Calderón
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- Jueves 01 de Abril de 2010 15:07
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Calderón created a blog entry La generación perdid...
He visto chicos carentes de reloj y ausentes en el tiempo. Desdibujadas caricias en un mar de placeres de bolsillos vacíos y esperanzas debilitadas. Figuras esbeltas apretadas contra sí mismas enfrentadas al espejo, maldiciendo por no ser como otros.
He sido testigo de miradas cáusticas bajo cielos intoxicados por el humo de cigarros en dedos perfilados a las puertas del alcohol. Mentes brillantes, cerebros en fuga enjaulados en trabajos discordantes o viajando hacia asfaltos mejores. Hay lugares que parecen ser Ítaca, pero también hay barcos hundidos. Siempre habrá tragedias griegas.
He visto precipicios reales tras desplegar las alas atrapado entre la confusión y el nihilismo. Náufragos con la fe tocada mientras los muros de la exigencia se desmoronan sobre los días menos hermosos.
He visto miedo, miedo al porcentaje de ilusiones que acaban en la barra de un bar de barrio. Barbas incipientes, camisas baratas, enlatadas conversaciones tiñendo los sueños rotos. A funambulistas del euro deslizándose sobre ínfimos salarios. Seguimos adelante, de lunes a viernes mezclamos gas y cerillas a la espera de una explosión sorda para los demás, fría para nosotros.
He visto calles haciendo huérfanos a cansados transeúntes. Gente atrapada entre imágenes intangibles de lo que quisieron otros que fueran. Siempre es tarde para ir a donde nunca fuimos, para desatar palabras atrapadas en la memoria.
He visto a jóvenes pretendiendo ser un eterno mes de abril quedarse anclados a un cíclico noviembre. Y parejas absurdas evitando la soledad de los poetas. A mujeres ser caricia de cicatrices imborrables durante una noche desesperada. Orgasmos preventivos luchando contra las horas desnudas.
He visto espirales de silencio envolviendo plazas y tejados sin barrer. La apariencia, siempre la apariencia, cóctel de sonrisas de cartón piedra y palabras empedradas. He visto como recibimos la publicidad de la indiferencia, la lobotomía del deseo de lo ajeno, la ambición de los pobres en pequeños extractos de irrealidad.
He visto como somos testigos de un cambio que nunca llega. Hastiados gritando incoherencias a la noche de las ciudades etéreas. Desviando a carcajadas la ausencia de virtud reconocida. Coordenadas inconexas en mapas incompletos a solas con todo el mundo, rodeados de la inercia de la estupidez humana.
He visto pequeñas ventanas de esperanza abiertas en etílicas conversaciones cuando el sol no mira. Y portazos furibundos a insolventes deseos de grandeza. He visto a la puta soledad de la conciencia efímera marcada a fuego en mi generación. A mis rasgos faciales pelearse con cada hoja del calendario. A miles de ojos palpitantes querer devorar lo que ya no existe.
He visto sonrisas de más y alguna lágrima de menos. Y temor a poner el corazón sobre la mesa y esconder las cartas.
He visto a mi generación reflejada en los charcos que todos pisamos. A la apatía que nos empuja a arder o sufrir para sentirnos vivos.
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Calderón created a blog entry Recuperar la polític...
El estado del bienestar, los ciudadanos y el empleo no son los únicos perjudicados por la crisis que azota con especial virulencia a Europa. Frente a la crisis de deuda, la política exterior de la UE ha pasado a ser una preocupación menor para los dirigentes europeos. Se debe reconocer que la política exterior europea nunca ha gozado de la suficiente dedicación pese a estar recogida como aspecto muy importante en el ya envejecido Tratado de Lisboa. Catherine Ashton, que ejerce el cargo de Alto representante de la UE para asuntos exteriores y política de seguridad, ha reclamado más fondos para el servicio europeo de acción exterior (SEAE). Fondos que difícilmente llegarán debido a las reticencias de la Comisión y las dificultades económicas que atraviesa la UE.
