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Con el título de “Allende vive” se desarrollarán los días jueves 10 y viernes 11 de mayo en la Aula Magna del Campus Catalunya de la Universitat de Rovira i Virgili (URV), las “Jornades Salvador Allende”, una interesante una actividad académica (especialmente en virtud del contexto político que se vive en este país) que otorga dos créditos libres para los alumnos inscritos que cumplan con las exigencias de rigor.


1-mayo-Chicago-3M1886Mercedes Arancibia

[Llegará el día en que nuestro silencio será más poderoso que las voces que hoy sofocáis]

En una estela del cementerio Waldheim, en Chicago, a modo de epitafio, figuran esas palabras, las últimas, de August Spies, uno de los cinco “mártires de Chicago”, obreros libertarios acusados de conspiración y asesinato y condenados a muerte tras las multitudinarias manifestaciones de trabajadores que se suceden en la ciudad, a partir del 1 de mayo de 1886.


La confluencia de los disidentes del régimen con las izquierdas en torno a lo sucedido a un jefe militar generó una dinámica de ‘transición’. El golpe del 25 de abril de 1974 fue planeado como una pura ‘operación militar’, sin ramificaciones civiles o diplomáticas, por el comandante Otelo Saraiva de Carvalho, profesor de Táctica de Artillería en la Academia Militar, quien en ‘el movimiento de los capitanes’ era uno de los elementos de enlace con el general Spínola”. Así, en esas pocas líneas, se explica en la colectiva Historia de Portugal (editorial  A esfera dos Livros, Lisboa 2010), obra de los historiadores Rui Ramos, Bernardo Vasconcelos e Sousa y Nuno Gonçalo Monteiro, la raíz inmediata de la Revolución de los Claveles. Fue un día como hoy, un 25 de abril. Hace 38 años.    
Fue un acontecimiento decisivo no sólo para Portugal, sino que influyó en el fin de otras dictaduras de derechas que quedaban en el sur de Europa, cambió nuestra perspectiva de la guerra fría y terminó –por fin- con toda idea de gran colonialismo europeo en África; aunque los africanos sufrieran -a partir de entonces- otras dictaduras y embates  por la disputa indirecta, pero feroz, de las grandes potencias. Elías Essaú Cossa, un amigo mozambiqueño, que visitó Portugal por vez primera en 1987, me dijo después: “No comprendo cómo estuvimos colonizados tanto tiempo por un país que me ha parecido tan pobre como nosotros”. Los mitos históricos que ataban Portugal a su desgracia -junto a sus víctimas africanas- eran compatibles con esa pobreza que vio nuestro amigo en su “descubrimiento” de Portugal. Eran los mitos estúpidos y criminales de una dictadura decadente. Imposible de reformar, excepto tumbándola.


PT-25-abril-sempreMercedes Arancibia

¿Cómo unir el sueño y la acción? La acción sin el sueño, incluso sin utopía, no es nada. Pero la utopía sin capacidad de acción tampoco es gran cosa”. Con estas palabras, el socialista francés François Mitterrand saludaba a Mario Soares, quien acababa de asumir responsabilidades gubernamentales. Estábamos en 1976, en Lisboa se celebraba el congreso del Partido Socialista Portugués y habían pasado dos años de la revolución de los claveles (revoluçao dos cravos) que acabó con cuatro décadas de dictadura.


Hace justamente 100 años se hundió un lujoso crucero en las heladas aguas del Atlántico Norte. Se llamaba RMS Titanic y, a partir de ese momento, se convirtió en la leyenda que fascinaría a todas las generaciones posteriores.



Sí, mi vida ha sido una vida de lucha. Puedo decir que nunca se detuvo un solo instante. Un combate que empecé cuando tenía 16 años. Ahora soy viejo, tengo 90 años, y mis motivos no han cambiado. Me impulsa el mismo fervor”, dijo Ahmed Ben Bella hace seis años. Ahora acaba de morir un símbolo del anticolonialismo y de las tragedias históricas de Argelia. Podemos tender a idealizar su figura, porque apenas estuvo dos años y medio en el poder; pero no por eso debemos olvidar tampoco sus graves errores políticos. Su participación plena en las tensiones internas, en la represión, incluso, de sus adversarios políticos.  Hijo de emigrantes marroquíes, nació en la Argelia “francesa”, cerca de Orán. Sus padres eran campesinos  con una familia muy numerosa. Cuando aún era un adolescente, entró en el Partido del Pueblo Argelino, que había fundado otro dirigente argelino malogrado: Messali Hadj, independentista histórico, anterior a los primeros, que moriría en el exilio y sin poder regresar a su país. De él, el historiador argelino Mohamed Harbi (que fuera consejero y jefe de gabinete de Ben Bella) dijo algo que podríamos aplicar –en cierta medida- al propio Ben Bella, que tuvo que jugar “el papel de los trotskistas (se refería a la URSS y al stalinismo), asesinados, acusados de traición. Cuando ellos negociaron con De Gaulle, era como traicionar (la causa), cuando lo hizo el FLN, se trataba de salvar el futuro de Argelia”. Todas las corrientes que atravesaron la lucha por la libertad de los argelinos, chocaron entre sí en un momento u otro. Y en esas líneas de disputa, nacionalistas árabes contra nacionalistas bereberes, laicos de izquierda contra fuerzas islámicas, insurgentes políticos contra militares de cualquier tiempo, estuvo Ben Bella. Su paso por el poder gubernamental no se prolongó. Sólo fue confirmado presidente en septiembre de 1963, un año después de la independencia, y fue desalojado por un golpe en 1965. 

