© Manuel López. “Manuel Fraga en la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados. Madrid, 1977”. De las exposiciones itinerantes “Manuel López. Imágenes 1966-2006” y “Manuel López. Imágenes de la Transición (1975-1982)”.
“Nos acercamos al otoño y ya empieza el calor”, comenta Valentín en su columna La capilla pilla en CANFALI MARINA ALTA hace ahora 35 años, para acto seguido reconocer abiertamente que “el panorama hispano está que arde”. Su consejo irónico: “Politícese al máximo en diez días”.
Pues bien, señores y señoras, españoles todos, tal día como mañana, 9 de octubre, que en 1976 cayó en sábado, Manuel Fraga Iribarne va e inscribe en el Registro de Asociaciones Políticas a Alianza Popular (AP), una federación de siete asociaciones políticas que las enciclopedias llamarán “protopartidos” lideradas por otros tantos ex ministros de Franco a quienes la prensa afecta denomina al punto “Los Siete Magníficos”. Para la oposición, AP no viene a ser sino “franquismo sin Franco” o “más de lo mismo”.
Los impulsores de AP fueron Fraga con Reforma Democrática, Cruz Martínez Esteruelas con Unión del Pueblo Español, Federico Silva Muñoz con Acción Democrática Española, Licinio de la Fuente, con Democracia Social, Laureano López Rodó con Acción Regional, y Gonzalo Fernández de la Mora con Unión Nacional Española.
Alianza Popular celebrará en marzo de1977 su Congreso Constituyente, presidido por José María Ruiz-Gallardón, padre del actual alcalde de Madrid y “pretendiente” de la cartera de Fomento Alberto Ruiz-Gallardón si las encuestas que dan al PP de Mariano Rajoy como ganador concuerdan con los resultados electorales del próximo 20 de noviembre. Silva Muñoz salió elegido presidente y Fraga secretario general. Tenían muchas prisas por gobernar, pero AP pasará por varias refundaciones y tardará aun doce años hasta convertirse en 1989 en alternativa de gobierno como Partido Popular (PP) y otros siete años más en llegar en 1996 con José María Aznar al gobierno.
Hay vida en España, más allá del efímero triunfalismo del anuncio de la constitución de la coalición de derechas la víspera de que este periódico lance su edición número 17. Aquí en la Comunidad Valenciana, el movimiento cultural de Retrobament lucha por afirmar la identidad valenciana entre los dos extremos que representan el valencianismo “bien entendido”, léase tradicionalista y folclórico de Coros y Danzas, Festivales de España, etc., y el valencianismo pro-catalanista preconizador de la unión total con Cataluña de quienes se colocan “la camisa del catalanisme més acèrrim”, en palabras de Joan Ivars en la edición del 1 de agosto, en que advierte del “gran nombre d’individus que amb un girar d’ulls passa de ‘bunkeriste’ a ‘socialiste’ posem per cas sols per medrar, cal que el nostre redreçament siga autèntic de base i no vagen infiltrantse elements extranys que tan sols volen aprofitar-se’n, perquè potser sospiten que pertànyer al nostre moviment de redreçament ‘té futur’, o bé perquè veuen que és una manera de satisfer el seu snobisme”.
Lo dicho: la prensa juega un papel determinante en la Transición, y Canfali Marina Alta es el ejemplo de referencia en toda la comarca –ya no dejará de serlo 2.031 semanas después–. Pero en sus inicios, el periódico está hecho un poco en plan “bazar”: le falta un poco de orden redaccional, de criterio editorial, de trabajo de edición. Así se explica el investigador de hemeroteca cómo informaciones parciales pueden inducirle a errores de apreciación.
Por ejemplo, sobre la difusión de las revistas semanales en Dénia. En la edición del número 15, del 26 de septiembre, hay un dato a simple vista preocupante en la réplica de Juan J. Ariño Gassent a la carta abierta de Josep Bertomeu al concejal de Cultura, Luís Villó escrito en el que criticaba la celebración de una “feria de las editoriales” (foráneas) en que el Ayuntamiento había desviado el proyecto original de Feria del Libro con las librerías locales, que hemos reseñado nueve entregas atrás en “1976 (7)”.
Desvela Ariño el dato de que “existen 65 suscriptores en la ciudad de Denia por Fuerza Nueva contra los 17 de “Cambio 16”. ¿Cuatro veces más lectores bunkerianos que normales? La información, por parcial, es equívoca: Cambio 16, dirigida por José Oneto, era una revista de información general (política, economía, cultura y sociedad) que sus lectores devoraban en cuanto llegaba los sábados al quiosco, mientras que Fuerza Nueva, dirigida por Pedro Rodrigo, era el órgano del partido ultraderechista de Blas Piñar que se financiaba con el crédito de los lectores a un año que significan las suscripciones.
La información objetiva hemos de buscarla en la edición del 1 de agosto, en la que se informa de lo que hace al caso: la venta de revistas en quioscos y librerías de Dénia. Hola y Diez Minutos son en 1976 las de más venta, seguidas de cerca, según un sondeo a que se hace referencia, realizado en los puntos de mayor venta, por “Cambio 16, luego Triunfo y ya con una diferencia más notable Cuadernos para el Diálogo”. (Esto cuadra: un servidor estaba en línea: trabajaba en la Redacción colista; todos respetaban Cuadernos, pero la que desparecía de los quioscos era Cambio).