A estas alturas, en un clima de creciente euroescepticismo muchos se preguntan si es necesario que la UE lleve a cabo actuaciones conjuntas en materia de política exterior. En mi opinión, no sólo es que sea necesario si no que es de vital importancia potenciar una verdadera política exterior europea. Los europeos creemos vivir en un mundo absolutamenteeurocentrista, creemos que encendiendo la televisión estamos informados del acontecer de los hechos en todo el planeta. Además, no nos extrañamos cuando Europa es el centro de ese “mundo mediático”. Pero la realidad es muy diferente, Europa está perdiendo peso en el mundo a pasos agigantados. Perdiendo relevancia económica debido a la crisis de deuda de los países soberanos y trascendencia política por una profunda crisis de gobernanza en el seno de la Unión. A esto, se debe sumar una casi inexistente política exterior común en asuntos de calado internacional. Sencillamente para el resto de países, Europa ya no es el centro del mundo.
La fundación Bertelsman realizó una encuesta donde sólo el 24% de los ciudadanos estadounidenses, el 17% de los rusos y japoneses, el 14% de los brasileños y el 7% de los indios pensaban que la UE sería una potencia en 2020. Podemos deducir que el juego al que jugábamos los europeos desde hace muchos años se ha reiniciado. Conservamos algunas piezas, pero las perderemos si tenemos veintisiete jugadores en lugar de uno.
El principal problema para la potencialización de una política exterior común son los diferentes intereses nacionales de los países miembros de la UE, en muchas ocasiones enfrentados entre sí. Como se ha podido comprobar en las divergencias respecto a Palestina, Kosovo, el ingreso de Turquía o la forma de relacionarse con Rusia o China. En otras materias como política comercial, agrícola o pesquera los países que conforman la UE han transferido competencias al órgano común. Sin embargo, en política exterior y seguridad las aspiraciones de los europeistas han chocado frontalmente con la negativa de los Estados a ceder su soberanía. Esto quedó plenamente demostrado cuando se puso al frente de la política exterior común a Catherine Ashton. Perfil bajo para evitar hacer sombra a las políticas individuales de las principales naciones europeas. Así pues, una vez más el enemigo está en casa.
Existen dos planteamientos posibles a la hora de afrontar el desarrollo de una efectiva política exterior de la UE. Por un lado, lograr una cesión total de las competencias en estas materias. Y por otro, la que aboga por una política exterior europea que actúe como complemento a las políticas exteriores de los Estados miembros. Es decir, que actúe en situaciones donde la intervención común sea más conveniente que la individual. Ambas tienen sus inconvenientes, la cesión total es muy complicada pero parece que los europeos necesitamos acercarnos al abismo para tomar decisiones valientes. La cesión complementaria plantea problemas de interpretación, ¿cuándo es conveniente que actúe la UE y cuándo no? ¿qué ocurre si los intereses de la UE difieren de los intereses del país implicado?.
En mi opinión, la ambigüedad y “las medias tintas” ya no son una opción si se pretende que la UE siga adelante. Se necesita que los Estados miembros cedan soberanía, de no ser así se expondrán a una lenta agonía en un panorama internacional muy desfavorable para sus intereses. Las crisis siempre plantean nuevas oportunidades.
Publicado en La Cuestión
@lacuestion
@madcalderon
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Calderón updated a blog entry ¿Homogéneos o creati...
Y si un día te levantas y dices ¿ahora qué? La realidad marca el orden de las cosas, no todos somos estrellas del rock, aunque desde pequeños el sistema nos venda barato esta idea. Suena el despertador, te disfrazas a la moda, unos cereales de sublimes cualidades y, toc toc ¡buenos días Lunes! Unos calcetines gruesos y varios minutos después te encuentras obligado a ser ciudadano. Caminas por la calle uniéndote a muchos, miradas perdidas cómplices en el espacio. En la boca del metro choca la idea de no estar alienado con las manijas del reloj. Son las 7:30.
Por momentos piensas en abandonarlo todo, la ciudad, el tráfico, los medios, las masas, las noticias... Todo lo que en el fondo no te hace feliz, pero a los cinco minutos echas de menos una Coca-Cola. En ocasiones explota la rabia social que hay dentro de ti, pero se diluye al ver tu mala cara frente al espejo. Somos jóvenes con un MBA en Hipocresía siglo XXI, horneamos desconcierto y melancolía mientras por la espalda van pasando los años.