En su trayectoria vital apasionante, se incluye su paso por la II Guerra Mundial. Le impusieron varias condecoraciones francesas por su valor, incluida medalla una impuesta por el propio De Gaulle. A su regreso, fue brevemente concejal; de inmediato se integró en los primeros grupos dispuestos a romper un sistema colonial especializado en brutalidades periódicas. Las matanzas que tuvieron lugar en Argelia (Sétif, mayo de 1945), por parte de bandas de colonos armados y de las fuerzas de seguridad francesas, del propio ejército en el que él había sido un héroe, le convencieron –definitivamente- de la necesidad de luchar por quebrar aquel sistema parecido al “apartheid”.

En 1949, se hizo con el control de una escisión del PPA, el MTLD (Movimiento para el Triunfo de las Libertades Democráticas). Participó en un asalto a la Central de Correos de Orán, para financiar su lucha, estuvo preso dos años por aquel atraco, hasta que  escapó de la cárcel, para vivir después una trayectoria clandestina que le condujo a El Cairo, de Gamal Abdel Nasser, vivero en aquel tiempo de todos los nacionalismos árabes (entonces mayoritariamente radicales de izquierda,  en aquellos días sólo con una mirada de reojo a un cierto islamismo minoritario). Si echamos un vistazo a su ficha policial de la época, encontramos: “BENBELLA Mohamed, llamado “Hemmided”, alias MEBTOUCHE Abdelkader – MEZZIANI Messaoud”. Y al final, simplemente: “Très dangéreux” (muy peligroso). Algunos historiadores le atribuyen un papel menor que “la criatura de Nasser” y la “pista egipcia” a la que se referían los informes policiales. “La policía no podía concebir aún la idea, sin precedentes, de que un terrorismo de masas pudiera convertirse en elemento desencadenante de la lucha anticolonial”.    

Fue uno de los nueve jefes históricos de la insurrección del 1 de noviembre de 1954. En plena guerra por la independencia, de explosiones y terrorismo, sin que faltaran episodios terribles de luchas intestinas, fue capturado en el otoño de 1956, cuando viajaba en un DC 3 marroquí, un avión civil. Fue detenido junto a otros líderes históricos legendarios, como Mohammed Boudiaf (asesinado años más tarde en su propio país) y de Hocine Ait Ahmed (que sería víctima de sus camaradas y de las mismas disputas intestinas; pero que aún vive). Los medios franceses de la época mostraron sus fotos esposado, como si todo acabara allí. Pocos imaginaban que la historia apenas empezaba. Ben Bella estuvo en prisión hasta los acuerdos de paz de Evian (marzo de 1962, se acaban de cumplir 50 años).

Después, fue dirigente de primera hora, partidario de una tercera vía no alineada y “autogestionaria”, no siempre bien definida; pero sus posiciones personalistas, el estallido de las tensiones armadas con el vecino Marruecos (“la guerra de las arenas”, en el otoño de 1963) y las querellas internas, condujeron al fin brusco (mediante el golpe militar contra él) de la presidencia de Ben Bella. El historiador pied-noir Benjamin Stora lo define así: “Generoso, pero mal informado de las enormes tareas que había que realizar y resolver, Ben Bella introdujo “la autogestión” en un país que no estaba preparado ni política, ni materialmente”.

Dicen que carismático, pero también populista,  entendió el entorno de enfrentamientos políticos atroces, no sus equilibrios. Tampoco las realidades económicas de un país que estaba devastado por el colonialismo, por la guerra más salvaje del poder colonial y por una historia inmisericorde. Su antiguo, estrecho colaborador, Mohamed Harbi define su paso por el poder: “El gusto por los cambios bruscos y totales, el rechazo de la acción política paciente, la preferencia de Ben Bella por las vías irregulares en la conducción de los asuntos públicos, todos esos factores nos llevaron directo hacia el golpe de Estado de Boumedienne”. Ben Bella fue detenido a la 1.30 de la madrugada del 19 de junio de 1965, cinco días antes de una cumbre asiático-africana en la que él era figura principal del Tercer Mundo rebelde y triunfante. Un golpe de Estado del coronel Houari Boumedienne (o Huari Bumedián) lo llevó de nuevo a la cárcel, hasta el 30 de octubre de 1980. Pasó después a situaciones de relativo arresto domiciliario, poco a poco, suavizado. En total, permaneció casi una cuarta parte de su vida encarcelado, por los franceses o por los propios argelinos.

