Conrado Granado Vecino
Resulta difícil imaginar que a estas alturas del Siglo XXI algún juez italiano pudiera ser juzgado por investigar los crímenes de Mussolini, o que otro juez alemán lo fuese por hacerlo sobre las atrocidades cometidas por el nazismo de Hitler. Sin embargo, y aunque parezca cosa de otro mundo, de ciencia ficción, en España se está juzgando a un juez por investigar los crímenes de otro régimen fascista, el Franquismo. Se llama Baltasar Garzón, y se sienta estos días en el banquillo de los acusados.
La diferencia entre España y los otros dos países es que aquí, y aunque a algunos les cueste aceptarlo, la sombra del régimen dictatorial franquista sigue siendo alargada, su imagen pervive no solamente en nuestras calles y plazas con nombres y símbolos alegóricos hacia dicha dictadura, sino en los sentimientos de algunos que de cara a la galería se autodenominan demócratas de toda la vida.
El juez Baltasar Garzón se sienta en el banquillo acusado de prevaricación por la querella presentada por el sindicato ultraderechista Manos Limpias y la organización franquista Falange Española de las JONS, que luego sería expulsada del procedimiento. La Sala de lo Penal admitía dicha querella en mayo de 2009, manifestando entonces el instructor, Luciano Varela, que Garzón no pretendía investigar los “horrendos crímenes” del franquismo, sino “asumir el control de las localizaciones y exhumaciones de cadáveres de víctimas de la represión civil y militar”, con lo cual superaba la limitación de la Ley de Memoria Histórica.
El acusado se enfrenta en esta ocasión a 20 años de inhabilitación, la pena máxima prevista para un delito de prevaricación, que ha pedido el pseudosindicato Manos Limpias. Y caso de ser condenado, acabaría su carrera judicial para siempre. Eso es lo que pretenden no solamente los ultraderechistas de Manos Limpias y sus adláteres, sino algunos a los que Garzón molesta por su forma de actuar. Por pura coincidencia –o no tan pura- acaba de ser juzgado también por otro caso, el llamado Gürtel, y podría darse la paradoja de que fuese condenado antes que los responsables de una trama corrupta que ha hecho y deshecho en la Comunidad Valenciana y otros lugares a sus anchas durante años. Más que juzgado, podría decirse que Garzón está siendo represaliado por su atrevimiento de hacer frente a mangantes corruptos, por una parte, y honrar y dar dignidad humana y jurídica a las víctimas del Régimen franquista que, 37 años después de la muerte del dictador, todavía no ha sido juzgado.
El juicio por prevaricación contra Baltasar Garzón está en el epicentro del mundo de la judicatura y la prensa mundial. En este sentido, Amnistía Internacional considera escandaloso en un comunicado emitido que se juzgue por prevaricación “una investigación de violaciones de los derechos humanos”, como fueron las que se cometieron contra las víctimas. Para el magistrado retirado Antonio Martín Pallín, “El mundo entero tiene los ojos puestos en este juicio y en las represalias que se están aplicando sobre Garzón”. Observadores internacionales han manifestado su extrañeza por el hecho de que el juez vaya a ser juzgado por intentar aplicar dentro de España lo que hizo fuera. “Abandonar a un juez que aplica el derecho internacional en auxilio de las víctimas de graves violaciones de derechos humanos es atentar contra uno de los pilares del estado de derecho”, ha manifestado por su parte Pedro Nikken, presidente de la Comisión Interamericana de Juristas. El observador de Human Rights Watch, Reed Brody, ha manifestado, entre otras cosas: “Tenemos una deuda con Garzón. Él cambió el mundo. El día que procesó a Pinochet le dio esperanza a las víctimas de todos los tiranos y torturadores”.
Hay gente a la que le parece normal que Garzón haya luchado por sentar en el banquillo a dictadores de Chile o Argentina pero, ¡ojo!, al régimen franquista ni tocarlo, que es nuestro. Bueno, de algunos que todavía le añoran. Que se lo digan a la ultraderechista organización Manos Limpias, y a Falange Española y de las JONS, aquella siniestra organización fascista que tantos asesinatos tiene a sus espaldas.
Es posible que el juez Garzón sea la última víctima del régimen franquista, un régimen dictatorial que duró 40 años y cuya huella permanece en estratos de un país que es cierto que se ha dado una Constitución y que hoy por hoy es democrático, pero un país que prefiere olvidar su inmediato pasado como si aquí no hubiera pasado nada. Que se lo pregunten a los de la Memoria Histórica, muchos de los cuales siguen buscando en campos y cunetas los restos de sus seres queridos para darles un lugar digno.

escrito por Juan Evangelista Serrano, enero 26, 2012
- Instruyo el GAL, con 23 víctimas mortales y no hay nadie en la cárcel por ello.
- Se metió a juzgar a un tipo de Chile con presupuestos españoles, y tras gastar cientos de millones de pesetas en ello, Pinochet murió en la cama.
- Se dedico a perseguir torturadores argentinos (otra vez con dinero español, desatendiendo los casos de esos españoles que le pagaban), y todos los torturadores argentinos siguen con su vida al aire libre.
- Se dedico a perder papales para juzgar a un muerto. En ningún país del mundo se hace eso.
- Caso Faisan se quedo dormido en algún cajón, todo apuntaba a Rubalcaba, que anda aspirante a Secretario General del PSOE, sin tacha.
- Lo último conocido: Meses, años saliendo del juzgado cositas sobre instrucciones que no podían ser publicas, titulares durante años en El Pais y el Publico. Nadie sabe quien ha sido.... pero eran papelotes del Gurtel, su debilidad, digamos como conocido: 'por filtraciones del sumario'
- Lo último de lo último. Se va a la mierda por su instrucción en caso de Gürtel, gracias a la ilegalidad de las escuchas hará que se vayan todos a cantar la parrala por ahí.
¿Quién estaba de jurado cuando aprobó las oposiciones este señor Garzon? es para que les quiten el sueldo. Ahora un grupo de juecess, por UNANIMIDAD le quitan el cargo de juez a Baltarsar G., por vulnerar el principio básico, que se estudia en primero de derecho, sobre la privacidad de abogado -cliente en un Estado de Derecho. (*)
(*) eso no lo hizo ni con ETA (y sí se puede hacer con terroristas)