© Manuel López. Barrio de San Blas, Madrid, 1º de octubre de 1971. De la exposición antológica “Manuel López. Imágenes (1966-2006)”
“Desfile de modelos en el Casino de Madrid”, informa un breve en el octavo de página que dejan libre en la 29 la sección “Ecos de sociedad” y el anuncio robapáginas a dos columnas del Blanco Atlántico en la edición del 24 de octubre de 1976 de ABC. Era domingo, el mismo día en que Canfali Marina Alta sacaba en portada con el máximo despliegue la visita a Dénia del gobernador civil de Alicante Luis Fernández y Fernández de la que nos ocupábamos en la anterior entrega de esta serie.
El desfile en el Casino era noticia por doble partida: por el desfile celebrado y porque el Casino había abierto sus puertas a las mujeres. No las admitía como socias, si bien se las abría en ocasiones especiales. Y especial había sido la noche del viernes anterior, en que cediera “sus históricos salones para la exhibición de un desfile de modelos que se celebró en el transcurso de una cena de gala”.
Asistió, faltaría más, el “’todo Madrid’ social y artístico”, informaba la nota, para añadir que entre las “numerosas y elegantes damas y las bellas representantes de la escena, el cine y la canción”, se encontraba como “invitada excepcional” nada menos que la actriz Gina Lollobrigida, que acudió acompañada del bailarín Antonio. Concluía la nota dando cuenta de que “el desfile exhibió lujosos modelos, que fueron largamente aplaudidos por los asistentes”.
La Lollo, ay, aquella aztriz guapísima cuyos ojos seduztores y rojos labios entreabiertos tras los que asomaban aquellos perfectos dientes blancos electrizaban aun más de lo que cautivaba el encanto de la gloria de su escote…
Cuatro meses y un día después del desfile de modelos en el Casino de Madrid, ya digo, no tembló el busto de Franco que encaramaron en lo alto de la marmórea e imponente escalera principal del Casino cuando se promulga el Real Decreto/Ley 16/77 de 25 de febrero por el que se autoriza legalmente en España el juego del bingo, que acudirán devotamente a practicar al Casino mayormente damas de la capital.
Ese día, 24 de octubre de 1976, 31 años después de su fundación en 1945, las Naciones Unidas crean UNIFEM, la actual entidad ONU Mujeres para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres. Esta cara de la noticia tuvo su cruz ese mismo día en Argentina, donde deja de conmemorarse por primera vez el Día de las Naciones Unidas. Allí, la abyecta dictadura militar de Videla seguía escribiendo la página más negra de la década sembrando el terror con la cadena de desparecidos, el robo de niños, los campos de detención, las torturas y exterminios.
El colmo en Argentina era la censura de los medios de comunicación. Sabíamos qué era eso. “Hombre sin noticias, mundo a oscuras”, dejó sentenciado para la historia el inefable autor de El Criticón Baltasar Gracián, precursor de la postmodernidad con cuatro siglos de adelanto. Aquí en España, señoras y señores, españoles todos, diez meses después de muerto el dictador, todavía seguía habiendo censura. Cierto que nos relajábamos, pero los censores se afanaban ardientemente por continuar “trabajando”.
Como estos días, se estableció el frío en el ambiente esa semana en que Canfali Marina Alta prepara su número 20 para el domingo 31 de octubre. Pero vele ahí que el viernes 29, en que Chicho Ibáñez Serrador desafía a la censura sacando en su programa estrella de la tv Un, dos, tres a unas azafatas vestidas de indias con unos ropajes que desafiaban a la censura, pues el largo de las falditas estaba mucho más cerca del ombligo que de la rodilla, la censura va… ¡y secuestra Canfali (Benidorm)!
Ya lo había advertido el periódico a sus lectores en una nota editorial en la edición del número anterior: “Últimamente se está ejerciendo sobre nosotros [la Redacción de Benidorm] lo que consideramos una interpretación restrictiva de dicha Ley [de Prensa e Imprenta], dentro del más estricto legalismo, pero no menos rozando los bizantinismos más exquisitos generados por una inefable burocracia”.
Ahora que está sobre el tapete el tema del colosal aparato de burocracia administrativa estatal, regional, provincial, comarcal, local y de barrio… sin duda uno de los puestos de más venturosa amortización habrá sido la de los delegados provinciales de Información y Turismo en su función de brazos ejecutores de la censura. No sería de extrañar que los censores jefes en Madrid estuvieran más entretenidos mirando las piernas de las chicas del Un, Dos, Tres mientras agentes de policía procedían a “la incautación no solo de las planchas y películas de la edición” en los talleres de Gráficas Feli de Villajoyosa, “sino también de la cabecera inscrita en el Registro de Empresas Periodísticas”.
