique. Una matanza que muy probablemente representa la peor masacre obrera de la historia de la humanidad en tiempo de paz, tanto por el número de  víctimas fatales involucradas (fuentes confiables  hablan de cerca de 2.000 frente a las 140 que mezquinamente avala la versión oficial), como la brevedad de tiempo en que se produjo (no más de tres minutos) y por la inusitada crueldad impuesta contra unas víctimas pacíficas e indefensas.



Cumpliendo casi todos los pronósticos de las últimas demoscopias que lo situaban bastante lejos de la “mayoría excepcional” que demandaba al pueblo catalán, Artur Mas (Convergencia i Unió, CIU) resultó ser el gran derrotado de la jornada electoral del 25N, con 50 escaños, 12 menos que en las pasadas elecciones autonómicas del 2010.


Mariano Rajoy y los “PPopulares” hicieron, primero de la crispación y luego de la crisis económica la plataforma electoral única para acceder a La Moncloa. Una estrategia de “patas cortas”, tanto como lo es el manío y majadero argumento de la “herencia recibida”, que el presidente del gobierno español no ceja de esgrimir a cada instante, para explicar lo inexplicable: la insufrible situación de un (des) gobierno títere e incapaz.


La fundación que lleva el nombre del malogrado vate alicantino celebró recientemente los 102 años de su natalicio con una maravillosa  instalación poética en su pueblo natal.

Recordemos que Miguel Hernández nació en Orihuela el 30 de octubre de 1910 y murió en una de las pútridas mazmorras del franquismo en Alicante un 28 de marzo de 1942 a la edad de 32 años, mientras aguardaba una infame condena a muerte por “adhesión a la sublevación”, decreta un par de años antes. Miguel, fatalmente, pues sería apresado en el intento, desvió su ruta hacia el Winnipeg, el barco que fletó Neruda con más de dos mil refugiados republicanos españoles rumbo a Chile, para recoger a su mujer, Josefina Manresa, y a su pequeño hijo.

 


Pese a la grotesca satanización de los días previos a la manifestación y luego de todos los vericuetos propios de la dialéctica de las movilizaciones sociales, “Rodea el Congreso” resultó ser todo un éxito. Un éxito rotundo para sus convocantes: más de 6 mil personas, según cifras oficiales, congregadas en las inmediaciones de las “Cortes Españolas” manifestando legítima y pacíficamente un no rotundo a las prácticas y políticas depredadoras del gobierno de los “PPopulares”.


Fue uno de los crímenes más repudiables de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, todas militantes o simpatizantes de las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas), la mitad de ellas eran menores de edad (entonces el límite de edad eran 21 años), que fueron cobarde y arteramente ejecutadas en los extramuros del madrileño Cementerio de la Almudena. Aun, a pesar del paso del tiempo, se conservan los agujeros provocados por las balas asesinas.

 


Al desarrollo de algunas espectaculares y bulladas acciones de desobediencia civil, como la protagonizada hace unos días por el “Sindicato Andaluz de Trabajadores” (SAT) en contra de los supermercados, o como la inicial convocatoria de los “cabreados” a marchar sobre Madrid desde todos los puntos del territorio, programada para el 15 de septiembre, se ha sumado por estos días, para el 25 del mismo mes, un inquietante y decidido llamado popular de carácter de ¡urgente!


Ayer murió a los 93 años la gran artista “mexicana” Chavela Vargas. Su muerte coincidió con el día en que hacía 35 años partía otro de los grandes de la música latina, Antonio Machín; y, también, con el día en que fue encontrada muerta el más grande ícono del cine erótico de Hollywood, Marilyn Monroe. Acaso, su mayor y más evidente antítesis.

Un día 17 de julio de 1936 , cuyo aniversario como todos los años pasó por completo desapercibido, comenzó a escribirse un horrendo pasaje de la historia de este país...  con el alzamiento en Melilla, por parte de una "selecta" troupé de militares sediciosos, contra el gobierno legítimamente constituido, uno de los más sorprendentes experimentos políticos del siglo XX, por su inventiva, originalidad, capacidad de realización y, en definitiva, universalidad, de la II República Española.