Más tarde, desde su exilio de Ginebra, tuvo un regreso incierto a la vida política. Fundó el Movimiento por la Democracia en Argelia, que apenas tuvo impacto. Ya era sólo una figura del pasado, un icono del anticolonialismo. Denunció la corrupción de un régimen rehén del poder militar, trató de sugerir un diálogo imposible con los islamistas, el poder militar y la Argelia “laica”. Lo vimos regresar a la vida política en los años 80, envejecido pero de mirada aún tenaz, tratando de participar en el inseguro, nuevo, proceso multipartidista de Argelia. Era muy tarde. Era apenas una fotografía en las viejas enciclopedias. En Argelia, un retrato más apartado por la burocracia de los clanes en el poder, como Messali Hadj o Hocine Ait Ahmed

En los finales de los 90, veíamos su figura desgarrada en algunos carteles electorales rotos. El MDA era una fuerza tan fantasmagórica como su fundador. En 1996 o 1998, cuando visitábamos los restos de un atentado en la Plaza de los Mártires o en Bentalha (uno de tantos lugares martirizados por una guerra civil no declarada por nadie), Ben Bella apenas estaba en la memoria de nadie. Argelia se enfrentaba a nuevos desgarros y apenas tenía fuerzas para recordar. Un pasado, quizá, herencia del trauma inmediatamente anterior.  

Con ciertos vínculos a España, incluso por haber estado como militante clandestino y, brevemente, como refugiado, lo vimos en algún acto público. Un día lo esperamos tarde en el aeropuerto de Barajas (creo que era 1995 o 1996). Vísperas de la Nochevieja. Llegó en el último avión procedente de Ginebra. Fue muy amable con el periodista, pero nos pareció muy cansado. Terriblemente cansado. Habló apenas dos minutos. Casi pidió permiso para no hacer ninguna declaración: “Sólo quiero pasar unos días con familiares míos, en Alicante”, me dijo.

Quizá este periodista sabía que no podía ya decir nada, de todos modos. Y en el fondo sólo deseaba poder decirme que también vi aquel símbolo de la historia. Un combatiente duro en la necesidad, un político quizá contradictorio. Un ser humano, otro  icono legendario de las luchas liberadoras, pero también atroces y sangrientas, de aquel ya viejo siglo XX. Descanse en paz.   .

 


London-LiseQuand vous en serez au temps des cerises,
Si vous avez peur des chagrins d'amour,
Evitez les belles !
Moi qui ne crains pas les peines cruelles
Je ne vivrai pas sans souffrir un jour...
Quand vous en serez au temps des cerises
Vous aurez aussi des chagrins d'amour ! 

LE TEMPS DES CÉRISES.


(El 8 de junio de 1972, Kim Phuc y su familia fue brutalmente quedamada con napalm a los 9 años en uno de esos tantos bombardeos estadounidenses. Fotografía de Nick Ut)

En febrero de hace 50 años John F. Kennedy tomó la decisión de lanzar una invasión directa sobre Vietnam del Sur, lo que pronto se convertiría en el crimen más extremo cometido desde la Segunda Guerra Mundial, con un costo en vidas humanas solo comparable al genocidio nazi. Autorizó la guerra química para arrasar las tierras cultivables con el fin de hambrear y destruir a la población...


Demoliciones-palestinalibre-org

Octavio Colis

En su excelente artículo Holocausto judío: la vergüenza del Siglo XX, Francisco Rodríguez Pastoriza se pregunta cómo pudo ser posible que sucediera lo que sucedió con los judíos durante el III Reich.


Un exhaustivo y minucioso estudio sobre el Holocausto revela los crímenes más horribles del nazismo y revisa el papel de la sociedad alemana y de las iglesias cristianas durante el holocausto

saul-friedlander_sanfranciscosentinel

Francisco R. Pastoriza*

A medida que el lector se va adentrando en los dos volúmenes del libro de Saul Friedländer El Tercer Reich y los judíos (I. Los años de persecución y II. Los años de exterminio. Galaxia Gutenberg) se hace cada vez con más frecuencia la misma pregunta: ¿cómo pudo ser posible?. Desde la perspectiva de nuestros días, a pesar de conocidos genocidios posteriores como los de Camboya, a nuestra conciencia le cuesta aceptar que haya podido haberse producido algo tan brutalmente demencial como el holocausto judío, en una sociedad, además, que en aquellos años estaba en la vanguardia de la cultura y la educación europeas.