Miles de mexicanos se han pronunciado en favor de la libertad de expresión en apoyo la periodista Carmen Aristegui. Este apoyo se ha traducido en manifestaciones, en recolección de firmas y en la creación de páginas para protestar por su despido de la empresa en la que laboraba. Sin embargo, el impacto real de todas estas acciones dignas, no logran generar ningún costo real para la empresa que la despide y mucho menos para el gobierno represor de Felipe Calderón.
El número de tragedias y asesinatos ocurridos por la impunidad, la corrupción y el nepotismo entre los funcionarios públicos y los cuerpos de seguridad, han sido tema de organizaciones incansables para denunciar y exigir incluso hasta la renuncia del titular del Ejecutivo. Nada de ello ha transformado nuestra realidad de dolor y sangre, ni ha cesado la hostilidad contra la población civil. Sin embargo, pone de manifiesto la farsa de la democracia que tan bien ha sido construida.
Con Salinas de Gortari se diseñó el experimento de la transición política, una simulación casi perfecta, creíble, en la que participaron intelectuales, medios de comunicación, periodistas, la burocracia electoral, partidos políticos, académicos e investigadores, fundaciones y organizaciones de la sociedad civil, legisladores, jueces y demás. La transición habría de culminar con la alternancia, liderada por Vicente Fox. Esta farsa ha llevado a México al hundimiento, fraude electoral, despilfarro gubernamental, un sistema de justicia corrompido, narcopolíticos impunes, mientras los ciudadanos padecemos represión, miseria y muerte.
Hoy, lo más grave realmente es que la ciudadanía consienta en legitimar tal mentira en demérito de la posibilidad de tranformación real del país, más cuando sólo la ciudadanía puede liberarse a sí misma. El apoyo a Carmen Aristegui es el apoyo a México, y requiere de imputarle un sentido público y racional, un compromiso moral, para que no quede en un apoyo sentimentalista que se vuelva improductivo a la causa. Pero debemos hacerlo con la conciencia de que México no puede seguir viviendo la mentira de la democracia y padeciendo sus consecuencias como si fuesen una fatalidad de Dios que no podemos cambiar.
Para el investigador, Álvaro de Regil, "lo mejor que pueden hacer es boicotear permanentemente a MVS para que le cueste millones de pesos el chiste y cambiar de página porque debemos abordar las causas y no los síntomas". La censura de la que ha sido objeto Aristegui es el síntoma de la autocracia mexicana. La causa es la falta de democracia real y la fractura del Estado de derecho. No podemos seguir siendo indiferentes, porque en ello va la vida de miles y miles de mexicanos, en lso que pueden estar nuestros hijos.
Utilicemos nuestra energía de protesta en congruencia a nuestra indignación, sí, pero sobre todo en congruencia a la realidad del régimen político que nos han impuesto: un régimen autoritario y represor.
http://guadalupelizarraga.blogspot.com/2011/02/boicotear-mvs-y-cambiar-de-pagina.html
