Mercedes Arancibia

Antes que por Estados Unidos, el huracán Sandy pasó por Haití dejando un balance (provisional todavía) de 51 muertos y más de 20 desaparecidos; es decir, causando más víctimas que en las acaudaladas ciudades de la costa este americana. Pero ya se sabe, las prioridades mediáticas son las que son y lo que no se cuenta no existe. Así que, como resulta que estos días, mirando siempre hacia las galerías inundadas del metro de un Manhattan mitad luz mitad sombra, nos hemos olvidado de echar una ojeada a Haití, insensiblemente hemos borrado a Haití de la realidad.

Casi una semana después de que Sandy arrasara lo que tocó de sus costas, el gobierno haitiano ha hecho un llamamiento a la solidaridad internacional: “El balance es muy importante, la economía ha quedado seriamente afectada. Hay más de 200.000 personas damnificadas y resulta muy problemático garantizar la seguridad alimentaria del país”. Tan solo para atender las urgencias de los próximos días se necesitarán 30 millones de dólares.

Con el país en estado de emergencia desde el martes 30 de octubre de 2012, un millón de personas amenazadas por la falta de alimentos y una situación humanitaria anterior ya precaria, que se degrada a la menor incidencia, muchos pueblos inaccesibles por carretera porque las inundaciones han destruido los puentes y los centros médicos saturados, Haití, que todavía no se ha recuperado de la tragedia del terremoto de hace dos años, tiene que enfrentarse además a la amenaza – “normal en este tipo de situaciones”- de un aumento de los casos de cólera, enfermedad que hace tan solo una semana Médicos Sin Fronteras denunciaba como el principal problema de salud pública en el país, porque no hay ninguna garantía de continuidad en los tratamientos y el riesgo de contagio sigue siendo muy alto.

El periodista Roberson Alphonse, en el diario Le Nouvelliste de Puerto Príncipe, hace un resumen de lo que está pasando en Haití y el mundo no puede seguir ignorando: “Aquí vivimos sobre fallas sísmicas que atraviesan un territorio situado entre dos latitudes que cruzan frecuentemente los ciclones…Sandy, hace unos días, nos ha recordado que vamos en el mismo barco que las catástrofes naturales, y las que provocamos nosotros mismos. La tragedia en este país en “estado de crisis permanente” se conjuga en todos los tiempos. También en el futuro… menos de una semana después del paso de Sandy ya se teme una catástrofe alimentaria y sanitaria… en dos regiones han quedado destruido el 70% de las cosechas… los mercados públicos se resienten del impacto, hay escasez de víveres, de tubérculos y cereales… en las zonas metropolitanas la escasez provoca el aumento del precio de los productos de primera necesidad, ya inabordable para una población que tiene un poder adquisitivo cada vez más bajo. En los medios urbanos las familias empiezan a prescindir de lo que no es estrictamente necesario, en los medios rurales las cosas empiezan seriamente a tener muy mal aspecto… con poblaciones en situación de inseguridad alimentaria severa, cercana a la hambruna”.


Sigue la actualidad de Periodistas en Español en nuestro
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .
Indica nombre, apellidos, profesión y país.

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario

busy