RJClaudín

Hemos comentado con tono condescendiente que son ingenuos, que viven en un mundo protegido que les permite divagar en la Puerta del Sol, que sus propuestas son de parvulario, pero cuando comparecieron los presidentes del Congreso y del Senado para hacer públicas sus propuestas de recorte de privilegios parlamentarios para sus señorías me descubrí ante el movimiento del 15M.

Ha pasado una semana y es posible que ya no se recuerde, pero el martes 14 de junio de 2011 José Bono y Ángel Rojo, presidentes respectivamente del Congreso de los Diputados y el Senado de España, hicieron pública una propuesta sobre incompatibilidades, transparencia y pensiones parlamentarias para diputados y senadores que, opino, no se hubieran formulado sin la presión que ha supuesto sobre ambas cámaras el movimiento del 15M acampado en Sol.

He leído el texto literal sobre las propuestas y resulta que la Ley Orgánica del Régimen Electoral General ya establece sobre incompatibilidades que el mandato de los diputados y senadores se ejercerá en régimen de dedicación absoluta “incompatible con el desempeño, por sí o mediante sustitución, de cualquier otro puesto, profesión o actividad, públicos o privados, por cuenta propia o ajena, retribuidos mediante sueldo, salario, arancel, honorarios o cualquier otra forma ... ".

Y si la ley dice lo que dice, por qué estamos en la situación actual. Pues según Bono y Rojo porque aunque el artículo 159.3 c de la misma Ley dispone que "las actividades privadas distintas de las recogidas en el apartado 2 de este artículo,.. serán autorizadas por la respectiva Comisión de cada Cámara …" y aunque “el tenor literal de la Ley es tan claro y exigente que no se adivina cómo puede proclamarse más radicalmente la incompatibilidad de lo que hace actualmente nuestro ordenamiento jurídico”, estas disposiciones no se cumplen.

Y qué se precisa para remediarlo. Pues “para ello, la Comisión del Estatuto del Diputado y Comisión de Incompatibilidades deben hacer del principio de dedicación absoluta proclamado en la ley vigente el criterio fundamental de sus resoluciones, de manera que las excepciones sean tales y no se conviertan en norma”, ya que, admiten Bono y Rojo con una crudeza que debería sonrojarles, “actualmente, las excepciones han perdido su naturaleza para transformarse en una suerte de regla general no querida originalmente por el legislador”.

Y por qué digo que debería sonrojarles. Porque aunque no vi toda su comparecencia, en el momento de explicar esto ante las cámaras de televisión en los pasillos del Congreso, sus rostros no transparentaban esa emoción, y creo que que, por muy políticamente endurecido que se tenga el corazón, una confesión de este calibre por quienes tienen la más alta obligación de respetar y hacer respetar la Constitución debería hacerles dudar sobre cómo han ejercido la función.

¡Para nada!

Se limitan a recomendar que por los órganos que corresponda se siente una nueva doctrina "para hacer efectivo" el principio legal de dedicación absoluta y que este sea la regla básica que se aplique. Pero no ahora, faltaría más, ya que “estos criterios serán puestos en conocimiento de los parlamentarios actuales interesados con notoriedad suficiente, y también a los eventuales afectados, de modo que no quepa argumentar desconocimiento o que se generen expectativas injustificadas de cara a su aplicación en la próxima legislatura”.

¿Qué les parece?

Avanzo mi opinión: me parece bochornoso leer estas recomendaciones de los presidentes del Congreso de los Diputados y del Senado de España cuando están a punto de finalizar con la novena legislatura unos 36 años de democracia parlamentaria, me avergüenzo como español y como periodista de no haber levantado antes la voz y le apunto el mérito a quienes fueron capaces de movilizar el 15M y despertar las conciencias dormidas de quienes aceptábamos la situación reinante como una fatalidad de la democracia.

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario

busy