Miercoles, 23 de Mayo de 2012

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Lecciones de música de Wilhelm Furtwängler

Conversaciones-musica-acantiladoFrancisco R. Pastoriza

Un joven colega me preguntó una vez qué hacía con la mano izquierda mientras dirigía. Mientras pensaba la respuesta caí en la cuenta de que, a pesar de mi experiencia como director, nunca me lo había planteado. Este es uno de los comentarios del director de música alemán Wilhelm Furtwängler (1886-1954) a las preguntas del crítico Walter Abendroth durante una serie de conversaciones sobre música mantenidas entre ambos en 1937, cuando Furtwängler dirigía la Filarmónica de Berlín. La editorial Acantilado recupera para el mercado español estas “Conversaciones sobre música”, a las que añade un posterior ensayo del director alemán sobre las músicas tonal y atonal.

Wilhelm Furtwängler es uno de los artistas más políticamente controvertidos de la música clásica contemporánea alemana, si bien nunca se han puesto en duda sus grandes méritos de director y compositor. Por su trayectoria biográfica algunos lo calificaron como el favorito de Adolph Hitler, tal vez porque la etapa más brillante de su carrera coincidió con la llegada al poder del nacionalsocialismo, cuando cualquiera de sus conciertos se consideraba como un acontecimiento cultural en todo el país y a ellos acudían los más altos cargos del régimen. Posiblemente también haya influido en este tipo de consideraciones el hecho de haber sido el mejor director de la obra de Wagner, tan apreciada por el nacionalsocialismo, así como su permanencia en Alemania durante la segunda guerra mundial, a diferencia de otros protagonistas del mundo cultural alemán que abandonaron el país, unos por estar perseguidos y otros como rechazo al régimen. Sin embargo, a pesar de todas estas consideraciones, nunca se pudo demostrar su simpatía por el nazismo y en investigaciones posteriores a su muerte se descubrieron, por el contrario, actividades críticas contra el régimen e iniciativas para salvar de los campos de concentración a algunos músicos judíos de la Filarmónica de Berlín, de la que era director (le sucedió Herbert Von Karajan, por cierto, militante del nacionalsocialismo en su juventud) aunque también fueron muy polémicas sus opiniones sobre los judíos manifestadas en algún momento. Tras la guerra, el violinista de origen judío Yehudi Menuhim llegó a manifestarle su reconocimiento, después de haber sido muy crítico con Furtwängler durante años.

No hay ninguna alusión a la política durante las conversaciones entre Furtwängler y Abendroth y sí muchas reflexiones sobre la música, sobre todo la música alemana, sobre sus grandes figuras históricas y sobre las obras que forjaron este país como una potencia musical a lo largo de la historia. Y de lo grande que es la capacidad de la música para expresar un significado preciso a cualquiera que se rinda a su lenguaje.

Furtwängler tiene una explicación a la pregunta de por qué la orquesta suena de manera diferente según quien la dirija, basada en la paradoja de Bülow según la cual no hay malas orquestas sino malos directores. Para el alemán, es errónea la creencia de que cuantos más ensayos mejor, porque las grandes obras de la música están sujetas a la ley de la improvisación en mayor medida de lo que se suele admitir y es importante tanto para el director como para los músicos vivir intensamente el momento de la interpretación. Es fundamental en su obra y en su método considerar que en un músico la emoción es más importante que la técnica y el virtuosismo, y que todo lo puramente mecánico es sólo cuestión de entrenamiento. Según Furtwängler la tarea del intérprete es más de naturaleza espiritual que técnica (como director, Furtwängler se considera tan intérprete de una obra como los instrumentistas de la orquesta que dirige). Llega a decir que el arte se vuelve más superfluo en la misma medida en que es mayor la perfección técnica. Somos titanes y héroes en la técnica –afirma- mientras no somos más que niños en el aspecto espiritual del arte. A lo largo de estas conversaciones el director alemán habla largamente sobre la obra de Mozart, Bach, Brahms, Brückner… pero sobre todo disecciona de forma minuciosa algunas de las obras de Beethoven y de Wagner y de las interpretaciones de uno sobre las obras del otro. Acerca de la admiración que Wagner sentía hacia la obra de Beethoven, Furtwängler recuerda las famosas palabras del primero antes de dirigir en una ocasión la Pastoral de Beethoven: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

Resultan de gran interés sus ideas sobre la música atonal contenidas en el ensayo que cierra este volumen. Para Furtwängler la música atonal es un concepto completamente nuevo que no evolucionó a partir de la tonalidad sino que nació bajo el signo del progreso por el progreso, con Arnold Schönberg, cuando la gente quería sobre todo algo diferente. Mientras la música tonal se identifica biológicamente con la relajación y con el sentido de la orientación, la atonalidad sería tensión y desorientación. Para el director alemán, Tensión y relajación están en una estrecha relación de alternancia.

Coincide la publicación de estas “Conversaciones sobre música” con la edición en España de “Das vermächtnis/The legacy”, su obra integral, una caja que recoge en 107 CDs la práctica totalidad de la obra de Furtwängler al frente de las grandes orquestas de las que fue director, interpretando obras de Beethoven, Wagner, Bruckner, Brahms, Mozart, Verdi…

Ficha:

TÍTULO: Conversaciones sobre música
AUTOR: Wilhelm Furtwängler
Editorial Acantilado
110 Págs.

 

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