Fernando-SantiagoEsta tarde debería haber estado en Cádiz acompañando a Fernando Santiago en la concentración convocada por los compañeros de la Asociación de la Prensa para denunciar la brutalidad con la que ha sido agredido por un individuo al que no le gustaba sus opiniones y quería callarle, que no escribiera más.

La agresión se produjo este viernes 21, cuando Santiago fue golpeado en el centro de Cádiz, por un individuo identificado como operario de la ya extinguida factoría de Delphi pero la historia viene de antiguo, de hace cuatro años, cuando un grupo de ex trabajadores y familiares de Delphi, entre los que se encontraba el agresor de hoy, intentó acceder a la sede de la APC para agredir a Fernando Santiago cuando se produjo el cierre de la fábrica. Entonces el pretexto de dicho grupo era estar en desacuerdo con las columnas y los artículos escritos por el periodista en relación a la clausura de Delphi. El agresor de hoy profería a gritos una frase: “No escribas más”.

Mi conclusión es que hace cuatro años no fuimos lo suficientemente claros en la defensa de Fernando Santiago, publicamos escritos de protesta, de denuncia, yo era entonces el secretario general de Reporteros Sin Fronteras en España, y formalmente cubrimos el expediente de rechazar la agresión y mostrar nuestra solidad periodística.

Pero hubo sombras en ese apoyo, recuerdo que en algunas reuniones que hubo en esos días se comentó la falta de oportunidad de la columna de opinión que fue la causa de la agresión, porque se trataba de una reconversión laboral, y los periodistas de izquierda debían estar al lado de los trabajadores sin entrar en el fondo del problema.

Pero Fernando sí abordó todas las facetas de lo que sucedía, y entendí que lo hizo bien, aunque me callé para evitar discusiones cuando otros colegas sindicalmente significados comentaban la “falta de sensibilidad” de Fernando al enjuiciar el problema.

Y ahora tengo que afrontar que mi desidia de entonces fue un aliciente más para que unos energúmenos pensaran que se trataba de simple corporativismo, y que no estábamos dispuestos a arriesgar lo mismo que ellos a la hora de defender la libertad de expresión de un periodista.

Así que aquí van mis disculpas más sinceras porque hace cuatro años me limité a publicar un comunicado de condena por toda defensa de quien considero un buen periodista y un buen compañero.

Fernando Santiago ha demostrado en estos años que lleva al frente de la Asociación de la Prensa de Cádiz (APC) que se puede hacer mucho más que lamentar la mala situación de la profesión. Aquí, en Periodistas-es, hemos dejado de publicar los lamentos que recibimos de las organizaciones de periodistas, ya sean sindicatos o gremiales, y sólo atendemos las que marcan iniciativas claras de actuación para abordar problemas.

La APC también marcó el camino, y un día, en vez de un comunicado de lamentación por la precariedad laboral en las redacciones, se presentó en la Inspección de Trabajo y pido actuaciones concretas en las empresas. Otro día, en vez de otro comunicado lamentando la muerte o el exilio de un colega americano, lanzo la iniciativa de la Casa de acogida de periodistas perseguidos siguiendo el ejemplo de la que ya existía en París. Y así podría citar varios ejemplos, y no sólo solidarios, sino también en la formación de periodistas en países con muchas carencias democráticas, o en la recuperación del español en Filipinas.

En resumen, Fernando Santiago no se merecía esta agresión sino más bien el respeto y apoyo sin fisuras a su trabajo como periodista y a su gestión como presidente de los periodistas gaditanos.

Y como no he podido estar esta tarde con él en Cádiz, al menos les reproduzco el texto del comunicado que se ha leído hoy por sus compañeros de la APC ante la sede de la calle Ancha:

La libertad de expresión ha sido golpeada. El golpe lo ha sufrido una persona, y con ella, un colectivo, el nuestro, el de quienes nos dedicamos a informar, a analizar la realidad, a opinar, a veces coincidiendo con quienes nos escuchan, a veces, discrepando.

El golpe lo ha sufrido el colectivo de periodistas, y con él, la sociedad, la que confía en conocer la verdad o al menos buscarla, la que admite diferencias, la sociedad que sabe que nadie podrá ser silenciado ni castigado por ejercer la crítica, vaya ésta contra un ciudadano de a pie o contra un poderoso.

Hoy estamos aquí para reivindicar esa libertad de expresión. Episodios como el de la pasada semana, con la agresión al presidente de la Asociación de la Prensa de Cádiz a causa de sus ideas, no van a conseguir que nos callemos. Tampoco nos callarán los insultos que han recibido algunos compañeros en el ejercicio de su profesión, simplemente, por ejemplo, por cubrir una manifestación. Ni las advertencias que han tenido que escuchar otros. No nos callaremos porque es nuestro trabajo, pero sobre todo, porque es nuestra responsabilidad.

Hace sólo unos meses celebrábamos los 200 años desde la proclamación de la libertad de imprenta por unas Cortes que han hecho de Cádiz un símbolo de la libertad. Dijimos entonces que aquella declaración no era el final del camino, sino el inicio de una larga senda en la que habían surgido, y surgirían, amenazas. Ésta es la prueba de que debemos seguir firmes. No podemos permitir que situaciones como las que hemos vivido hasta ahora, y que sabemos que son casos aislados, la excepción, se extiendan. No podemos permitir que nadie crea que no pasa nada si la víctima es periodista, que somos blanco fácil.

Ante una palabra, una opinión, un discurso, se pueden esgrimir infinidad de argumentos. Ante las amenazas, los insultos, las coacciones, sólo cabe uno: el del rechazo.

Comentarios (2)Add Comment
Mercedes Arancibia
...
escrito por Mercedes Arancibia, enero 26, 2011
Todos somos Fernando. Informar, a veces, incluso mata.
Manuel López
Ánimo, Fernando.
escrito por Manuel López, enero 25, 2011
Ahí estamos. Apoyando. Seguimos en la lucha. Siempre.

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