Mercedes Arancibia

"One Pound Fish", la canción que un vendedor de pescado paquistaní compuso para vocear la calidad del pescado que vendía en el londinense Queen's Market de Upton Park, se ha convertido en unos pocos meses en el último best seller de los vídeos visitados en YouTube y, naturalmente, en un contrato con la Warner, una de las grandes productoras discográficas multinacionales.

El protagonista de esta historia fantástica del siglo XXI se llama Muhammad Shahid Nazir, tiene 31 años y hasta ahora era pescadero en Londres y cantante en la ducha. Pero, a finales de noviembre de 2012 su suerte ha cambiado en forma de contrato de “One pound fish” (Una libra de pescado) y le ha lanzado al estrellato canoro con un vídeo amateur en Youtube, en el que aparece el paquistaní en el puesto del mercado cantando: “Vengan señoras, vengan señoras, es muy bueno el pescado a una libra, no es caro el pescado a una libra”. Desde que el vídeo entro en la red social, en abril de 2012, en pocas semanas la canción sonó más de cinco millones de veces (7.108.755 a finales de diciembre de 2012, según el diario francés Le Figaro).

Siguiendo con el plan previsto por la productora, el pasado 10 de diciembre salió a la venta una versión “remasterizada” en estudio, con un clip “hecho a la manera de Bollywood: bajo los flashes del neón Muhammad aparece vestido de negro mientras detrás de él bailan unas hermosas muchachas ligeras de ropa. Canta teniendo como fondo la Torre de Londres, agitando unos pescados y rodeado de ancianas y niños que dan saltos”, escribe Raphaëlle de Tappie en LeFigaro. Inmediatamente clasificado entre los diez más vendidos en Gran Bretaña, la Warner espera que al finalizar el año “One pound fish” se convierta en “la canción de esta Navidad”.

“Un destino, escribe Sébastien Seibt en la página del canal internacional France 24, que se parece mucho a los de Justin Bieber, Lana Del Rey y más recientemente el cantante surcoreano Psy, con su hit interplanetario Gangnam style. Todos ellos han pasado por el cedazo de Youtube pero, al contrario que sus ilustres predecesores, Muhammad Shahid Nazir nunca pretendió darse a conocer”.

Hace algo más de un año, Muhammad se marchó de su Pakistán natal, dejando allí a su mujer y tres hijos, para intentar vivir “su sueño londinense”, que es como llama a su aventura de emigrar a la capital británica para intentar estudiar y hacerse un futuro distinto del que le esperaba en su país. Primero se matriculó en una escuela de comercio pero después, al quedarse sin dinero, a principios de 2012 empezó a vender pescado en el mercado: “Mi jefe me dijo que gritara como todos los demás, para atraer a los clientes, pero yo preferí cantarles una canción”.

Su opción ha sido todo un acierto: algunos clientes, atraídos por la melodía, decidieron grabarle con sus móviles y colgar los vídeos en YouTube en abril. Muhammad asegura ahora que ni siquiera conoce el nombre de aquellas personas que le “descubrieron” y han contribuido a sus cinco merecidos minutos de gloria, abriéndole las puertas de la gloria mediática: “Han venido personas de Estados Unidos, Canadá y Australia, diciendo que querían conocerme”, explica muy convencido ya de que debe aprovechar su momento.

Siguiendo los consejos de todos esos “asesores espontáneos”, en mayo Muhammad se inscribió en el célebre concurso televisivo X-Factor donde, a pesar de la ovación del público, el jurado decidió descalificarle con una notable falta de olfato. Pero eso no ha impedido que otros buscadores de talentos hayan lanzado ahora al pescadero paquistaní a una celebridad que comparte con otros astros del momento, como el futbolista del Manchester United Ferdinand Rio, quien se declara fan de Muhammad en Twitter; o la cantante británica Alisha Dixon y el rapero estadounidense Timbanland: ambos cantaron su propia versión de “One Pound Fish” en el canal BBC1xtra.

El colmo de la felicidad ha sido el contrato con la Warner. En una entrevista a la BBC, Muhammad ha contado que ha venido a verle a Londres quien fuera su profesor en la escuela de Pakistán, y le ha dicho que todos los paquistaníes escolares escuchan ahora su canción. Según el diario francés Les Echos, incluso su padre, que se había opuesto a su desplazamiento a Londres, se declara ahora orgulloso del destino que le ha tocado en suerte a su hijo, que acaba de regresar a Pakistán porque se le ha terminado el permiso de estancia en Gran Bretaña.

Ahora el fenómeno va a traspasar las fronteras y a intentar convertirse en éxito mundial: One Pound Fish se acaba de editar en estados Unidos y Francia.


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