[¡¡ ¿Cómo se puede pretender democratizar un país en ausencia de una prensa libre, independiente y pluralista?!! La libertad de prensa puede ser buena o mala, pero la falta de libertad de prensa es siempre mala

Régimen y partidos políticos parecen tener un acuerdo secreto en este sentido. Ninguna de las partes ha mostrado mínimo interés en cristalizar una prensa independiente, libre y pluralista tras la proclamación oficial del pluralismo político

La falta de medios económicos, sumado a los obstáculos sociopolíticos, vapuleó intentos de profesionales independientes para instaurar la prensa independiente. Empero los partidos políticos, financiados por el régimen con importantes sumas de dinero, no pueden alegar ni falta de medios económicos ni obstáculos sociopolíticos para financiar la prensa independiente

La transición democrática guineana nació muerta. Hoy, sobrados de medios económicos, ni régimen ni oposición ‘legalizada’ tienen en sus programas – salvo por razones de pura propaganda demagógica – la creación de una independiente

Esta complicidad de la oposición hay que buscarla en su falta de transparencia en la búsqueda del poder político, porque no están convencidos de que llegado al poder se escaparán de las críticas de la prensa independiente, si la hubiera]

 

 

 

Libertad e independencia de la prensa

 

 

IV La Prensa en poder del sobrino (III)

1991 - 2002

Celebrado el referéndum, el régimen legaliza a doce formaciones políticas. El paquete de Leyes emanadas de la Constitución pluripartidista, empero, no contempla de ninguna forma el derecho a la libertad de prensa.

En 1992, un trío de periodistas, hartos del paro técnico-profesional impuesto por el régimen en el seno de los periódicos gubernamentales en que ejercían emprenden la iniciativa de crear un periódico independiente, en base a la Declaración de Windhoek de 1991, sobre el fomento de una prensa independiente, libre y pluralista en África. Fermín Nvó Mbomio, Sinecio Ngua Esono y Antonio Ndong Ayong, presentan en el ministerio de Información el expediente de legalización de El Sol.

El régimen se irrita, les echa de Ebano y se niega a legalizar el periódico alegando que no existe Ley de prensa en el país. Comienza la tira y afloja para implementar la prensa independiente en Guinea Ecuatorial. El trío no se detiene y denuncia la situación a cuatro vientos. Las organizaciones no gubernamentales internacionales en materia de libertad de prensa se suman a la presión y a las críticas de los periodistas nativos.

La pseudo transición democrática transita en los peores momentos que ha vivido la corta historia del pueblo guineano. El régimen intensifica la persecución contra dirigentes y militantes de la oposición, así como aquellos ciudadanos sospechosos de militar en ella: encarcelamientos arbitrarios e intempestivos, tortura y asesinatos son diarios y sistemáticos. La agonía del pueblo guineano no será sino eterna.

Un escándalo estudiantil en el mercado de Malabo, finales de 1993,  en protesta por la detención de un profesor deriva en una represión sociopolítica escandalosa. Prisiones y celdas de comisarías de policía, de la gendarmería y de la famosa prisión Black Beach se afinan. Los detenidos, en torno a dos mil personas, entre estudiantes, profesores, dirigentes políticos y sus militantes, ciudadanos descontentos, curas, etc., son torturados vil y brutalmente.

El trío de El Sol no se deja llevar por las intimidaciones del régimen y amenaza con editar el periódico aun sin autorización gubernamental. El régimen cede y publica una Ley de Prensa e Imprenta y, de paso, legaliza el periódico. El 21 de enero de 1994 nace el primer periódico independiente de Guinea Ecuatorial, El Sol.

La Ley de Prensa e Imprenta, mal copiada de la Ley española de 1966, es tan condicional que hasta elimina los incisos flexibles de la llamada Ley Fraga, para introducir en su lugar los más coercitivos. Contempla la censura previa, la preceptiva autorización gubernamental para publicar y editar periódicos independientes. El ministerio de Información se reserva el derecho de incautar ediciones críticas y molestas.

En fin, no se puede ejercer la profesión periodística sin previa autorización del régimen que, hasta la fecha, es el que otorga el carné de prensa para poder ejercer. Eso incluye la prensa y periodistas extranjeros que pretenden ejercer en el país. También el ministerio de Información se reserva el derecho de retirar el carné y expulsar a los medios y profesionales extranjeros cuando sus informaciones, en la nomenclatura del régimen, incitan a la desestabilización del país que sabiamente dirige Teodoro Obiang.