Otro dato positivo, que habla por sí solo del avance del país hacia la normalización de la vida democrática en libertad: “A pesar [sic] del aperturismo que sufrimos”, concluía la información, “las revistas eróticas o sexys “no se venden en gran cantidad”. Lo dicho: estamos en 1976, en la prehistoria de la sociedad de la información, el país respira libertad y la prensa asume el papel de motor de la Transición, como vimos en la segunda entrega de esta serie “La prensa y la calle, primero”.*
Ahí estamos. Maesba, acrónimo de Manuel Esquembre Bañuls, editor de Canfali Marina Alta, había publicado una crónica amable de la inauguración de las nuevas instalaciones de la sucursal de una entidad bancaria arraigada en la ciudad –Banesto– y que disponían del servicio novedoso de autobanco, el primero que se establece en Dénia. En su crónica, el editor se hace eco de unas palabras del alcalde, José Sastre Bernabeu, que hoy cobran, si cabe, todavía más actualidad que entonces: “El alcalde dice y exige que los ahorros se empleen en créditos, sobre todo sociales, en la propia localidad”.
A un lector, que firma con las iniciales A. B., no le gusta que en la información se omitiese el nombre de la entidad bancaria, por lo que escribe una carta al director. Carta que es contestada por Maesba, que esta vez firma con su nombre completo como “Editor propietario”. Su respuesta no puede ser más clara y contundente: “Usted comprenderá que si una empresa cargada de millones de pesetas no quiere [anunciarse en el periódico], tal vez es que no pueda ¿usted lo cree?, hacer publicidad, como quiere usted y pretende que seamos quien se la hagamos y encima gratis.”
Se puede decir más alto, pero no más claro. Una respuesta a tener en cuenta, hoy más que entonces incluso, en nuestros debates internos en las Asociaciones de la Prensa y desde luego en las asignaturas de Economía de los medios en las carreras de Periodismo.
En la otra asignatura, la del aprendizaje para la convivencia en libertad, cuantos se acercasen por estas fechas a la oficina del Instituto Nacional de Previsión en el edificio del antiguo ambulatorio en la calle Marqués de Campos podían pulsar en directo el cambio que se estaba empezando a realizar en la anquilosada maquinaria de la Administración hacia una burocracia “más ágil, más eficaz y sobre todo, más próxima al ciudadano”, me comenta alguien con todo conocimiento de causa: Paco Carrió, quien pasados los años llegaría a ser diputado provincial y por aquellas fechas era funcionario del INP; había aprobado las oposiciones dos años antes.
Hijo de Antonio Carrió Carrió, histórico militante socialista local, Paco participaban activamente en reuniones políticas en la Marina Alta con su padre y su hermano Antonio. Era un habitual de las actuaciones musicales de Ovidi Montllor, Raimon, Lluis Llach, Lluis el Sifoner… en L’Olimpia de La Xara. “Fui incluso a la de Camilo Sesto en La Rosaleda…”, me apunta, para añadir: “….y cómo no, disfrutaba de mi afición a los toros, asistiendo a las corridas de José Mari Manzanares, Luis Francisco Esplá, Palomo Linares, Paco Camino y otros, algunas celebradas en Ondara”.
Una señal palmaria e incontestable del cambio: Paco Carrió era el único funcionario del INP que llevaba barba.
* 1976 (2): la prensa y la calle, primero
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Publicado en el periódico comarcal semanal Canfali Marina Alta el 8 de octubre de 2011
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Actualización 16_0ct_2011.- ETC, Séptimo.- Séptimo, y no de Caballería, sino de los “Siete Magníficos” que apoyaron a Fraga en la fundación de Alianza Popular sumándose a su proyecto con partidos “de aquella manera” –una siglas y poco o nada más– fue Enrique Thomas de Carranza con su Unión social Popular. Un despiste por el que pido disculpas fue culpable de que se me olvidara incluirlo cuando lo publiqué.
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1976. Memorias de un reportero de la Transición. Manuel López.
1976 (20): Cosmopolitas… y cosmopaletos
1976 (19): Desfile en Madrid, secuestro en Benidorm
1976 (18): ¡El señor gobernador civil en persona!
1976 (17): Y en esto llega a Dénia Paco Serradell
1976 (16): El otoño se calienta
1976 (15): Las mujeres salen a la calle
1976 (14): Verano, humo… y Curro Jiménez
1976 (13): Sí se nos podía dejar solos
1976 (12): La conquista de la libertad
1976(11): ...y llegó el destape
1976 (10): Trabajo infantil en San-José-Obrerolandia
1976 (9): “Familia, municipio, sindicato”… y el destape
1976 (8): De “¡La calle es mía!” a “El último tango en París”
1976 (7): Playa, sol… y un millón de parados
1976 (6): Las Españas salen a la plaza pública
1976 (4): Patio, Banco, Bolsa, Español
1976 (2): La prensa y la calle, primero
1976 (1): El año en que se pudo hacer nudismo con carné



