Máximo García Ruiz

Hacía mucho tiempo que no escuchaba un análisis de la realidad tan lúcido y, a mi juicio, acertado, desde el punto de vista económico y político, como el que hizo el expresidente de Gobierno Felipe González el pasado día 9 de octubre en el programa que dirige Antonio García Ferreras en el programa “Al Rojo Vivo” en La Sexta.

A sus 70 años González acumula una gran experiencia y una depurada capacidad de reflexión desde su postura de “militante aunque no simpatizante” del PSOE actual, que le permite mantener la distancia suficiente de las consignas de partido, sin perder sus esencias socialdemócratas. El expresidente habló de Cataluña, del derecho a decidir, reafirmó su postura a favor de la unidad de una España plural, del papel que están jugando las Comunidades Autónomas e, incluso, no dudó en manifestar su opinión negativa a que el Rey se comunique a través de “cibercarta”. Y aunque todas y cada una de las afirmaciones que fue vertiendo en la entrevista tienen en sí mismas un importante contenido para el análisis, nuestro propósito se centra, exclusivamente, en una frase que pronunció como de pasada, una de esas frases que forman parte del acervo cultural de los pueblos, en este caso del pueblo español. La frase, dicha de pasada, fue: “Dios me perdone”; una frase que, dicha en el contexto en el que fue pronunciada, no suele tener otro valor ni otro significado que una muletilla semejante a otras muchas que hacen mención a Dios, sin querer ni pretender referirse a El: “adiós”, “si Dios quiere”, “sea lo que Dios quiera”, “si Dios lo permite”, “a Dios gracias” etc., etc.

Desconozco en que ámbito religioso se mueve el expresidente, pero viniendo de quien viene la frase, uno se pregunta: ¿Cuál es la postura de Felipe González con respecto a Dios? ¿Practica alguna religión? ¿La católico-romana? ¿Tal vez, como su correligionario Enrique Tierno Galván, se mueve en el agnosticismo? ¿Devoto quizá, como buen andaluz, de la Virgen del Rocío? En su etapa de gobernante parece que tenía muy claro aquel aserto del Quijote: “Con la Iglesia [católica, por supuesto] hemos topado” y procuró que ese no fuera su error. Gobernantes como Juan Domingo Perón. (Lobos, 1895 - Buenos Aires, 1974), que gobernó la escena política argentina durante treinta años, cometieron el error de enfrentarse con la Iglesia católica y pagaron el precio con intereses. Del tema se ocupa el diplomático Gonzalo Puente Ojea (Cienfuegos, Cuba, 1924),[1] que fue embajador de España en el Vaticano durante el Gobierno de Felipe González y es uno de los autores más reputados sobre religión; dice Puente: “Todos los políticos les han regalado [a la jerarquía católica] todo lo habido y por haber. Es increíble que incluso Felipe González les diera todo. A mí me dijo que a la Iglesia no se le podía discutir nada y que no me metiera en temas de dogma. Cuando las beatificaciones, al Gobierno no le gustó el empeñó del Vaticano en volver a la Guerra Civil y se mandó una representación de un nivel que evidenciara el descontento. Y sin embargo, un mes más tarde hubo una cena en la Nunciatura, con el rey y el presidente del Gobierno. La Conferencia Episcopal pidió que me quitaran y en agosto fui relevado”.

Al margen de la postura que ante la religión pueda tener Felipe González, muy respetable sin duda alguna, y que no está en nuestro ánimo averiguar, si bien es evidente que se mueve en un espacio fuera del ámbito de influencia y control de la Iglesia mayoritaria en España, resulta curioso comprobar, una vez más, hasta qué punto está incrustada en el alma hispana la cultura católico-romana, consecuencia de haber detentado el control absoluto de la religión durante siglos. Expresiones como las mencionadas, nombres de calles y pueblos, fiestas locales y nacionales son una manifestación permanente de ese vínculo entre catolicismo y cultura. Tal vez esa la razón por la que aún en nuestros días, después de 34 años de democracia, sigue manteniendo la Iglesia católica un sentido patrimonialista de la religión.

Octubre de 2012.

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[1] “Felipe González me dijo que con la Iglesia no se discute”, entrevista de Víctor Charneco, Madrid 18 de mayo de 2009, con ocasión de la publicación de su libro La religión, ¡Vaya timo! Por Editorial Laetoli.

Comentarios (1)Add Comment
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Dios verá
escrito por Ana Cañizl, octubre 11, 2012
No me parece relevante utilizar ese tipo de expresiones. Existen en todas las lenguas y en la mayoría de las culturas. Incluso los no creyentes exclaman a menudo «si Dios quiere», «Dios mío», «Dios te lo pague»... Dicho esto, y teniéndome por una persona atea, me parece bien que sea Dios quien le perdone, porque yo nunca podré hacer lo mismo con el asunto del GAL.

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