El motivo del secuestro, informa el editorial en portada, habría sido, “al parecer”, “la publicación de un paro promovido por determinados órganos sindicales”. Extraña a la dirección del periódico que otros medios informativos hubieran informado de dicho paro, y cita a la Redacción de Cuadernos para el Diálogo, “que por cierto lo hace con mayor dimensión informativa, por emplear un eufemismo”.
Cuadernos, en cuya Redacción que yo trabajaba, un medio bien curtido en bregar con la censura y experimentado en secuestros, había sufrido un secuestro a primeros de septiembre por la publicación de una entrevista con el ministro precisamente del ramo, Información y Turismo, Andrés Reguera Guajardo, y todavía más adelante un intento de secuestro de dos redactores de la plantilla.
En el caso del ministro, el motivo de la censura fue ciertamente bien curioso: la transcripción de sus propias palabras en un momento en que se explayó con Vicente Verdú sobre la situación política y habló nada menos que de la posibilidad de legalizar al Partido Comunista de España. Cuando vio sus declaraciones publicadas, más curiosa fue todavía la ejecución de la censura: puesto que la mayor parte de la edición ya había sido distribuida y solo quedaban unos tres mil ejemplares en el almacén, y toda vez que el ministro no podía demostrar la falsedad de la entrevista, la solución que se negoció fue la compra de toda la edición con un talón del ministerio y pedir a la distribuidora que retirara de los quioscos los ejemplares que acababa de enviar, alegando “dificultades técnicas”.
No menos suerte fue la que correríamos el 5 de abril de 1978 dos periodistas de Cuadernos, Sol Gallego-Díaz y yo, en el Penal de El Dueso en Santoña (Cantabria) en el contexto de una serie de reportajes sobre las cárceles españolas, los primeros que se publicaban en España. Habíamos empezado la gira en las prisiones madrileñas de Carabanchel (hombres) y Yeserías (mujeres); el siguiente destino sería Barcelona (cárceles de hombres, la Modelo, y de mujeres, la Trinitat). Esta vez en El Dueso se nos había sumado Carlos García Valdés, el director general de Prisiones recién nombrado por el ministro de Justicia Landelino Lavilla.
Los ánimos estaban muy caldeados en las cárceles, pero sorpresivamente fuimos objeto de un trato exquisito por parte de los reclusos. Al terminar la visita, el director general nos confesó que había estado hablando la noche anterior hasta altas horas de la madrugada con representantes de la Coordinadora de Presos en Lucha (Copel). Al término de la negociación, Daniel Pons, el portavoz de los presos, le desveló el plan que habían urdido: secuestrarnos a los periodistas. Carlitos, uno de los colaboradores y amigos majos de los años difíciles en Cuadernos, nos salvó de una buena yendo él a entrevistarse con los presos antes de la visita de la prensa.
Qué tiempos, aquellos de la censura. Aquí en Dénia, Jorge Pastor había dejado de enviar de forma clandestina a Trans World Radio en Montecarlo las grabaciones de los programas religiosos de los que era director, guionista y locutor. Consiguió permiso para emitirlos en radios privadas en Granada, La Línea, Elche, Alcoy y Dénia, donde. “Cada programa pasaba la censura previa de los guiones que debían de ser autorizados por el ministerio de Gobernación”, me comenta. Hoy sigue emitiendo los domingos por la mañana en Radio Denia sin problema alguno. Acabóse la censura. Quedó la libertad. Aleluya.
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29% más de alumnos.- Tenía ganas de entrar en escena el año 77 en el artículo de la semana pasada. El número de estudiantes matriculados en COU en el curso 1976-77, 239.582, registraba un incremento del 29% -y no del 77%, como erróneamente apareció publicado- frente a la cifra del año anterior, 185.695. Disculpas.
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Publicado en el semanario comarcal Canfali Marina Alta, Denia, 5 de noviembre de 2011.
1976. Memorias de un reportero de la Transición. Manuel López.
1976 (20): Cosmopolitas… y cosmopaletos
1976 (19): Desfile en Madrid, secuestro en Benidorm
1976 (18): ¡El señor gobernador civil en persona!
1976 (17): Y en esto llega a Dénia Paco Serradell
1976 (16): El otoño se calienta
1976 (15): Las mujeres salen a la calle
1976 (14): Verano, humo… y Curro Jiménez
1976 (13): Sí se nos podía dejar solos
1976 (12): La conquista de la libertad
1976(11): ...y llegó el destape
1976 (10): Trabajo infantil en San-José-Obrerolandia
1976 (9): “Familia, municipio, sindicato”… y el destape
1976 (8): De “¡La calle es mía!” a “El último tango en París”
1976 (7): Playa, sol… y un millón de parados
1976 (6): Las Españas salen a la plaza pública
1976 (4): Patio, Banco, Bolsa, Español
1976 (2): La prensa y la calle, primero
1976 (1): El año en que se pudo hacer nudismo con carné