La publicación de la Ley de Prensa e Imprenta y la legalización de El Sol no fueron sino excusas del régimen para escapar de las críticas internacionales. Las dificultades económicas por falta de publicidad [las empresas temen publicitar en un periódico que el régimen atribuye a la oposición], presiones gubernamentales contra la imprenta que edita el periódico, que es clausurada, dificultarán seriamente la actividad profesional del periódico, que desaparece en 1996.

En este mismo período, los periodistas Ramón N’nar Nsie [fallecido en el exilio en octubre de 2004] y Pedro Nolasco [en el exilio desde 2002], depositan en el ministerio de Información los expedientes para la legalización de los periódicos El Tiempo y La Opinión, respectivamente. El régimen, temiendo la historia crítica de El Sol, se niega rotundamente a legalizarlos y emprende una persecución contra sus promotores.

En 1996, los cinco periodistas promotores de la prensa independiente se unen y crean la Asociación de Prensa de Guinea Ecuatorial, ASOPGE [institucionalizado desde 2003 por el régimen a través del ministerio de Información].

El ministerio del Interior se opone, alegando que se trata de un partido político camuflado e interpreta las siglas de ASOPGE como ‘Asociación de políticos de Guinea Ecuatorial’. La campaña del ministerio del Interior contra ASOPGE es secundada por el ministerio de Información y el régimen en general. ASOPGE nunca será legalizada, afirma el ministro del Interior Clemente Engonga Nguema en una audiencia con los promotores de la iniciativa.

El régimen no quiere prensa independiente, ni menos una asociación de periodistas, que podría influir en profesionales de los medios de comunicación social de titularidad estatal, ni tampoco quiere más prensa independiente. El Tiempo y La Opinión se quedan en el limbo legal durante cuatro años.

Desesperados sin oficio ni beneficio, obligados al paro técnico-profesional, algunos de esos periodistas empiezan a colaborar con la revista cultural El Patio, editado por el Centro Cultural Hispano Guineano, desde donde exigen la legalización de la prensa independiente y de la asociación de periodistas. Al mismo tiempo colaboran con pseudónimos con la prensa extranjera y tienen abiertos los micrófonos de Radio Exterior de España para denunciar la situación de falta de libertad de prensa en el país.

El país está desangrando. Juicios sumarísimos contra la oposición, asesinatos, tortura y detenciones arbitrarias. El régimen desata férrea represión tras las elecciones municipales de 1995 en que perdió la casi totalidad de alcaldías del país, incluida Malabo. La POC, Plataforma de Oposición Conjunta, gana terreno, pero que le duraría como un caramelo en la boca de un niño debido a absurdas luchas intestinales entre sus dirigentes.

El cerrojo que el régimen dio entonces a cualquier intento de elecciones libres es el que mantiene hasta la fecha. El voto es público para que no ha lugar a sospechas y las elecciones se celebran únicamente para validar la institucionalización del partido oficial, el PDGE y su presidente, Teodoro Obiang, quien tras  el plebiscito presidencial de 1996, en que se hizo con el 99’99 de los votos, declaró la consolidación democrática en Guinea Ecuatorial, único país del mundo que se cree democrático en ausencia de una prensa libre, independiente y pluralista.

Sin embargo, la valentía y la honestidad profesional de los periodistas que exigían la implementación de la prensa independiente no se detiene ante las inclemencias del régimen.

La entonces no legalizada ASOPGE entró en contacto con la Unión de Editores de la Prensa Privada de África Central, UEPAC, con sede en Camerún para organizar una conferencia en Guinea Ecuatorial sobre “Prensa y Democracia en África Central”.

En 1997, la UNESCO y la Embajada de Estados Unidos en Yaundé se suman a la idea y a mediados de ese año logran la autorización del régimen. Fue una ocasión propicia para airear con contundencia la falta de libertad de prensa en Guinea Ecuatorial y para exigir la autorización de ASOPGE y de los periódicos cuyos expedientes se podrían en los archivos del ministerio de Información. En un intento de lavado de imagen y para distraer a la prensa internacional presente en la Conferencia, el régimen exhibió la autorización de ASOPGE como prueba de buena ‘voluntad política’.

