Miercoles, 23 de Mayo de 2012

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Navegas por Blogs Memoria histórica 1976 (20): Cosmopolitas…y "cosmopaletos"

1976 (20): Cosmopolitas…y "cosmopaletos"

© Manuel López.Playa de A Lanzada, 1976”. De las exposiciones itinerantes “Manuel López. Imágenes 1966-2006” y “Manuel López. Imágenes de la Transición (1975-1982)”.

Mediterràni: mar o mur?

(Anónimo).

¿Se acuerdan los lectores más veteranos de cuando el padre de Máiquel Daglas (Michael Douglas) era Quirduglas (Kirk Douglas) y Burlan Cáster (Burt Lancaster) nos sonaba tan familiarmente bien hasta que un día vimos que tenía en realidad el acento en la primera a (Láncaster)? ¿Y qué me dicen de Tirone Pógüer cuando resultó ser Tairon Paua (Tyrone Power)?

Con lo bien que nos apañábamos llamando Charlonjeston a Charlton Heston, cuando nos corrigieron, pues el nombre de Ben-Hur y Moisés tenía una tríada de consonantes de la que, para llegar a la tercera, la oclusiva dental sorda te, había que pasar por el peaje de dos líquidas nasales, la lateral ele y la vibrante  erre con la que se inicia el lío prosódico: Cha-r-l-t-on. Dos humildes e indefensas vocales en medio de media docena de consonantes, ufff...

A Marlon Brando, en cambio, todavía seguimos apellidándolo Brandon. Y es que Mar-lon Bran-don suena mejor y además nos libra de la tentación de desviar el pensamiento al brandi del carajillo reglamentario…

Las enes se nota que también se nos daban mal: a Samuel Bronston seguimos despachándole con una sola n: Broston.

Lo que nos costó el cambio mental para llamar LLon Güein a Llon Baine (John Wayne), Yon Guaine para los más impuestos en el idioma de Chéspir (Shakespeare, qué despilfarro de letras). Para colmo, se nos cayó el alma a los pies cuando nos enterarnos de que la realidad superaba a la ficción por su condición de muy ilustre corneta del apocalipsis  e inmisericorde apóstol de la temible Asociación del Rifle…

Jina Lollobríjida, ay, Gina Lollobrigida: resultaste ser Yina Lol.lobríyida, la Lol.lo, con esa ele doble cursi interrupta y prolongada en lugar de la elle con que tan entregados a tus encantos nos referíamos a ti los chavales de los años sesenta, llolleando tu nombre. Qué mirada y qué boca entreabierta  más ardiente y sensual la suya, aunque para escote –para ser exactos, qué carnes asomando por la gloria del escote–, el de Sofía Loren. Ya lo había cantado Antonio Molina allá por 1962 en La Estudiantina de Madrid: “Que para ver las estrellas / Sofía Loren / es lo mejoooor”.

Pues de Madrid, señoras y señores, españoles todos, el madrileño, el próximo dialecto del castellano a sumarse a los cuatro reconocidos: extremeño, andaluz, canario y murciano. España es un continente, como nadie ignora. El problema es que la gente no se lo cree. Sin contar el portugués de Portugal o el inglés de Gibraltar, en la vieja piel de toro al lado de los cinco dialectos citados hay cinco lenguas oficiales –idiomas, a ver, y eso a falta de que la sexta, el bable, sea reconocido como tal–, a saber: castellano, catalán, eusquera, gallego y aranés, en total se hablan doce lenguas en Iberia.

Qué tiempos. La exhibición en el pasaporte de visados de aduanas de aeropuertos de países cuanto más lejanos, exóticos e ignotos mejor era la prueba irrefutable de cosmopolitismo. España era el país preferido por la industria de Jólivu (Hollywood) para rodar grandes promociones. A ver dónde, si no en Las Matas, a un paso de Madrid en la carretera de La Coruña, se construyó en 1963 en cartón piedra la réplica exacta de la Ciudad Prohibida de Pekín para el rodaje de 55 días en Pekín.(Luego acabarían cambiándonos Pekín por Beijing, del mismo modo que Mao Ze Dong dejó de ser Mausetún, cuando se escribía Mao Tsé Tung).

Qué tiempos, ya digo. El desconcierto que pasamos tantos viajeros primerizos haciendo escala en Estados Unidos cuando perdimos el vuelo porque pasaban las horas en la sala de espera de salidas del aeropuerto y el vuelo de la “Túa” (TWA, ti-dableiú-ei) no era anunciado por la megafonía…

Gracias a Frank Sinatra hemos ido aprendiendo razonablemente a expresarnos coloquialmente en inglés, y además tan contentos con la musiquilla de las canciones de The Voice (“La Voz”). Qué bueno sería que las clases de alemán fueran escuchando canciones de Hildegard Kneff, del mismo modo que como mejor nos mantenemos al día en francés es con Georges Brassens, en italiano con Dolcenera y en portugués con Madredeus, aunque mi debilidad personal confieso que es la lectura de José Saramago en las ediciones de Caminho. En catalán, por supuesto, Joan Manuel Serrat, por ejemplo con so eco-elegía Pare, y en gallego desde luego Luz Casal cantando la Negra sombra de Rosalía Castro con Carlos Núñez a la gaita. ¡Ei carballeira!

