© Manuel López. “Asamblea en el Colegio de Abogados. Madrid, 1975”. De las exposiciones itinerantes “Manuel López. Imágenes 1966-2006” y “Manuel López. Imágenes de la Transición (1975-1982)”.
La de 1975-76, señoras y señores, españoles todos, fue la temporada de la Transición. Empezó con Franco grave con su proceso irreversible de tromboflebitis y el país en vilo ante “el parte médico habitual” y acabó con el primer verano sin dictador y con el primer artífice de la Transición, el presidente del Gobierno Adolfo Suárez, no solo citando a Antonio Machado, como hemos visto en el artículo anterior, sino anunciando nada más y nada menos que la amnistía.
¡Hala Madrid!, pero también Viva er Betis manque pierda. Cierto que el Real Madrid de Amancio ganó aquella Liga 1975-76, pero la Copa de ese año, la primera que en vez el del Generalísimo llevaba el nombre del Rey, fue para el Atlético de Madrid de Gárate, coronado ese año nada menos que con la Copa Intercontinental y que ganaría la Liga de la temporada siguiente. Como para que todavía hoy sigan diciendo lo del “equipo del Régimen”. De las seis Ligas anteriores, el Real Madrid resulta que sólo había ganado dos, frente a otras dos el Atlético de Madrid de Luis Aragonés y compañía, una el Barça de Cruyff y otra el Valencia con don Alfredo (Di Stéfano) en el banquillo.
(Por cierto, fuimos de Gaceta ilustrada a Valencia a entrevistarle. Recuerdo cómo nos describió su táctica favorita: poner al peor jugador suyo marcando al mejor de los contrarios, con lo que automáticamente, argumentaba, tenía a los diez mejores futbolistas suyos jugando contra los diez peores del otro equipo. Un genio).
El del fútbol –uno de los pocos temas a salvo de la censura franquista– deja paso al gran debate de las Españas que salen al mutuo encuentro en la plaza pública: la España oficial del Régimen frente a la España represaliada y clandestina que va saliendo del armario. En esto, de repente, y antes de que termine ese mes de julio en que Suárez fue nombrado presidente por el rey, lo dicho: el Gobierno anuncia el Decreto-Ley de Amnistía del 28 de julio de 1976: “Se concede amnistía por todos los delitos y faltas de intencionalidad política y de opinión”. Ítem más: la amnistía se extiende también a prófugos, desertores y objetores de conciencia.
España empieza a funcionar como debía ser: abriendo las ventanas del Estado para ir dando paso al aire fresco de la reconciliación de Las Dos Españas. Dos de las tres grandes reivindicaciones ya se han conquistado: se respira libertad y hay amnistía. Ahora entra en escena el incipiente debate sobre el Estado de las Autonomías.
Manuel Sanchis Guarner cuenta la historia de la franja blava de la senyera valenciana en el sexto número de CANFALI MARINA ALTA del 25 de julio del 76, en el que Jaume Leyda i Arabi concluye con la segunda entrega el exhaustivo informe sobre el estado de la educación. Ese año se introduce el BUP (Bachillerato Unificado Polivalente), que en el Instituto Chabàs se impartirá en el curso 1976-77 también en horario nocturno. “¿Cuándo llegará la normalización de la nostra llengua?”, termina preguntando, así en bilingüe, la nota informativa. Bueno, algo está cambiando, pues el periódico anuncia un Curs de valencià en Xàbia nada menos que en la “Jefatura Provincial del Movimiento”, así entre comillas.
Mossèn Josep Espasa es el gran protagonista del número con una amplia reseña del acto de homenaje en la librería Montgó, que estava ornada amb nombroses senyeres i plena de públic, y durante el cual se presentó su último libro, “Qué cal creure”. Hablaron el profesor Sanchis Guarner; Robert Moròder; Alfons Roig; Josep Antoni Devesa; el nostre Dr. alcalde, José Sastre Benabeu; y por último mossèn Espasa, quien vino a decir que “…no hi ha cap sistema que es puga dir l’únic amo de la veritat, també dintre de les esglésies cristianes tindrem una certa manera de comprendre que cada esglèsia té la seua veritat, i totes les esglésies juntes tindran la veritat del Senyor. No es pot dir mai que aquesta església es té que rebutjar.”