El embuste del régimen duraría más bien poco. Uno de los cofundadores de El Sol y miembro de ASOPGE, Sinecio Ngua Esono, fue detenido, torturado salvajemente y encerrado durante seis meses en un contenedor del puerto de Bata. Se salvó de milagro y estuvo detenido sin acusación ni juicio durante más de un año. La Asopge intensificó sus críticas de falta de libertad de prensa y la persecución contra sus miembros. El ministerio del Interior, violentando la Ley de Asociación y los Estatutos de ASOPGE, decretó el cese del presidente de la organización.

En 1988, el régimen volvió a despertar el mundo con la masacre del pueblo Bubi, autóctona de la Isla de Bioko, donde se encuentra la capital del país, Malabo. No hay estadísticas fiables, pero se sabe que el Ejército acribilló a centenares bubis en la parte sur de la isla que fueron enterrados en fosas comunes. La enésima prueba de cómo el sistema quiere silenciar y acobardar a quienes pretenden, mediante el uso de la palabra, reivindicar o ejercitar sus derechos de ciudadanía.

En 1999, la presión de Asopge y de ONG’s internacionales en materia de libertad de prensa, especialmente Reporteros sin Fronteras, obligó al régimen a autorizar los periódicos El Tiempo y La Opinión [la orden fue dada desde el exterior por el tirano a raíz de las críticas recibidas por falta de prensa independiente en su país durante la cumbre de la Francofonía celebrada en Canadá].

El primer número de La Opinión salió el 3 de mayo de 2000. La historia de este nuevo periódico también sería idéntica a la de El Sol. Mediante decreto presidencial, el régimen prohibió a las empresas petroleras [las únicas que ofrecían publicidad al periódico] ceder publicidad a la prensa independiente sin autorización del ministerio de Minas. Claro, La Opinión era el único periódico independiente y dejaría de funcionar meses después por variados obstáculos interpuestos por el régimen.

En este mismo año, Nolasco solicitó del ministerio de Información la autorización del periódico La Liberación. Eso no hizo sino ahondar el hostigamiento del régimen.

El ministerio de Información, entonces dirigido por Lucas Nguema Esono, en un decretazo [informe del ministerio sobre el expediente del periódico La Liberación]  firmado por él mismo y su adjunto, Alfonso Nsue Mokuy, los consejeros de Cultura y de Prensa, Toribio Obiang Mbá y Anacleto Oló Mibuy, así como el director de Prensa e Imprenta, Antonio N’nandong, se negaron al unísono autorizar el periódico alegando, textualmente: “…el nombre La Liberación atenta contra los principios democráticos del pueblo de Guinea Ecuatorial…Guinea Ecuatorial es un país libre y no necesita un movimiento de liberación…].

El promotor del periódico hizo vehementes declaraciones en los medios internacionales criticando la estupidez del ministerio de Información y retándoles a autorizar el periódico. En el mismo año, el mismo periodista solicitó de nuevo la autorización del periódico La Nación, que sería aceptada a falta de otras excusas tras el caso La Liberación.

Mientras su director reunía los medios económicos y técnicos-profesionales, el régimen engrasaba su maquinaria represiva para eliminarlo, aprovechando la represión política desatada contra la formación política Fuerza Demócrata Republicana, FDR. El camino del exilio era el último recurso.

El 2002 culmina con unas elecciones presidenciales que Obiang gana, como siempre, con un 99,99 por ciento de los votos,  mientras centenares de presos languidecen en cárceles, sin haber cometido otro delito que intentar reivindicar sus derechos contemplados en la Constitución.

 

También en:

http://www.facebook.com/obamefur#!/photo.php?fbid=394028044009812&set=a.112143782198241.20436.100002078585820&type=1

 

 

Nota de la redacción:

Cuarta entrega del informe de ASOLPEGE-Libre sobre la libertad de prensa en Guinea Ecuatorial durante sus cuarenta y cuatro años de país descolonizado.

Las otras entregas pueden leerse en los siguientes enlaces:

1.         http://www.periodistas-es.org/my-blog-dashboard/pedro-nolasco/libertad-e-independencia-de-la-prensa-cuarenta-y-cuatro-anos-despues

2.        http://www.periodistas-es.org/my-blog-dashboard/pedro-nolasco/la-prensa-en-poder-del-tio

3.        http://www.periodistas-es.org/my-blog-dashboard/pedro-nolasco/ii-la-prensa-en-poder-del-sobrino-i

4.        http://www.periodistas-es.org/my-blog-dashboard/pedro-nolasco/iii-la-prensa-en-poder-del-sobrino-ii

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