Y luego decimos que cómo anda el país. Si el share cuando Falete se tira a la piscina sube como la espuma y acaba siendo trending topic al lado de los problemas que tenemos a diario, ¿me quiere decir alguien cómo se come esto? El país; ese de charanga y pandereta que cuenta con millones de parados en las colas del INEM, ese que se ha visto robado por los bancos con las preferentes, ese que desahucia a personas y las deja sin hogar, ese que no sabe ni por dónde empezar porque la canción es siempre la misma;  ese al que sus Señorías han expoliado sin remedio, ese, llamado España, se queda boquiabierto cuando con sus faldas y a lo loco se sumerge en una piscina y todos dicen “splash”.

 

Las noticias se suceden y aquel hombre al que nuestro monarca denominó ¿Por qué no te callas?  se ha callado de verdad. El amigo venezolano aunque fue de paseo a ver a Fidel, ni quince de los suyos pudieron con esa realidad que se llama cáncer. Y entonces pasó, le mandaron de vuelta a su tierra para que al menos muriera en donde ha sido profeta. Ese hombre que hablaba de irse al carajo a los yanquis de mierda, esas frases que pasarán a la historia del disparate ha fallecido y aquí paz y mañana gloria. La muerte nos iguala a todos y da lo mismo las tonterías que hayas dicho en tu existencia; cita que algo queda. Venezuela se queda en el hoyo al igual que el muerto.

 

La vida, esa que todos esperamos sin conciencia porque lo más maravilloso de la vida es vivir se va cuando menos te lo esperas. Vivir con los ojos abiertos esperando ver cómo suceden las cosas para poder contarlas. Nuestro monarca que sigue en el taller, ya le ha visto las orejas al lobo porque en esta vida, por mucho que bailes, como llegue aquello que se llama enfermedad, que te quiten lo bailao, porque te quedas, compuesto y sin novia; que se lo digan a Corinna a ver si te va a acompañar cuando te quedes en una silla de ruedas. Claro que como las penas con pan son menos, le dirá a alguno de sus súbditos que empuje el carro a ver si atina mientras apunta a algún conejo suelto que se haya colado en los jardines de la Zarzuela.


El faletazo parece ser lo que va a mover a las masas como hiciera en su momento Sálvame. Estamos todos salvados cuando vemos cómo se manejan las personas que se llaman famosas y todos frente al televisor, a tomar el opio del pueblo y así no pensamos en la realidad; la cruda realidad de chorizos y maleantes que se sientan en escaños, en ayuntamientos, en lugares en donde el poder se convierte en dinero y así a vivir que son dos días.

 

España se debate entre juicios de malayos, noos y otras especies. La monarquía se tambalea y los que podían ser los sucesores, parece ser que están hasta los pelos de la vida que les ha tocado vivir. La mujer del culete de quita y pon, antes periodista de raza parece no sostener el legado que le ha tocado en suerte. Ella no es Doña Sofía. Esas monadas para las de la otra época. Ahora hay que vivir. 

 

Mientras Pepiño reconoce que el partido de la rosa en ristre pagó parte de las obras de su casa por seguridad. Ya se sabe que si no hay seguridad te vuelan el culo; que se lo digan a las víctimas del terrorismo que nadie recuerda y Carmen Martínez Bordiú, la nietísima se muda en la “fragoneta” de su novio “el piezas”. 

Aquí el que no se divierte es porque no quiere.

La vida en España es de charanga y pandereta. Creo que me repito pero no me sale otra cosa.

 

Hala Falete, ¡al agua patos!

 

 

Ana De Luis Otero

Periodista

 

 

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