ES-transicion-prensa

Conrado Granado

Cuando ha pasado algo más de un cuarto de siglo desde que iniciáramos el camino de la recuperación democrática en nuestro país, la Universidad Popular de Tres Cantos (Madrid) me ha invitado a dar una conferencia sobre el papel jugado por la prensa y los medios de comunicación en general en esa época, de cara a dicha recuperación, así como su consolidación en España. Una época, la de esos años, a la que conocemos como la Transición española, en la que todos, desde la ciudadanía en general a partidos políticos, sindicatos y todo tipo de organizaciones y entidades pusieron de su parte para que la cosa llegara a buen puerto.

Todos, menos algunos elementos bien conocidos, herederos y nostálgicos de un Régimen dictatorial que se perpetuó a lo largo de cuarenta años, y de los que tenemos algunos tristes ejemplos que forman parte de nuestra reciente historia. Como los llamados Guerrilleros de Cristo Rey, o cuando los fantoches de Fuerza Nueva campaban por sus respetos en nuestras calles y ciudades, o los asesinatos de los abogados laboralistas de la madrileña calle de Atocha perpetrados por un grupo ultraderechista comandados por José Fernández Cerrá y García Juliá, o el asalto del teniente coronel Tejero al Congreso de los Diputados un ya lejano 23 de febrero de 1981.

Pero pese a algunos sobresaltos como los citados, la Transición española se abrió paso poco a poco, y vista hoy ya con cierta perspectiva histórica, podríamos decir que fue una labor de gigantes, una labor en la que todo un pueblo puso de su parte, ya que pasar de una España de vencedores y vencidos a un país libre con una sociedad democrática dueña de su destino no fue nada fácil, sino algo tan grande que solo viéndolo ahora, con perspectiva histórica y el tiempo como testigo, puede ser valorado.

Y hay que señalar que en esa Transición española la prensa y los medios de comunicación que iban por libre jugaron un papel muy importante, de tal manera que podría decirse que sin su aportación hubiese resultado muy difícil, cuando no imposible, recuperar las ansiadas libertades. Los medios de comunicación eran unas veces el banderín de enganche de reivindicaciones democráticas, otras el exponente de lo que sucedía en la calle y otras el acicate para que los políticos, ya elegidos democráticamente, no se durmieran en los laureles, porque quedaba mucho por hacer.

Unos medios de comunicación que se toparon al principio de la Transición con aquella poderosísima línea maginot llamada Prensa del Movimiento del Régimen franquista, cadena de periódicos oficiales durante la dictadura que llegaría a sus últimos días con el nombre de Medios de Comunicación Social del Estado. Junto a ella habría que añadir la Radio Nacional del Régimen, la Televisión Española del Régimen y el NO-DO del Régimen, todo un conglomerado de medios al servicio de su amo. Tampoco faltaban los compañeros de viaje, como eran el diario El Alcázar, de los excombatientes, el Arriba, de la Falange o Pueblo, de los sindicatos verticales, éste un poco más abierto.

Frente a ese potente bloque de información oficialista estaban los medios que iban por libre, abriendo pequeñas parcelas de libertad, como el Ya, de la Editorial Católica; ABC, de la familia Luca de Tena; Madrid, como periódico de referencia de las corrientes aperturistas, que acabaría sus días con la voladura de su edificio; Informaciones, diario abierto y progresista que dio entrada en sus páginas a los disidentes del sistema, y que fuera considerado como el precursor de la Transición en España.

Liberacion-periodicoY llegaron otros periódicos, que apuntalaron con su información la defensa de las libertades en la Transición española, como fueron el diario El País, nacido en 1976, seis meses después de la muerte de Franco. O Diario 16, que vio la luz un 18 de octubre de ese año al ritmo, mensaje y eslogan de “Libertad sin ira”, del grupo musical Jarcha. O El Mundo, que salió a la calle en 1989, que se autodefine como liberal. Hubo otros, como El Imparcial, Nuevo Diario, Liberación, etcétera, los cuales contribuyeron desde sus páginas a que las cosas marchasen por unos cauces más o menos normales, cuando los españoles comenzábamos a vivir una nueva existencia tras 40 años de oscurantismo, ayunos de democracia, palabra maldita en el antiguo Régimen.

Tampoco podemos olvidar las revistas y semanarios de esta época que igualmente pusieron lo mejor de sí misma en pos de la recuperación de las libertades en nuestro país. Semanarios que cada siete días se jugaban el tipo ante la censura, que podía secuestrarlas, como eran Triunfo, Cambio 16, Cuadernos para el Diálogo, publicaciones que eran un banderín de enganche de la gente que ansiaba y esperaba la llegada de la democracia a España. Junto a ellas otras muchas más, como La Calle, Personas, Sábado Gráfico, Tribuna, España 21, La Gaceta Ilustrada, etcétera.

Y el humor. Porque desde la óptica del humor también se trabajaba por las libertades, ya que los humoristas eran como los bufones de las antiguas Cortes, a los que se les permitía decir en broma (y a veces) lo que los demás pensaban en serio. Ejemplos como La Codorniz, Hermano Lobo, El Papus, El Cocodrilo Leopoldo, Monóxido, La Luna de Madrid, Por Favor, etcétera, son un ejemplo de que desde el humor también se puede trabajar por las libertades, porque, como dice ese gran periodista y humorista que es Moncho Alpuente, en esta “tierra de Quevedos y de Góngoras, del Arcipreste de Hita, de la picaresca… la vena humorística y satírica de la literatura española ha fluido de forma constante y generosa en los efímeros períodos de libertad y en los años, siglos de persecuciones, censuras e inquisiciones…”.

La dictadura franquista en esta tierra de Quevedos y de Góngoras duró 40 años, tras los que llegaron la democracia a través de la conocida como Transición española, una recuperación de libertades en la que los medios de comunicación jugaron un papel digno de ser tenido en cuenta y ser recordado. Sobre todo cuando las generaciones actuales son herederas de aquel pasado.

 


Sigue la actualidad de Periodistas en Español en nuestro
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .
Indica nombre, apellidos, profesión y país.
Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario

busy