Gervasio-Sanchez-Cordoba

RJClaudin.- El fotoperiodista español Gervasio Sánchez ha recibido en Córdoba el V Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado, que promueve el Sindicato de Periodistas de Andalucía (SPA) y que se le ha concedido por "su independencia y excelencia periodística".

El acta del jurado señala que estas cualidades brillan entre "las dificultades y precariedad laboral que amenazan el desarrollo del trabajo informativo. Un entorno en el que Sánchez ha sido capaz de mantener una clara conciencia crítica y un permanente compromiso cívico. El jurado ha querido reconocer en la figura de Gervasio Sánchez el valor del trabajo de los reporteros gráficos".

Pero este lenguaje de acta de jurado no refleja bien de lo que realmente es capaz Gervasio Sánchez, ni sobre el terreno cuando tiene que mirar a la cara a mutilados por minas antipersona, ni en un acto oficial cuando mira a la cara a vicepresidentes o vicepresidentas del gobierno, a quienes recuerda que esas armas de guerra que destruyen vidas y mutilan personas se fabrican también en España y se exportan para equilibrar la balanza exterior.

Ayer también lo dijo en Córdoba: el presidente Rodríguez Zapatero ha multiplicado por cuatro las exportaciones de armas en los últimos seis años. Un presidente que, recordó, ganó sus primeras elecciones por encabezar el no a la guerra contra su predecesor, José María Aznar, quien nos había metido de lleno el conflicto de Iraq, en el que murió Julio Anguita cuando se despazaba junto a una unidad de combate de los EEUU, y donde, recordó también, murió José Couso cuando filmaba la llegada de los tanques americanos a Bagdad.

Pero podría pensarse que ayer era fácil criticar a los gobiernos socialistas de Rodríguez Zapatero, en una ciudad como Córdoba gobernada por Izquierda Unida, con la madre de Julio en la mesa que presidía el acto y con un público de periodistas escuchantes y fotoperiodistas muy activos que sentían como propio el dolor que tuvo que sentir la familia Anguita: “Malditas sean todas las guerras” dijo Julio padre al enterarse del hecho cuando participaba en un acto político.

Digo que ayer podía ser fácil, pero está documentada otra ocasión en la que Gervasio pronunció acusaciones parecidas mirando a la cara a la entonces vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a varias ministras y ministros, a exministros del Partido Popular, a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, al Alcalde de Madrid, el Presidente del Senado y centenares de personas que asistían a la entrega del premio Ortega y Gasset de periodismo con el que fue galardonado el pasado 7 de mayo.

Ayer también incidió en otro comportamiento desleal del Gobierno de España contra los periodistas españoles que arriesgan la vida en la cobertura de conflictos, al calificar de conspiración para ocultar la verdad y salvar la cara de los EEUU la actuación de políticos y fiscales en las investigaciones judiciales para sentar en el banquillo a los responsables de la muerte de José Couso en el hotel Palestina de Bagdad.

La foto de su vida

Pero Gervasio habló también de fotoperiodismo, algunas frases comunes cuando recordamos la ética que debe presidir la búsqueda de imágenes cuando tenemos delante a personas desesperadas, atemorizadas, hambrientas, pero que piden con la mirada que se respete su dignidad.

Gervasio Sánchez piensa que esa será la foto de su vida, la que logre plasmar ese instante en que prevalece la persona sobre lo animal.

Y para conseguir ese objetivo, por cualquier reportero, se necesita algo más que la ética profesional, es preciso que los medios de comunicación no fuercen a plasmar solamente la cara aterrorizada de padres que sostienen hijos llorando, amenazados todos ellos por fuego amigo o enemigo, escarbando entre restos para recuperar lo indispensable para seguir vivos, en medio de las veintiocho guerras declaradas en el mundo actualmente más un número creciente de conflictos armados en los que todos los días se violan los derechos humanos más elementales de gente inocente.

Es preciso, concretaba Gervasio, que en los medios de comunicación privados prevalezca el derecho a la información de la ciudadanía sobre la cuenta de resultados de la empresa editorial

En esa lucha está el Sindicato de Periodistas de Andalucía. Viajé ayer a Córdoba porque les debía esa visita en reconocimiento a ser una de las principales fuentes de información de Periodistas-es en materia de derechos ciudadanos y comunicación, y de derechos laborales y profesionales, tanto en España como en las instancias internacionales en las que participan.

Lola Fernández, secretaria general del SPA, abrió el acto de ayer, celebrado en el Salón de los Mosaicos del Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba, con un discurso en el que planteó la obligación de periodistas, fotógrafos y reporteros de luchar contra los poderes fácticos que han traído a España el panorama desolador que presentan los medios de comunicación públicos y privados.

La dirigente de los periodistas andaluces reclamó una nueva ley de lo audiovisual que termine contra la concentración de medios que deja en nada la pluralidad informativa, y una ley del derecho a la información de los ciudadanos para que puedan reaccionar contra la información editorializada que se suministra actualmente, y que defina un marco de ejercicio profesional que garantice la independencia necesaria para el trabajo en las redacciones.

El acto de ayer finalizó con declaraciones de las autoridades universitarias y municipales de Córdoba, cuyo alcalde, Andrés Ocaña, ofreció un vino en las Caballerías Reales del Alcázar, un sitio sede actual de una escuela de equitación que merece la pena visitar.

Enlaces:

Discurso de Gervasio Sánchez en la entrega del premio internacional de periodismo Julio Anguita Parrado

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