Atrapados en una sociedad desechable, donde mirar para abajo es lo correcto, buscamos alegrías en cualquier recoveco, deseando siempre lo que nos venden, no tenemos y por supuesto, tampoco necesitamos. Generan en nosotros necesidades, cuando en la mayoría de las ocasiones sólo requerimos un abrazo a la vuelta de la esquina. Pero tranquilos, raudo, colóquense en cualquier fila con todos los demás para comprar cualquier cosa que poco después tirarán a la basura. Reyes del inmovilismo, creemos ser libres, originales, buscamos la diferencia sin insistir demasiado por miedo a ser excluidos. La creatividad secuestrada.
Y mientras tanto, tú y yo nos rebelaremos contra el injusto sistema sentados en el bar, en el sofá o enfundados en un pijama maldiciendo todo.
La locura desatada por la adquisición de productos de Apple, el regreso de las mismas modas de hace unos años, la necesidad de poseer lo que otros tienen, los remake de películas de éxito, las series de culto llevadas al cine o la repetición estilo mantra de los políticos en sus recetas para solucionar la crisis... Son sólo algunos ejemplos de la escasez de creatividad y el exceso de mimetismo que existe en nuestra sociedad.
Para un país es de vital importancia asumir la creatividad, como arma ante la gran crisis que vivimos. En este punto entra la educación, el cometido de esta es potenciar el crecimiento profesional y personal de cada ciudadano para que usando su capacidad creativa pueda afrontar las exigencias de la vida. La creatividad no tiene una raíz espontánea, debe ser orientada y trabajada desde las primeras etapas del ser humano. Debemos comprender que la capacidad de desarrollar nuestra creatividad tiene más de esfuerzo que de ADN.
La base de nuestro sistema de convivencia es la homogeneización de los individuos en torno a unos patrones de consumo, estos varían ligeramente en función de la economía, las modas, los estereotipos, los prejuicios y las disfunciones fruto de cambios estructurales. A medida que un ciudadano se integra en la sociedad , y por consiguiente contacta con otros semejantes, se difumina su capacidad creativa. Nuestra vida queda condicionada a una serie de pautas de comportamiento, normas y axiomas que terminan por perfilar nuestra conducta y acciones. Por otro lado, la necesidad de encajar en una sociedad que rechaza lo diferente provoca la rápida aceptación de perfiles y maneras de expresarse o vivir. Este fenómeno se hace muy evidente al observar a la población inmigrante de las grandes urbes, se han convertido en pocos años en fervientes consumidores de productos de segunda necesidad en un claro ejemplo de mimetismo occidental.
Este proceso de homogeneización tiene consecuencias evidentes sobre las personas que habitamos estas sociedades. Genera pasividad en muchos individuos, que se alejan de la reivindicación de sus derechos y asumen como inevitable el devenir de la política o la economía. Individuos que se sienten parte de un todo sin poder de decisión. A esta idea, contribuye claramente el sistema democrático en el que vivimos, donde la opinión del ciudadano cuenta únicamente cada cuatro años. Tal vez, otro modelo democrático que fomente más la participación ciudadana reduciría la sensación de desapego que reina en torno a la toma de decisiones en las sociedades.
No se cuestiona la vida en sociedad, sino el exceso de celo en fomentar la homogeneización que disfraza un modelo social. Se cuestiona el axioma que dice Si algo es realizado por muchos, debe ser por fuerza bueno para todos. Somos educados en este paradigma desde que nacemos, comportarnos como los demás, vestir como los demás, querer como los demás... Se nos educa para escapar de la diferencia, anulando o diezmando nuestra capacidades creativas. Por este motivo, la mayoría de las personas creen que los que vencen esta situación son genios superiores a ellos con capacidades impensables e imposibles de alcanzar por un individuo corriente. Esta autocensura de la creatividad propia es la que limita las expectativas de muchas personas, haciendo de su vida un lugar pasivo y menos emocionante.
Ser creativos y escapar del mimetismo puede ayudarnos a afrontar los problemas y retos de nuestra vida con ventaja, solo hace falta creer que podemos hacerlo. El genial educador experto en creatividad Sir Ken Robinson da unas pistas sobre este tema en el siguiente video.
