Félix Población*

La postura adoptada por la mayoría de los medios de información españoles con relación a la jornada electoral que el domingo vivió Venezuela, debería avergonzar a sus profesionales, si es que alguno queda con capacidad de decisión en los mismos.La parcialidad y sectarismo de que han hecho gala a favor del candidato opositor y en contra del actual presidente, tanto en los canales de televisión y emisoras radiofónicas como en los principales rotativos del país, ha sido ostensiblemente bochornosa.
Ya lo sería sin saber los resultados de los comicios, pero después de conocer la cuarta y rotunda victoria democrática de Hugo Chávez, deja a los profesionales de la información de esos medios y a quienes los dirigen a la altura del betún. Es de destacar muy especialmente, entre los periódicos, el deplorable montaje programado por el diario El País en su edición del  domingo, que aparte del habitual y enrabietado artículo de fondo del escritor Mario Vargas contra el caudillismo populista en América Latina, nos obsequió con cuatro páginas más destinadas a describir la naturaleza perversa del líder bolivariano así como el caótico estado de violencia que se vive en el país.
A eso hay que añadir, en días precedentes, un editorial no menos objetivo acerca del fenómeno Chávez y un largo artículo de Enrique Krauze poniendo manifiesta y afanosamente la esperanza de Venezuela en el candidato Capriles. Frente al pensamiento único que caracteriza al citado rotativo en sus informaciones y opiniones sobre Venezuela durante más de un decenio, solo el escritor Manuel Rivas pudo exponer el pasado sábado, en un artículo de apenas treinta líneas, la posibilidad de que algo irá bien en aquel país caribeño cuando tan resueltamente se han reducido la pobreza y la miseria durante los años de gestión del actual presidente.
La actitud del diario El País en su edición del domingo, sobre todo,  haciendo caso omiso a las encuestas más fiables que vaticinaban lo que finalmente se produjo y dando primacía a otras que incluso colocaban a Capriles por encima de Chávez, me recuerda el furibundo arraigo antichavista del periódico, afincado en aquel breve editorial publicado con ocasión del golpe de Estado que pretendió acabar con la revolución bolivariana. Aquel día, 13 de abril de 2002, antes que oponerse al mismo, como había hecho ese diario el 23 de febrero de 1981 en relación con el de Tejero y compañía, El País suscribió lo que sigue:
"Sólo un golpe de Estado ha conseguido echar a Hugo Chávez del poder en Venezuela. La situación había alcanzado tal grado de deterioro que este caudillo errático ha recibido un empujón. El ejército, espoleado por la calle, ha puesto fin al sueño de una retórica revolución bolivariana encabezada por un exgolpista que ganó legítimamente las elecciones para convertirse desde el poder en un autócrata peligroso para su país y el resto del mundo. Las fuerzas armadas, encabezadas por el general Efraín Vásquez, han obrado con celeridad al designar como jefe de un gobierno de transición a un civil, Pedro Carmona Estanga, presidente de la patronal venezolana, a la vez que destituía a los mandos militares, compañeros y amigos del depuesto presidente”.
Diez años después, el pueblo que entonces defendió a Hugo Chavez exponiendo incluso su vida en las calles de Caracas, lo ha elegido por cuarta vez con diez puntos de ventaja, diez, sobre el líder de toda la oposición, dejando en evidencia nuevamente no solo al diario El País, que ha dado un paso de gigante más hacia su desprestigio, sino al resto de medios españoles que diagnosticaron a la luz de muy oscuras encuestas una posible victoria de Capriles.

*Diario del Aire

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