Al desarrollo de algunas espectaculares y bulladas acciones de desobediencia civil, como la protagonizada hace unos días por el “Sindicato Andaluz de Trabajadores” (SAT) en contra de los supermercados, o como la inicial convocatoria de los “cabreados” a marchar sobre Madrid desde todos los puntos del territorio, programada para el 15 de septiembre, se ha sumado por estos días, para el 25 del mismo mes, un inquietante y decidido llamado popular de carácter de ¡urgente!

 

Se trata de una amplia invitación/convocatoria a ocupar indefinidamente el Congreso de los Diputados (el parlamento español) y redactar una nueva Constitución Política, sin monarquía. ¡Claro esta!

El contundente llamado en su parte medular señala lo siguiente: “Madrid, alrededor del Congreso. ¡Atención!, esta puede ser la próxima y definitiva movilización ciudadana a partir de la cual se inicie el proceso de cambio en el que se deje atrás el régimen vigente y se sienten las bases para una verdadera democracia. La acción es clara y contundente: El próximo 25 de septiembre  se llegará a Madrid de forma masiva desde todas partes de España, con el fin de rodear el Congreso de los Diputados y permanecer allí de forma indefinida, hasta conseguir la disolución de las Cortes y la apertura de un proceso constituyente para la redacción de una nueva Constitución, esta vez sí, la de un estado democrático. Toda la ciudadanía está invitada a participar, ya sea de modo individual o a través de asambleas, plataformas ciudadanas, etc. El cambio es necesario y va a ser liderado por el pueblo”, sentencia.

A continuación, la convocatoria da paso a un video “promocional” en el cual, se da lectura, en off, a un potente y categórico manifiesto que, junto a la realización de un exacto e indesmentible diagnóstico de la situación política y la grave crisis económica (social y política) que vive el país, plantea un conjunto, para nada desestimable, de interesantísimas demandas/exigencias inmediatas, tales como:

La dimisión del Gobierno en pleno, básicamente, por defraudar la confianza y voluntad popular con mentiras y  arteras medidas destinadas a socavar los derechos y el bienestar de la población; la disolución de las Cortes Españolas y el llamado  inmediato a elecciones generales para convocar a una Asamblea Constituyente a fin de redactar una nueva Constitución; una auditoría de la deuda y una moratoria de la misma hasta determinar cuales partidas no han de ser pagadas por la nación, porque, tal y como señala, han servido eventualmente a los intereses de los especuladores; junto al procesamiento de todos los que resulten sospechosos de tales maniobras, los que deberían responder con sus patrimonio en caso de ser condenados.

Además, plantea la exigencia de una definitiva reforma de la Ley Electoral y la derogación de todas las reformas emprendidas por el gobierno del Partido Popular (PP); junto al desarrollo de una Reforma Fiscal justa que en esencia haga pagar más a los que tienen más e igualmente, plantea, la abolición de la “Amnistía Fiscal” decretada por el actual gobierno en favor de los defraudares fiscales (los llamados “delincuentes de cuello blanco”, entre los cuales está el dueño del Banco Santander, Emilio Botín y parte de su clan); y a la abolición de todos los privilegios de aquellos que ejercen responsabilidades públicas y la implantación de mecanismos de control férreo del desempeño de sus funciones.

Por último, reclama la paralización inmediata de todos los desahucios y la puesta en alquiler barato de las propiedades en poder de los bancos y cajas que han sido ayudados con fondos públicos; el reparto del trabajo existente entre todos y la implantación de la renta básica universal o salario social.

Ahora bien, es evidente que resulta imposible vaticinar que ocurrirá en definitiva con este nuevo llamado a la movilización popular. Algo similar pudo igualmente ocurrir, en su momento, con la “rebelión de Tunes”  o con el resto de la “Primavera Árabe”. Pero de lo que sí estamos ciertos y plenamente convencidos es del hecho de que la gravísima situación por la que atraviesa este país ha llegado a límites francamente insospechados e insostenibles y que la inmensa mayoría de la gente está cabreadísima.

Una ciudadanía, que por lo demás, ha demostrado en diferentes acciones concretas una enorme capacidad de movilización y de organización, a la par -¿porqué no decirlo?- de una infinita y cansina, casi exasperante, paciencia.

También, estamos absolutamente convencidos de que si esos millones de españoles se suman en masa a esta decidida convocatoria y terminan copando de manera indefinida el Parlamento español, en un legítimo gesto de insubordinación y desobediencia civil, sería, no solo completamente impensable, sino que objetivamente imposible, de que sean reprimidos brutalmente por la fuerza. La historia está plagada de ejemplos de este imposible.

La imagen de Boris “Vodka” Yeltsin subido en los tanques militares en las calles de Moscú frenando un golpe de estado en ciernes de la vieja guardia estalinista, con tan solo un puñado de rusos, aun permanece viva en la retina de todos nosotros.

Finalmente, está por verse que pasará en este inquietante “Otoño (rojo) español”, en que por primera vez en la historia reciente de este incipiente movimiento social se habla de una “revuelta con revolución”, como diría el mediático filosofo esloveno, Slavoj Žižek. Con “Asalto a la Bastilla” incluido, que no es sino lo que, literalmente, representa la anunciada ocupación indefinida de Las Cortes Españolas.

Por de pronto, es claro que habrá que estar muy atentos.

 

 

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