MEX-Ya-BastaIleana Alamilla

Los y las periodistas y comunicadores son los intermediarios profesionales entre la realidad que observan y aquellos hacia quienes dirigen su trabajo. Constituyen el factor fundamental del proceso informativo. Cualquiera que sea su ámbito de trabajo o especialidad, tienen la incomparable oportunidad de incidir en la opinión pública, de influir en la conciencia colectiva, generar cambios de actitud, de gozar de credibilidad, de dar voz a quienes no la tienen y de reproducir cultura.

El ejercicio periodístico requiere, como muchas otras profesiones, de vocación, una alta preparación profesional, de mística, pero sobre todo de compromiso y apego a la verdad. El y la periodista son corresponsables, junto a la sociedad a la que sirven y a otros actores, de la construcción democrática, a través de la comunicación e información, única vía para alcanzar la participación real. Sólo si una persona está medianamente informada tiene posibilidades efectivas de intervención en la toma de decisiones.

Son profesionales cuya inspiración es el afán de trabajar por la sociedad y por su país, empeñados en investigar y conocer hechos, comprenderlos y trasladarlos de la manera más veraz posible. Tiene una responsabilidad sui géneris, derivada de la naturaleza de su profesión, que se vincula a la posibilidad de afectar o alterar la construcción de los imaginarios colectivos.

Hablar de periodismo es mencionar la inseparable función social que debe caracterizar este ejercicio, pero muchos son los obstáculos, retos y riesgos que enfrentan quienes ejercen esta profesión.

Los periodistas trabajamos en un escenario no idóneo, dados los altos niveles de inseguridad, la presencia del crimen organizado y de la narcoactividad y la persistencia de actores, tanto en el ámbito público como desde la propia ciudadanía, que intentan coartar el acceso a las fuentes y la cobertura de las noticias.

El Observatorio de los Periodistas de la agencia de noticias Cerigua presentó un Mapa de Riesgo para la libertad de expresión en el país, segmentado en tres niveles de riesgo: bajo, medio y alto, de acuerdo con la cantidad de publicaciones sobre narcoactividad y crimen organizado, por cada uno de los departamentos.

Datos del 2011 ubican al departamento de Guatemala con el mayor número de publicaciones sobre narcoactividad; le siguen Petén, Zacapa, San Marcos y Alta Verapaz; los que tienen menor número son Sololá, Santa Rosa, Sacatepéquez, Chiquimula y Baja Verapaz.

En ese mismo año, los departamentos con mayor cantidad de publicaciones sobre crimen organizado fueron: Guatemala, Quetzaltenango, Escuintla, Huehuetenango y San Marcos. Con menos publicaciones: Baja Verapaz, el Progreso, Quiché, Alta Verapaz y Jutiapa.

Trabajar estos temas representa un alto riesgo para la prensa, especialmente en los departamentos donde impera la autocensura.

Sobre las agresiones contra la prensa, en lo que va del 2012 se tienen registradas 35, dos más que en el 2011. Un dato alentador es que en este año no ha habido ningún asesinato. En cuanto a los supuestos responsables, hay diversidad de agresores, entre ellos autoridades, estudiantes, delincuentes y ciudadanos.

La situación demanda urgentes medidas preventivas para proteger la vida y la seguridad del gremio, especialmente de quienes ejercen en los departamentos. El gobierno está comprometido con el impulso de un Programa de Protección a Periodistas. En enero se iniciará su construcción.

Honor y laureles a quienes se desempeñan con dignidad y responsabilidad.


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