A lo mejor, señal de identidad de cosmopolitismo es honrar la memoria del pastor bautista Fred Shuttleworth, compañero de Martin Luther King en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en EE.UU y cuyo error fue morir a los 89 años el pasado 5 de octubre y a quien The Washington Post dedicó más espacio en su portada del día siguiente a la muerte de un personaje ultra famoso, pero cuyo legado no es ni de lejos comparable al currículo activista y filantrópico de Shuttleworth: SteveJobs.

El cosmopolitismo de los españoles pasó por un momento de inflexión en 1976, cuando por estas fechas Canfali Marina Alta informaba en su número 21 del 7 de noviembre que la autoridad competente había ordenado el levantamiento del secuestro del periódico por una información no políticamente correcta de un paro laboral.

Se va abriendo paso la libertad:

Que no quiero al moro ni quiero al cristiano,
que quiero tan solo
ser valenciano!,

escribe Esteve en su rincón poético, para añadir a su “Albada de un valenciano castellano-parlante” un comentario “para el lector adolescente” en el que ofrece definiciones sobre voces redefinibles, como “libertad”, “autonomía”, “idioma”, “ciervo” (“siervo” en el juego fonético del valenciano) o “joven”.

“Ea, ea, ea, el Búnker se mosquea”, advierte Alfred en su sección “La capilla pilla”  – “que tal vez sea la última”, se lamenta anticipadamente–. “Aquí, cuando no se hace lo que el poder quiere se es subversivo, comunista o rojo!" Solo le faltó añadir: “...de mierda.”

Pues para que España dejase de ser de ser “paleta” en el concierto internacional, o en todo caso los españoles pasásemos de súbditos a ciudadanos y nos dejase de ser aplicable la acepción de “persona rústica y zafia” para ser merecedores al menos de la segunda, “falta de trato social”, de repente las Cortes Generales van y aprueban tal que el 18 de noviembre la Ley para la Reforma Política, “la última del Reino de Franco”, dicen las enciclopedias–, de la que nos ocuparemos en el próximo número aprovechando que será el Día de Reflexión, 20N-1.

Ya no había vuelta atrás: España miraba a la cara al futuro. 35 años después, no hay fronteras para nuestros jóvenes. Días atrás nos comentaba Yvonne Ribes Zankl en un correo a familiares y amigos su última aventura: meterse en el cuerpo los 4.352 kilómetros de vía férrea del Indian Pacific –el Transaustraliano– entre Sydney y Perth, tres noches de viaje entre dos océanos atravesando el desierto australiano. Queremos ese tren, Yvonne... y todavía nos sobran de Gandía a Denia 4.320 kilómetros.

Residente en el quinto Continente con un visado Working Holiday, esta joven dianense de 1981, hija de padre local y madre de ascendencia de la zona de los sudetes en la antigua Checoslovaquia, fotógrafa destacada con un brillante futuro por delante, daba así por terminada su estancia en Australia… para volar a Berlín a reunirse con su hermana, que acaba de tener un niño, antes de venir a pasar las Navidades a casa en Dénia. Lo dicho: ni rastro de cosmopaletismo.

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Publicado en el semanario comarcal Canfali Marina Alta, Denia, 19 de noviembre de 2011. 


1976. Memorias de un reportero de la Transición. Manuel López. 

1976 (20): Cosmopolitas… y cosmopaletos 

1976 (19): Desfile en Madrid, secuestro en Benidorm

1976 (18): ¡El señor gobernador civil en persona!

1976 (17): Y en esto llega a Dénia Paco Serradell

1976 (16): El otoño se calienta

1976 (15): Las mujeres salen a la calle

1976 (14): Verano, humo… y Curro Jiménez

1976 (13): Sí se nos podía dejar solos

1976 (12): La conquista de la libertad

1976(11): ...y llegó el destape

1976 (10): Trabajo infantil en San-José-Obrerolandia

1976 (9): “Familia, municipio, sindicato”… y el destape

1976 (8): De “¡La calle es mía!” a “El último tango en París”

1976 (7): Playa, sol… y un millón de parados

1976 (6): Las Españas salen a la plaza pública

1976 (5): Hay futuro

1976 (4): Patio, Banco, Bolsa, Español

1976 (3): Bocata en el tajo

1976 (2): La prensa y la calle, primero

1976 (1): El año en que se pudo hacer nudismo con carné


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Última actualización el Sábado 19 de Noviembre de 2011 19:37