Félix Población*

Jamás nos hubiéramos atrevido a pensar, como nos ocurriría también con el caso del Holocausto sufrido por la población judía bajo el régimen nazi, que una página tan negra y brutal de la historia del pasado siglo como los bombardeos de Estados Unidos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki durante la segunda Guerra Mundial, pudiese servir de ejemplo para una acción militar en nuestro joven siglo XXI. La sugerencia -muy directa- la hizo pública el hijo de Ariel Sharon, ex primer ministro israelí, en un artículo firmado hace unas fechas en el diario The Jerusalem Post, coincidiendo con la nueva operación militar llevada a cabo contra la franja de Gaza.

Concretamente esto es lo que dijo Gilad Sharon en uno de los párrafos de su artículo, bajo el título de Es necesario un final definitivo, del que no se hicieron eco los diarios convencionales de nuestro entorno: “¿Por qué nuestros ciudadanos tienen que convivir con el lanzamiento de cohetes desde Gaza, mientras luchamos con nuestras manos atadas? ¿Por qué los ciudadanos de Gaza son inmunes? Si los sirios abriesen fuego contra nuestros pueblos, no atacaríamos Damasco? Si los cubanos disparasen contra Miami, La Habana no sufriría las consecuencias? Eso es lo que se llama “disuasión” -si usted me dispara, voy a dispararle. No hay ninguna justificación para que el Estado de Gaza pueda disparar a nuestros pueblos con impunidad. Tenemos que aplanar barrios enteros de Gaza. Aplanar toda Gaza. Los estadounidenses no se detuvieron tras Hiroshima -los japoneses no se rendían lo suficientemente rápido, por lo que golpearon Nagasaki también”.

Como se recuerda cada año con suma solemnidad por esas fechas, los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki fueron lanzados por Estados Unidos los días 6 y 9 agosto 1945. En pocos segundos, ambas ciudades quedaron devastadas. Se calcula que en Hiroshima la bomba mató a más de 120.000 personas de una población de 450.000 habitantes, causando alrededor de 70.000 heridos y destruyendo la ciudad casi en su totalidad. En Nagasaki el número de víctimas causadas directamente por la explosión se estimó en 50.000 mortales y 30.000 heridos, de una población de 195.000 habitantes. A estas víctimas hay que sumar las causadas por los efectos de la radiación nuclear. De una población total de 645.000 habitantes, el número de víctimas pudo sobrepasar las 400.000 o 500.000, de ellas, 200.000 o 250.000 mortales (los datos difieren según diversas fuentes).

Dado que en la franja de Gaza el número de ciudadanos palestinos residentes se acerca al millón y medio, cabría suponer que para aplanar ese territorio -según expresión literal de Sharon junior- no bastaría con reproducir las masacres de las dos ciudades japonesas, condenadas por la Humanidad, con y sin mayúscula.

*Diario del Aire

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