banquerosMaría Rosa Medel

Cuando vamos a jugar a un casino, hay una norma no escrita pero que todos conocemos: “La banca siempre gana”. En el juego todo es ilusión, seguro que siempre salimos perdiendo.

Pero no estoy hablando de esa banca sino de la Banca con mayúsculas. En todo el mundo es igual, pero yo conozco mejor el caso de España.

Desde el día 4 de marzo las multas que nos pongan y que tengamos que pagar en la Jefatura Nacional de Tráfico tendrán que ser abonadas con tarjeta de crédito o de débito. O sea, pasando por el banco. Alguien se llevará algo de lo nuestro.

En esta época de precariedad hay mucha gente que se queda sin la segunda oportunidad, esto es, sin la posibilidad de rehacer su vida. Cuando nos quitan la casa, y nos quedamos con una deuda fabulosa que pagar a la entidad bancaria que nos ha “lanzado” a la calle y que pretende perseguirnos de por vida, no queda otro remedio que caer en la economía sumergida, bueno, mejor, en la pobreza sumergida. ¿De dónde sacar una tarjeta de crédito?

Estamos acostumbrados a que las compañías que nos suministran servicios de primera necesidad (agua, luz, teléfono…) nos obligan a domiciliar nuestros recibos por banco. Eso sí podemos elegirlo nosotros. Todos sabemos lo que cuesta pagar los recibos en efectivo, sin pasar por el banco, pero es legal y se consigue, pero no sin problemas. Además de dar beneficios al banco, estas compañías se ahorran personal. Los sistemas de pago y cobro electrónicos son más baratos para ellas, y además no suelen ponerse enfermos, ni quedarse embarazados, en fin, todo un chollo.

Pero no me parece oportuno que el Estado, la mismísima Jefatura Nacional de Tráfico, nos obligue a usar los medios electrónicos. Pues sí, ahora no queda otro remedio que tener una cuenta bancaria, una tarjeta de crédito, en fin, que es difícil, que no imposible, utilizar el calcetín para los ahorros. No digo yo que sea el mejor sitio, pero visto lo que estamos viendo, no está tan mal.

Cuando consigamos cambiar la Ley Hipotecaria y se apruebe la verdadera dación en pago, esto es, que nos quiten la casa pero también la deuda, empezaremos a poder hablar de la segunda oportunidad. Entonces, si tenemos la suerte de tener trabajo, podremos cobrar una nómina sin miedo a que el banco se quede con ella. Entonces podremos tener las dichosas tarjetas que nos van a hacer ciudadanos de primera. Entonces podremos pensar en que se nos pueden arreglar las cosas. Entonces estaremos saliendo del agujero.

Blog de María Rosa Medel

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