Jorge Pastor, uno de los organizadores del acto, debió sentirse tocando el cielo con los dedos con lo que el homenajeado dijo a continuación: “D’aquí la meua admiració cap als evangèlics de Denia que desde molt antic estan a la nostra ciutat, que han sabut vencer l’opressiò de que han segut objecte.” Seguro que esta será una de las citas que use el 25 de marzo de 2014, en que la Iglesia Bautista de Dènia cumplirá 100 años.
Entre las personalidades que arroparon al ilustre religioso estaban Vicent Ventura, el pintor Heras, Pere Riutort, Joan Fuster, Pérez Benlloc, Bernardino Gómez, Andreu Alfaro, Eliseu Climent, Pedro González, Agustí Ventura, Paco Candela i un llarg etcétera.
Els quatre cantons, la columna de Vicent Balaguer, valencianiza la hasta enconces c de quatre. El prestigioso columnista introduce por primera vez en este periódico el término memfotisme y lo hace desde la más sana de las “irreverencias”: criticando la indiferencia, el “memfotismo”, ante el hecho del traslado del monumento al Pare Pere de su emplazamiento en el centro de Plaça de Sant Antoni a la Ermita inaugurada el año anterior.
“¿Papá… ven en tren…?” Las signos de interrogación y los puntos suspensivos en el titular de un artículo que firma Miguel resumen la situación: “Los técnicos e ingenieros de la ‘central’ ferroviaria dicen que no es rentable poner tren de vía ancha por nuestras tierras. No somos técnicos en la materia, pero… no vemos tan costoso el ampliar la red desde la vecina ciudad de Gandía hasta aquí, teniendo en cuenta que sirven los mismos planos que la vieja red de vía estrecha, solamente había que ampliar un par de puentes que existen en el trayecto.”
Dos añitos tenía por aquellas fechas Ana Pronúnciese “Cringue” Kringe. Todavía tardaría otros dos en llegar con su familia de Valencia a Dénia. Le pregunté el otro día qué había hecho antes, si romper a hablar o echarse a andar. Mientras lo pensaba, aproveché para posar a su lado para la cámara de Vero Mengual mostrando una hoja con la correcta pronunciación de su apellido. No se acordaba de qué hizo primero. De lo que sí se acordaba perfectamente la lideresa de la campaña Volem el tren es de lo que quería ser cuando fuera mayor: “jefa”.
---Pubicado en el periódico comarcal Canfali Marina Alta, Denia, 31 de julio de 2011.
1976. Memorias de un reportero de la Transición. Manuel López.
1976 (20): Cosmopolitas… y cosmopaletos
1976 (19): Desfile en Madrid, secuestro en Benidorm
1976 (18): ¡El señor gobernador civil en persona!
1976 (17): Y en esto llega a Dénia Paco Serradell
1976 (16): El otoño se calienta
1976 (15): Las mujeres salen a la calle
1976 (14): Verano, humo… y Curro Jiménez
1976 (13): Sí se nos podía dejar solos
1976 (12): La conquista de la libertad
1976 (11): ...y llegó el destape
1976 (10): Trabajo infantil en San-José-Obrerolandia
1976 (9): “Familia, municipio, sindicato”… y el destape
1976 (8): De “¡La calle es mía!” a “El último tango en París”
1976 (7): Playa, sol… y un millón de parados
1976 (6): Las Españas salen a la plaza pública
1976 (4): Patio, Banco, Bolsa, Español
1976 (2): La prensa y la calle, primero
1976 (1): El año en que se pudo hacer nudismo con carné



