Hace falta energía. Es imposible imaginar la sociedad actual sin una bombilla encendida de forma prácticamente instantánea al dejar caer el dedo sobre el interruptor. Hace poco menos de 200 años, tras la invención del telégrafo, no se podía hablar de un uso generalizado de este flujo de electrones. Aún hoy hay un ser humano al que se le ilumina la cara, literalmente, cada vez que abre el frigorífico y, sin embargo, no sabe qué es exactamente un electrón. Y si no se enciende, “se ha gastado la bombilla”. Entonces bajamos, compramos una y ¡alehop! Como si no hubiera pasado nada.
La bombilla sigue ahí, el mismo tungsteno se enciende, calienta y emite luz una y otra vez; pero es difícil admitir que cada electrón que pasa por él es diferente al anterior. El viaje comienza en una fuente de energía; renovable o no, genere residuos o no, sea barata o no; manual o no,… recorre varios o centenas de kilómetros y, al instante, vence a la noche, o no.
A diferencia de las bombillas, la luz aún no se puede almacenar en las estanterías de cualquier ferretería. Para ser eficientes, hay que producir la misma electricidad que se consume y (a expensas de la evolución en las investigaciones en torno a la fusión nuclear) el uranio es la única caja de Pandora capaz de mantener constante y estable la producción de energía. Sin duda, hoy por hoy, la energía nuclear es necesaria para abastecer a una industria.
Sin embargo, amparada en “es necesario”, la gente no termina de entender el concepto “ahorrar energía”. Cuando ahorramos bombillas, guardamos unas pocas para la época de vacas flacas, conscientes de que algún día llegarán, y el tungsteno no sale de los árboles... La cultura japonesa está preparada, educan a sus hijos para el día que la tierra tiemble y tarde o temprano, acaba temblando, más de lo que un puñado de televidentes puedan sentir desde el sofá.
Ahorrar energía es, sencillamente, no consumirla. No convertirla en algo imprescindible para que resulte suficiente. Quizás, si esperáramos un par de segundos a que nuestras pupilas se adaptasen a la luminosidad del entorno no sería necesario encender una bombilla para apagarla segundos más tarde. Achinar los ojos ahorra energía, y lo saben bien en Japón: el mayor coste energético es siempre sobreponerse a estar obligados a volver a empezar, pero es la única forma de que siga habiendo interruptores.

escrito por Francisco Fernández, marzo 22, 2011
"No hay que moderar el consumo, hay que diversificar su generación y preservar su canalización. " Absolutamente de acuerdo. Pero si visitas la demanda de energía en tiempo real ( https://demanda.ree.es/demanda.html ) notarás, al igual que yo, que la nuclear es, hoy por hoy, la única completamente estable. Que genera residuos, por supuesto, y sólo por eso debería desaparecer, pero una cosa es la posición ideológica que relaciona partidos políticos con mi humilde conocimiento sobre energía y otra cosa es que sea una cosa tan fácil de sustituir... No es sólo una cuestión de cantidad, hay que tener en cuenta la eficiencia, y las energías renovables tienen mucho que mejorar en cuanto a rentabilidad.
Personalmente, voto por la fusión nuclear (por aquello de la contaminación paisajística)... otra cosa es que esté lista para mañana... La cuestión es que no se abran centrales nucleares nuevas y no tener tampoco demasiada calma por cerrar las que hay... no vayamos a llevarnos un susto.
Y ahorrar es ahorrar, que se podría desperdiciar menos mejorando la canalización, por supuesto; pero una cosa no quita la otra.
escrito por O. Colis, marzo 21, 2011
Su campaña invitando a entornar los ojos para acostumbrarnos a la penumbra me recuerda a la del gobierno de la inefable lideresa en la Comunidad de Madrid sugiriendo que ahorremos agua de maneras tan peregrinas como introduciendo una botella de litro y medio llena de agua en las cisternas de los baños, cuando la realidad es que se desperdicia más de un cincuenta por ciento de los recursos hídricos madrileños por el estado lamentable en el que mantienen los conductos. El agua que se filtra por la tierra en su viaje por el subsuelo es equivalente a mil veces la que podamos ahorrar haciendo chorradas que no van a ninguna parte. No hay que moderar el consumo, hay que diversificar su generación y preservar su canalización. El líder coyuntural de la lideresa, don Mariano, responsable máximo del partido que nos gobernará próximamente, partido que tiene por presidente honor al que se bañó en Palomares cuando cayeron las bombas nucleares en aquellas aguas durante la dictadura del patascortas, con dos cojones, dice que no es buen momento éste para tratar sobre la energía nuclear, que la cosa está caliente y no se toman buenas decisiones en caliente, y fíjese, ahora sí que entorno los ojos y aprieto el culo. ¡La que se nos viene encima!
¡¡¡¡¡Nucleares, no!!!!!!
Cuantos más músculos orbiculares universales se contraigan por el miedo, más posibilidades tendremos de que nos escuchen. Por cierto lo de la energía obtenida por fusión y no por fisión aún está en el mundo perdido de Camelot.
Y perdona por lo de las posaderas, no sabía que las tenías en tanta estima, pero ya te digo que no sólo no escribí sobre ellas, es que ni siquiera las imaginé. Pero, en cualquier caso, el culo de las posaderas es como el de todos los demás.
Y gracias por contestarme. El zorrocotroco que no me contesta dice que si no lo hace igual me aburro y me voy del pueblo. Lo lleva claro.