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Carlos Barra Galán

Hace tan sólo unas horas, me manifestaba por las calles de Madrid contra la política depredadora que el Gobierno Regional del PP está llevando a cabo en la sanidad pública madrileña; era una más de las numerosas ocasiones en que junto a otros ciudadanos había ejercido ese derecho fundamental para protestar por la política privatizadora sanitaria que desde 2003 se practica en la Comunidad de Madrid.

Sin embargo en la mañana de este 18 de noviembre percibí enseguida que la movilización tenía algo distinto en relación a las anteriores; podía constatarse que junto a las plataformas y coordinadoras que llevan años manifestándose, denunciando el desmantelamiento progresivo de nuestro sistema sanitario público, muchísimos trabajadores del sector y un número mayor de facultativos estaban presentes; parecía que por fin, las mentiras reiteradas del gobierno regional, su nefasta gestión tanto económica como de recursos humanos así como la salvaje privatización recientemente anunciada habían hecho despertar y ocupar la calle a quienes no creyeron pudiesen ser agredidos por la política del gobierno de la Comunidad de Madrid. Por fin la marea blanca ocupaba la plaza pública en un ejercicio de rebelión democrática ante la usurpación por parte del gobierno regional de un patrimonio de todos, nuestro sistema público de salud; por fin una masiva manifestación hacía visible la reaccionaria política gubernamental (dejo a la Delegación del Gobierno la cuantificación del número de asistentes valorando el gran rigor y seriedad con que habitualmente hace esa función).

Llegados a este punto, en mi opinión sería bueno se estableciesen una serie de consideraciones:

  • En primer lugar, la absoluta necesidad de mantener una unidad de acción de todas las organizaciones sociales y sindicales; teniendo en cuenta las formas escasamente democráticas que caracterizan las actuaciones del gobierno regional esa unidad es imprescindible para garantizar una respuesta contundente ante cualquier agresión al sistema sanitario. La reciente convocatoria de huelga por parte de las organizaciones sindicales presentes en la mesa sectorial pudiera servir de germen para ello, aunque en mi opinión sería bueno hacer partícipe de esas decisiones al conjunto de organizaciones sociales y sindicales que también día a día luchan para mantener el carácter público del sistema. El objetivo de la huelga, debe ser la retirada de TODAS Y CADA UNA de las medidas anunciadas por el Gobierno del Sr. Ignacio González.
  • Asimismo y como garantía de la salud de nuestro sistema democrático, es necesario exigir al Gobierno Regional que haga pública la deuda sanitaria existente a día de hoy, informando si existen deudas con las empresas concesionarias y que cuantía tienen.
  • Se hace necesario hacer público un informe desde la Consejería de Sanidad indicando las medidas de control que se han llevado a cabo en los hospitales sobre el cumplimiento de las obligaciones contractuales por parte de las empresas concesionarias, así como las medidas correctoras llevadas a cabo en caso de existir incumplimientos.
  • Exigir que la Consejería de Sanidad haga pública una información completa, transparente y veraz sobre el coste real que todos y cada uno de los hospitales construidos con financiación privada suponen para el erario público; la opacidad ha sido hasta ahora la característica de la escasísima información que sobre estos centros aporta la Consejería de Sanidad. No es de recibo que se quiera influir en la opinión pública, diciendo que estos hospitales son más baratos y eficientes sin aportar ningún dato serio al respecto.
  • Exigir del Gobierno Regional que modifique de forma sustancial su política de recursos humanos, ésta tiene como principal característica la enorme precarización que produce, cuestión que no ayuda a conseguir la motivación necesaria para conseguir los mejores niveles de calidad asistencial. Una política de esa naturaleza no es propia de organizaciones modernas que persigan la excelencia, sino más bien de modelos organizativos obsoletos.
  • La marea blanca del 18-N ha mostrado de manera nítida que los ciudadanos se preocupan por su sistema sanitario público, que reivindican ser informados de forma veraz, en tiempo real, y que exigen se habiliten los instrumentos que permitan su participación ahora inexistentes.

El desmantelamiento progresivo de la sanidad pública ha sido el objetivo del PP desde que llegó al gobierno Dª Esperanza Aguirre, desgraciadamente una parte de ese objetivo ya se ha conseguido; el sistema sanitario público madrileño es hoy mucho más débil que hace 10 años. Por ello se hace imprescindible el compromiso cívico de los ciudadanos, trabajadores y profesionales del sector, de luchar todos juntos para evitarlo.

La MAREA BLANCA del 18-N PUEDE SER UN BUEN DE PARTIDA

*Médico Especialista del Servicio Madrileño de Salud


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