Unos 7,000 estudiantes de Miami-Dade van a clases sin maestros o aulas virtuales, como se les llama.  Aprenden a través de una computadora, sin un maestro presente o terminan mayormente por el Internet, desde sus casas.  Este sistema se ha puesto aún  más en vigencia desde el actual curso escolar 2010-2011 cuando entró en vigor la  Enmienda de la Florida de Reducción de Alumnos en las Aulas, aprobada por los votantes en el 2002. La ley estipula que solamente puede haber 18 alumnos en aulas desde pre-kindergarten hasta 3er grado;  22 de cuarto a octavo grado y 25 en secundaria.  Por lo tanto, se requiere que se contraten más maestros.

Aunque la modernización de la educación actual la hace más atractiva, la nueva tecnología supera las limitaciones del tiempo, espacio y se ahorran viajes, mi preferencia es la educación tradicional.  Si en la enseñanza presencial es complicado poder estimular a los estudiantes para el rendimiento académico, en la enseñanza a distancia el problema adquiere dimensiones mayores, sobre todo con los estudiantes inmaduros, desorientados y sin motivación para la educación obligatoria.  Además, se reducen el tipo de relaciones sociales que se establecen en las aulas tradicionales.

 Considero que los niños, adolescentes y seres humanos en general deben agruparse para aprender a socializar.  La presencia de él o la maestra en el aula de clases es importante como figura de autoridad más importante en la formación y aprendizaje de un niño, para aprender a tener respeto por sus superiores, responsabilidad, puntualidad, orden, disciplina y ser mejores ciudadanos.  Además, el ser humano necesita orientación, reglas y normas dentro de un grupo que le da seguridad y estabilidad, lo mismo dentro del aula como en el hogar.  Y, con la ausencia del contacto maestro-alumno, falta el dinamismo  y enriquecimiento que resulta de la interacción de personas o estudiantes con distintas ideas.

Los padres y estudiantes protestan porque es difícil saber si el alumno ha aprendido o no en las clases virtuales sin la presencia de un maestro.  También temen a que no aprendan materias tan importantes como economía, ciencias o literatura.  Muchas escuelas secundarias donde se han implementado estos laboratorios o aulas virtuales están casi vacías porque los alumnos no van o toman las clases en otras horas, otros días o desde sus hogares.  Para tener acceso a una lección, simplemente, los estudiantes entran a un portal del Internet con texto y gráficas y después pueden enviar un email o mensaje de texto a maestros, si necesitan ayuda. Hay 54 escuelas participando en este programa virtual en Miami-Dade.  La confusión ha sido tan grande, que se han creado Asociaciones de Padres y Maestros (PTA), para lidiar con esta situación.

Ojalá que en las próximas reuniones, los Distritos escolares de la Florida presenten un nuevo plan para cumplir con los requisitos de límite para alumnos en las aulas.

Elsa I. Pardo
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Miami

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