Los  hechos aquí relatados recientemente con el título “Chistes Contemporáneos” como causantes de una impotencia cada vez más extendida entre la población tienen un responsable: el sistema capitalista del que se deriva la crisis sistémica para la que no sirve ninguno de los parches que se le están aplicando. Solo sirven para prolongar su agonía.

 

 

Esto es el ruido. El ruido siempre externo, circunstancial, provocado por una serie de hechos convergentes accidentales, no necesarios, carentes de realidad intrínseca, dependientes de actos deliberados o no,  de personas que circunstancialmente estaban ahí y que podrían haber actuado de otra manera con consecuencias muy diferentes. El ruido cada vez más atronador de la desregulación bancaria, Alan Greenspan, Van Doisenberg, bajada de tipos de interés por el BCE para aliviar de la recesión a Alemania, su incidencia en la burbuja inmobiliaria española, la implicación alemana en la misma con pingües ganancias para ella, la inoperancia de Rodrigo Rato en el FMI, nadie en realidad tuvo ojos para ver las consecuencias de las hipotecas basura o subprime, la cobardía y estulticia de un gobierno que ya antes de 2007 tenía información de lo que ya teníamos encima y que en 2007 supeditó los intereses de su país a sus mal entendidos  intereses electorales, engañosa y equivocadamente, porque la realidad a tiempo y su rectificación es lo que genera confianza en los pueblos, la ocultación de lo evidente con las consecuencias que vemos ahora mismo es por ponerlo suave estupidez criminal. Esto y más es el ruido ya insoportable en este ‘annus horribilis’ 2012, cuando de haber actuado en 2007 las cosas podrían haber sido, cuando menos, distintas, con otro ruido, nunca sabremos si mejor o peor, si más o menos atronador, pero al cambiar las circunstancias externas la situación a día de hoy sería otra, peor casi imposible. Nadie es responsable al 100%, pero entre todos los factores mencionados –que podrían haber sido otros- han dejado en la estacada a buena parte del mundo, pero bien, a fondo. Esta mañana el ruido, tal como comunicado por Carlos Herrera ha sido ensordecedor.

Terminaba mi anterior artículo en este blog con la leyenda védica del dios cuyos sueños se materializan, pero que como tales sueños no son expresión de una realidad, no existen, desaparecerán cuando se despierte. Leyenda muy sabia si se sabe interpretar. Los sueños, la realidad aparente e ilusoria, es todo lo que externamente nos rodea, pero carecen de realidad intrínseca. Afortunadamente todo ello es materia finita, ajena a otra realidad que sí existe aunque no seamos conscientes de ella, que no es externa, ni finita es esencia interior, es nuestro auténtico ser despojado de cualquier accidente circunstancial externo. Ese es el silencio tranquilizador, la calma, lo único que puede cambiar las variables externas.

En psicología, cuando queremos que alguien adquiera conciencia de sus miedos, negatividades, en fin del problema causa de sufrimiento, producto ilusorio de la mente que no existe (como la materia de los sueños de la leyenda), preguntamos repetidamente a la persona, ¿quién eres? Soy Fulano de Tal. Estamos en presencia de una variable sin realidad intrínseca. ¿Quién eres? Soy el abogado – o lo que sea – tal. No, no, seguimos igual, lejos de lo que genuinamente eres. ¿Quién eres? Imaginad que la respuesta fuera, ‘soy el político que defraudó la confianza de mis electores’, nada ha cambiado, seguimos en el puro accidente externo, que nada tiene que ver con la auténtica realidad de la persona. ¿Quién eres? Soy alguien aterrorizado por cosas que pasan...Y ese terror ¿es real? ¿de donde procede? ‘Es que pienso...’ ¡Ah! ¿de dónde procede lo que piensas? ‘de la mente, claro’ y ¿qué realidad atribuyes a ese pensamiento?...El origen de todo este ruido perverso ha tenido su origen en las mentes de una serie de personajes, que sin realidad alguna han materializado desastres sin cuento a lo largo de la historia. Hay otros pensamientos que han generado otras realidades, por no ir muy atrás en el tiempo, Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Vicente Ferrer, Madre Teresa de Calcuta, Mohamed Yunus, Mata Amritanandamayi... Ellos han sabido materializar un bienestar que permanece en el tiempo, que conecta con el ser interior que es lo único que realmente somos...

Otra leyenda hindú nos cuenta que en eras primigenias el hombre creado a imagen y semejanza de los dioses, poseía su esencia, lo que llamamos sus poderes...pero la codicia, la soberbia, etc., los impulsaron a utilizarlos perversamente...Los dioses decidieron no arrebatárselos, solo esconderlos hasta que aprendieran a encontrarlos y utilizarlos con los fines para los que habían sido creados, pero ¿dónde? ¿en el espacio, en el fondo del mar, en otra estrella? No, dijeron los dioses. Con el tiempo los descubrirían sin haber aprendido nada. Solo hay un lugar seguro para ocultarlos: En su propio corazón...

Es obvio que tras tantos siglos muy pocos han descubierto esa esencia que haría de este mundo un lugar más habitable, con menos sufrimiento innecesario, creado por algo que no existe.

Voy a terminar  con el bellísimo poema shivaíta ¡tan real como la vida misma! “Mano Buddhya”, traducido del sánscrito. Trata de lo que somos y de lo que no somos.

No soy ni la mente, ni el intelecto, ni el ego ni la memoria./ Ni las orejas, ni la lengua ni el olfato ni la vista./ No soy tierra, ni fuego, ni agua, ni aire./Soy pura Conciencia y Dicha.¡Soy Shiva!

“No soy la fuerza vital, ni los cinco aires vitales, ni los cinco elementos del cuerpo, ni sus cinco envoltorios;/ ni las manos, ni los pies, ni la lengua ni los órganos sexuales./ Soy pura Conciencia y Dicha. ¡Soy Shiva!

“Ni apego ni aversión tengo; ni codicia ni desilusión;/ no tengo sentido del ego o de orgullo, ni méritos religiosos ni riquezas, ni dicha ni liberación./ Soy pura Conciencia y Dicha. ¡Soy Shiva!

“No hago nada ni bien ni mal, no tengo placer ni dolor./ No soy el mantra, ni el lugar sagrado, ni los Vedas ni el sacrificio, ni el acto de comer, ni el que come, ni la comida./ Soy pura Conciencia y Dicha. ¡Soy Shiva!

“No tengo miedo ni muerte, ni distinciones de casta, ni padre ni madre, ni día de nacimiento./ Ni amigos ni camaradas, ni gurú ni discípulo./ Soy pura Conciencia y Dicha. ¡Soy Shiva!

“No tengo forma, soy no forma. Existo en todas partes, estoy más allá de los sentidos. No soy la salvación ni nada que deba ser conocido. Soy pura Conciencia y Dicha. ¡Soy Shiva!”.

En la tradición hinduista, Shiva es el destructor del ego y el generador de vida (interior). Por eso una de sus representaciones es el Shiva Lingham. (El falo generador de vida).

Espero haber ayudado a crear un poco de silencio.

 

   

 

 

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