En esta época tan especial, el nacimiento de Jesús eleva espiritualmente a toda la humanidad. La Navidad es una fiesta tradicional compartida por la mayoría de los habitantes de la tierra.   Todos tenemos el espíritu de Navidad en el corazón y en nuestras vidas, aunque debería ser también durante todo el año. Es la época del año de dar regalos a los niños que ocupa un lugar importante en la conmemoración de la Navidad. Es una fiesta tradicional que se celebra con comidas familiares y regalos. Para los que somos cristianos es bueno preguntarnos, ¿qué regalos querría el Señor que yo le diera a él o a otras personas en esta época del año? A él le gustaría que amaramos a nuestro prójimo, que hiciéramos el bien, el trabajo fructífero, que nos perdonáramos los unos a los otros, que tuviéramos misericordia, hermandad y compasión, que no fuéramos egoístas ni avaros y evitáramos las peleas con ira unos con otros. Estos son días para alegrar los corazones con palabras amables, días de reflexión y obras que realizar. Siempre puedes ayudar a los demás, porque en cualquier fecha se puede revivir el espíritu de la Navidad y el sentido de solidaridad hacia los demás.
 
Abre tu corazón a quien necesita tu ayuda e invoquemos esperanza, amor y paz a los hogares y al mundo. El espíritu de Navidad soy yo, somos todos los que llevemos a la práctica todos nuestros pensamientos y obras positivas. Entonces podemos decir, “Soy el espíritu de la Navidad”. 
 
Elsa I. Pardo
Miami

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