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Calderón created a blog entry Los que duermen pero...
Quiero hablaros de los que pocos hablan, de los que no están pero son, de los que no cuentan pero existen, los de reojo observados, los que miran pero no ven, los que duermen pero no sueñan, los que provocan silencios, los que no son noticia y mucho menos portada. Hablaros de los que no poseen nada salvo a si mismos, los que valoran lo que otros tiramos, los que son inmóviles que no inmovilizados, los que deambulan pero no caminan, los que arrastran cartones que no hipotecas, los que subsisten pero no viven, los que recuerdan pero hemos olvidado.
Frecuentemente inmersos en las frenéticas actividades diarias consideramos que la miseria sólo afecta a aquellos que son objetivo de fotografías o cámaras de televisión. No parecemos percatarnos que entre la vida, más o menos limitada de un ciudadano medio y el abismo de perderlo todo sólo hay un par de pasos. Un despido, una hipoteca imposible de afrontar, una mala inversión o la ausencia de una red de apoyo familiar pueden empujar a cualquiera a una situación de exclusión social.
Tristemente si el paro, las elecciones, el fútbol, la prima de riesgo, los eurobonos y tantas otras cuestiones no perturban lo que nos queda de juicio, podemos abrir los ojos para percatarnos de que la desgracia de no poseer más que a uno mismo es algo tan cercano e inesperado como el vecino que tropieza con un infarto cuando siempre hacía deporte, el 4,9 en un examen o aquel amigo que ya no te llama pero te felicita todos los años por alguna red social.
Un europeo de cada seis vive en condiciones de pobreza, hablamos de 85 millones de personas que cada día afrontan el reto de sobrevivir sin los recursos que a la mayoría nos parecen intrínsecos al país en el que vivimos. España ocupa el undécimo puesto de los 27 Estados de la Unión Europea en cuanto a riesgo de pobreza y exclusión. Si contabilizamos únicamente los 15 países más ricos de la UE, España sólo supera a Italia, Grecia, Irlanda y Portugal, hasta en esto seguimos montados en el vagón de cola.
En España casi el 22% de los hogares se encuentra bajo el umbral de la pobreza. Cáritas ha revelado que sólo un 30% de las peticiones de ayuda han sido realizadas por personas que nunca antes habían solicitado asistencia, mientras que el otro 70% han sido peticiones correspondientes a personas cuya situación se agrava y cronifica por falta de soluciones. El problema se enquista.
¿De quién estamos hablando?
Los pobres de Occidente en este siglo no son únicamente las personas sin hogar (30.000 sólo en España, el 10% con estudios universitarios). Son también muchas mujeres separadas y con hijos, padres divorciados, jubilados con pensiones grotescas, inmigrantes sin contrato, becarios precarios, cientos de miles de parados de larga duración.... Son y serán, el desahuciado por impago de su hipoteca, el drogodependiente, el enfermo, el alcohólico…
El Estado de Bienestar se descompone, y en uno de esos jirones cualquiera puede caer en la miseria que ignoraba mientras miraba para otro lado. La red pública de asistencia se está erosionando debido a la crisis y los ajustes económicos. En palabras del secretario general de Cáritas Sebastian Mora, esta situación de extrema necesidad está conformando “un nuevo mundo en que los más pobres son aún más pobres”.
Una persona que lo pierde todo, que no tiene acceso a una vivienda y un trabajo se encuentra excluida de la sociedad. No existe, es invisible porque entre todos hacemos que lo sea. Vivimos en una sociedad que valora a la gente por lo que tiene y no por lo que es, por tanto en esta macabra lógica los que nada tienen nada son.
Unos versos de Charles Bukowski captan de forma brillante esta situación.
Cuando estás en la calle
Es cuando te das cuenta de que
Todo
Tiene dueño
Y de que hay cerrojos en
Todo.
Así es como funciona la democracia:
Coges lo que puedes,
Intentas conservarlo
Y añadir algo
Si es posible.Así es también como funciona
La dictadura
Sólo que una esclaviza
Y la otra destruye a sus
Desheredados.Nosotros simplemente nos olvidamos
De los nuestros.@madcalderon