Desahucios Tribunal-Justicia-UE 14mar2013 300Manuel López

No podíamos comenzar hoy la jornada del día con mejor noticia que la del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que acaba de dictaminar que la ley española de desahucios vulnera las normas de la UE, pues no garantiza protección suficiente frente a las cláusulas abusivas de las hipotecas. Al fin… “¡tiembla, usura bancaria!”, cabe –y procede- interpretar. Aleluya. Dieciocho años después de publicado, traigo aquí con la benevolencia del lector o lectora el artículo que escribí sobre el drama de los desahucios, “La náusea”:

“No discuto que no haya algún que otro pillo profesional entre ellos. Pero la mayoría de los que conozco no han hecho otra cosa que trabajar como mulas. Ahora, cuando pintan bastos en la economía, una vez que se han servido de ellos y no les queda más dónde estrujar beneficio, les están dejando con una mano delante y otra atrás. Son el escandaloso ”índice de morosidad” nacional, esto es, los chivos expiatorios de los desequilibrios que otros han provocado.

"Un país en el que la institución que más manda es la bancaria, mal va. Mil veces mejor sería que mandase el sentido común, léase el capital industrial, produciendo riqueza, empleo, prosperidad y progreso, que no el capital financiero, que sólo hace florecer especulación pura y dura. Ahora, en época de aflicción económica, los bancos se apresuran a alimentar una siniestra pléyade de carroñeros desalmados que pululan entre los altos despachos bancarios y los juzgados, amasando fortunas aprovechándose del infortunio y la desgracia ajenos.

"Son la náusea abominable del capitalismo salvaje, el moderno becerro de oro que ha reducido todas las ideas y valores del género humano a la maquinaria diabólica de los tipos del interés compuesto. No hay cultura más exitosa que la del pelotazo ni ética más infalible que la del culto al dinero: “tanto tienes…” (no importa la procedencia), “…tanto vales”. Pobres de nosotros. 

"Cada vez que una pequeña empresa se declara en quiebra o algún ciudadano no consigue juntar el dinero suficiente para pagar los intereses de los intereses de la letra de la hipoteca del piso, alguien en algún oscuro despacho ejecutivo empieza a frotarse las manos. Tal es la radiografía crítica y certera de nuestra sociedad, aquí y ahora. El dolor ajeno -la codiciada carroña- es la inversión más segura y rentable. Sin otro esfuerzo que el de estar bien conectados, los carroñeros se inflan a ganar millones. Les sobra carnaza.

"Horreur. ¿Quién fue el insensato que dijo que ya no quedan sectores sociales por evangelizar, que ya todo el mundo ha oído hablar de la buena nueva de la salvación? Como titulares de un tesoro en los cielos, felizmente a salvo de las arbitrarias normas -el siniestro rodillo universal- de los amos del imperio monetario, propongo emprender una acción evangelizadora específica con esta clase de ciudadanos, los pobres especuladores, cuyas cuentas corrientes florecen como la espuma, pero que siguen careciendo del único capital que no se compra con dinero ni sobre la desdicha de los demás. Hablo de la salvación en Cristo. He leído que muy de vez en cuando, alguno de ellos se convierte. Cuando esto ocurre, dicen que la creación entera toca las campanillas.”

...

Artículo escrito en 1995 y publicado en “Acontecimiento”, revista del Instituto Emmanuel Mounier. Republicado el 3 de abril de 2001 en ICP-E, precursora de “Protestante Digital”, en mi columna semanal ‘La Lupa’ el 3 de abril de 2001.

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