Sólo sabemos que estamos cerca de la verdad cuando todas las partes nos atacan

Ésta podría ser la máxima del periodismo contemporáneo

Vilipendiando por el mercado económico, ideológico y la establishment politique, el periodismo contemporáneo lucha más por contentar a los mercados y a las ideologías, en una constante huida hacia adelante del artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

 Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión

 

 

PEDRO NOLASCO

Julian Assange, el fundador de Wikileacks, actualmente atrincherado en la embajada ecuatoriana de Londres solicitando desesperadamente el asilo político por una oscura denuncia de presuntos abusos sexuales cometidos en Suecia, dice que detesta el periodismo y no gusta que le llamen periodista, que sería como insultarlo.

Desde luego que el periodismo contemporáneo, mejor, convencional, en un mundo ultramediatizado, empieza a defraudar a muchos sectores de la sociedad. Para el colmo, intentar romper los estándares convencionales y primarios, es exponerse al pie de un volcán en plena erupción. Donde van los mercados y los políticos allí van las cámaras y los micrófonos, y cuando dan la espalda, los acontecimientos desaparecen y las cámaras y los micrófonos se apagan.

Hay que parafrasear al presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama, cuando dijo que el “mundo será más seguro sin Bin Laden”; quizás quiso decir el que mundo será más seguro con el nacimiento de Wikileack, porque ahora más que nunca la opinión pública comprende con fundamentos de causa los tejemanejes que conducen a su abismo.

Los inmensos documentos secretos revelados por el portal de Assange reafirman lo que todos ya sabían. Ni derechos humanos ni cooperación. El imperio y sus socios se guían únicamente por intereses económicos y estratégicos en sus relaciones de cooperación internacional. Tener acceso de cómo, dónde y quiénes lo cuecen, es el único pecado que ha cometido Julian Assange y por el que el imperio y socios piden su cabeza.

Por condenar el colonialismo y desvelar sus atrocidades en la República Democrática del Congo y en África negra, fue el detonante de la operación barracuda, llevada a cabo por el reino de Bélgica y la CIA para eliminar al líder negro de todos los tiempos, Patrice Emèry Lumumba. La verdad que nunca saldría a flote cuarenta años después. [Una unidad secreta de la CIA recibió el encargo de asesinar a Lumumba, en colaboración con el gobierno de Bruselas, que también montó, por su parte, una operación de comando denominada “Operación Barracuda” con un fin similar].

El imperio ha fustigando la verdad y quienes pretenden salvaguardarla. Para Estados Unidos la verdad siempre existe cuando protege sus intereses geopolíticos, estratégicos y económicos.

El caso de Wikileack es la enésima prueba de hasta qué punto nuestro imperio se congenia con la verdad. Y ahora que el mundo está patas al cielo, no veas.

Pero Estados Unidos nunca ha estado sólo en esa batalla contra la verdad. Siempre ha contado con la colaboración tácita y cómplice de sus socios, de sus aliados. Y el reino de Suecia, ahora, como el que más.

Las acusaciones de supuestos delitos sexuales que mantiene el reino de Suecia contra el fundador de Wikileack no son que puras elucubraciones a ojos vistos y desde una perspectiva independiente, imparcial y desinteresada.

Lo primero que – a mí - me dijeron en el primer día que pisé Suecia fue que tuviese mucho cuidado con las mujeres, que por cualquier tontería te denuncian de agresión o acoso sexual y te pudres en la cárcel.

Julian Assange visitó Suecia en el marco de unas actividades bien programadas. Tenía todo pagado. Unas ninfas se sienten – sexualmente -  más que atraídas por él. Libremente le invitan a pasar la noche en sus casas y no en el hotel reservado para él. Más que un atenuante ante cualquier denuncia de violación. No caben medias tintas. Un hombre es tentado por unas mujeres, pero en el momento en que ambas descubren que han tenido el mismo trato con el pretendido, desatan ego y rivalidad en sus fueros internos. Es Suecia,  donde rara vez se investiga los delitos sexuales. La denuncia de la mujer, en estos casos, está por encima de cualquier  lógica.

Leyes y Códigos a parte. La libre investigación, sí. Moralmente, en Suecia como en Cochabamba, cuando una mujer, libremente, invita a un hombre a pasar la noche en su casa y en el caso de nos ocupa, en vez de acondicionarle una habitación individual, le invita -¿hospitalariamente? a dormir bajo el mismo lecho, a compartir almohada y sábana, ¿qué puede ocurrir?

En un pequeño ejercicio moral y de sentido común, abandonando el rígido pensamiento trivial y trivializado sobre el machismo y la igualdad de género, cualquier análisis independiente, imparcial y desinteresado, se hará con la respuesta moral y humanamente consentida. No hubo violación sino tentación. Punto en boca y caso archivado.

Más de uno sabe que Julian Assange es perseguido por el imperio que le ha declarado enemigo número uno tras liquidar a Bin Laden. Los ataques le vendrán de todos los lados, mientras Wikileack sigue desvelando la verdad. La verdad incómoda para Washington, socios y colaboradores.

Assange es perseguido por sus ideas. Es un refugiado político. La república de Ecuador salvaría a una vida llamada a la horca que imperio y socios han colgado a quienes pretenden decir la verdad en su contra. Éste es el mundo en que vivimos y siempre hemos vivido.

Estados Unidos, muy a pesar de tanta palabrería no es precisamente un paradigma de la libertad de prensa y de información en el mundo. En la última clasificación de Reporteros Sin Fronteras, la más importante ong en materia de promoción y defensa de la libertad de prensa en el mundo, nuestro imperio ocupa el privilegiado puesto 47 http://es.rsf.org/press-freedom-index-2011-2012,1043.html

[La ola de protestas mundial del año 2011 también atravesó el Nuevo Mundo. Ésta, hizo descender en la clasificación a Estados Unidos (47º lugar) … En Estados Unidos más de 25 periodistas padecieron durante dos meses detenciones y la brutalidad de una policía pronta a inculparlos por “mala conducta” (“disorderly conduct”), “alteración del orden público” (“public intoxication”), incluso ¡falta de acreditación!].

http://www.facebook.com/#!/photo.php?fbid=358444590901491&set=a.112143782198241.20436.100002078585820&type=1

 

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario

busy