Conrad-Barsa-fumar

Conrado Granado

Son los más adorados, idolatrados y perseguidos del panorama celtibérico. Protegidos como nadie, a donde quiera que van se arma la marimorena. Un autógrafo de estos individuos se cotiza como oro molido. Una camiseta, aunque huela a zorromacho, es un trofeo digno de figurar en el sitio más sagrado. Me refiero a los “dioses” del balón, esos jugadores famosos, llámense Cristiano Ronaldo, Messi, Iniesta, Casillas, Sergio Ramos o cualquier otro que están un día sí y otro también en los medios de comunicación, ya sea prensa, radio o televisión, donde tienen programas propios, páginas especiales en los periódicos, y los programas de radio anhelan su presencia.

Tanta pasión desatan estos jugadores de fútbol, que periódicos que dedican la mayor parte de sus páginas a tan interesante tema, como pueden ser el Marca o el As superan en tirada, y de corrido, a los tabloides llamados serios o de información general. Los campos de fútbol se llenan para presenciar sus filigranas balompédicas, y hasta me acaba de soplar un enterado en la materia que algunos partidos se juegan a las doce de la mañana para coincidir con el horario chino, afín de que millones de ellos puedan ver plácidamente los partidos a la hora del arroz.

Después de lo dicho resta advertir que no tengo nada contra el fútbol, siendo simpatizante del Real Madrid desde hace muchos años, tantos como desde cuando este equipo merengue jugaba en un campo que se llamaba Chamartín, con una alineación que rezaba: Alonso; Marquitos, Santamaría, Lesmes; Santiesteban, Zárraga; Kopa, Puskask Di Stéfano, Rial y Gento. No voy a los estadios por dos razones: el fútbol no está entre mis prioridades, y además es muy caro. La última vez que visité el Bernabéu todavía funcionaban las pesetas, y recuerdo que a medio partido mi hija, muy jovencita, me comentó: “Papá, creo que voy a llorar”. “¿Por qué, hija mía, no te diviertes?”. “Sí, papá, es que quiero llorar de alegría porque estoy viendo a Casillas desde muy cerca”. “Pues llora, hija, porque las tres mil pesetas que me ha costado cada entrada, dan derecho a llorar”.

Hablando del fútbol actual, dos noticias referidas a estos “dioses” del balón me han llamado la atención, cada una por una causa, totalmente diferentes: la primera es un anuncio publicado en prensa con el título “Deja de fumar con el Barça”, en la que aparecen jugadores como Iniesta, Xavi, Puyol o Valdés. El texto comienza con “El FC Barcelona y la Comisión Europea han puesto a punto un programa excepcional para dejar de fumar…”. Magnífico, sencillamente maravilloso. Visca el Barça, porque a uno no le duelen prendas, y lo bien hecho, bien hecho está.

La otra noticia, o noticias, son de tinte contrario, y además los protas son del equipo de mis amores, el Real Madrid: Resulta que hace días han pillado a uno de sus jugadores, Benzema, conduciendo a 216 kilómetros por hora. Y por si esto no fuera suficiente, resulta que otro que tal baila, o juega, Marcelo, iba conduciendo tras haber perdido todos los puntos por conducción temeraria. El primero ha tenido un comportamiento criminal, porque conducir a esa velocidad es poner en peligro no ya su vida, sino la de los demás. Y el segundo debería empezar por ir a la escuela, porque sabrá dar muy bien patadas a un balón, pero de civismo está a cero grados.

También hay que decir que no todos los jugadores tienen el mismo comportamiento, ni en estos equipos ni en ningún otro. Por ejemplo, un jugador del Real Madrid como Sergio Ramos tuvo los bemoles de participar en una campaña benéfica de Navidad hablando en inglés, que no es precisamente lo suyo, pero hizo bien el hombre, y bravo por él. Y hablando de conducción temeraria, también hemos visto al jugador del Barça Piqué, llevando a su nuevo vástago en la parte delantera del coche, algo totalmente prohibido, y temerario. Es decir, que en todas partes cuecen habas.

Visto lo visto, cabe decir que estos famosos “dioses” del balón, que arrastran a millones de aficionados a su causa deberían dar ejemplo de civismo y tener un comportamiento correcto en su vida diaria, ya que cientos de miles de personas los están observando. Tanto, que están al día de sus dolencias, meniscos averiados, si tienen catarro, diarrea, estornudan, están tristes o alegres.

Harían mucho bien, si además de todo eso, de saber jugar muy bien al fútbol, mostraran una correcta faceta humana que tanto bien haría a la ciudadanía.

 

 


Sigue la actualidad de Periodistas en Español en nuestro
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .
Indica nombre, apellidos, profesión y país.

 

 

 

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario

busy