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© Manuel López.“Manifestación feminista. Madrid, 1978”. De las exposiciones itinerantes “Manuel López. Imágenes 1966-2006” y “Manuel López. Imágenes de la Transición (1975-1982)”.
Dicen los expertos que es una de las 15 series familiares de televisión para recordar, junto con Rin-Tin-Tin, Lassie o Mi amigo Flipper. La película en la que se basaba tuvo en su día (1966) dos Óscar, a la Mejor banda sonora original y a la Mejor canción. Por cierto, su autor, John Barry, que ya había ganado un Óscar a la Mejor banda sonora original en 1968 por El león en invierno, volvería a ganar dos nuevos Óscar por sus bandas sonoras originales de Memorias de África (1985) y Bailando con lobos (1990).
Pero he ahí que justo entre medias, en 1976 TVE emite la serie Nacida Libre, inspirada en el citado largometraje del mismo nombre cuya banda sonora y canción habían tenido sendos Óscar. La película estaba a su vez basada en la famosa novela Born free de la zoóloga Joy Adamson, quien moriría de manera trágica en 1980 a manos de cazadores furtivos en Kenia.
La eterna tragedia que nos persigue e irrumpe cuando menos se la espera, ay. Pero también la confrontación de los paradigmas con la cruda realidad. El retrato de Elsa, la leona a la que una pareja de zoólogos recoge como cachorro junto al cadáver de su madre y la crían hasta el momento en que deciden que debe ser libre viene a servir en cierto modo de prosopografía colectiva de la mujer española en la encrucijada de 1976.
En este país, señoras y señores, españoles todos… –esta vez permítaseme la redundante obviedad– …y españolas todas, la mujer española nacía libre… pero por poco tiempo.
Realmente nacidas libres lo empiezan a ser las mujeres españolas a partir de 1976. La sociedad es implacablemente machista, en el más puro estilo de otras series de la tele que arrasan, como Sandokán o Los hombres de Harrelson, además de Curro Jiménez. La mujer, como hemos visto en dos entregas anteriores,* necesitaba la autorización de su padre o marido para abrir una cuenta bancaria.
“¿Ilegal?, “nocivo?, ¿inmoral?”, titula CANFALI MARINA ALTA en su número 14 del 19 de septiembre un artículo sobre anticonceptivos. La información procede del muy activo MDM, Movimiento Democrático de Mujeres. “Cientos de miles de mujeres en todo el Estado Español toman anticonceptivos”, comienza afirmando el artículo, para recordar acto seguido que el uso de cualquier tipo de anticonceptivo “es delictivo en nuestro país”.
“Para acabar con esa hipocresía social declaramos que hemos usado, o usamos, métodos anticonceptivos”, confiesan las militantes. Hacen pública una carta en la que piden “una total y seria información” sobre los anticonceptivos, al tiempo que reclaman “el libre acceso a los mismos y su inclusión, como tales, en la Seguridad Social”.
En la carta, que firmaron “infinidad de hombres y mujeres”, afirman que “más de 800.000 mujeres toman la píldora en el Estado Español”. Y desvelan un dato escalofriante: “anualmente se producen en nuestro país 800.000 abortos provocados, en condiciones infrahumanas generalmente”. “Un problema que el Estado elude”, denuncian, “y la sociedad solventa como puede”.
Anuncia el MDM la realización de una encuesta en fechas próximas. Para ir preparando el terreno, apoyan la vindicación feminista en una serie de argumentos científicos y jurídicos. Reclaman el derecho a la atención médica en el uso de anticonceptivos. Normal… si no estuviera vigente el artículo 416 del Código Penal, que establecía penas con arresto mayor de un mes y un día a seis meses y multas de 10.000 a 200.000 pesetas (60 a 1.200 euros) por el uso de “medios o procedimientos capaces de provocar o facilitar el aborto o de evitar la procreación”.
Con la Iglesia hemos topado. La consigna del nacionalcatolicismo del franquismo a través de la Sección Femenina era la de “La mujer, con la pata quebrada y en casa”. La excepción para la crónica oficial son las reinas de las fiestas. Queda un largo camino hasta llegar a las leyes sobre la igualdad en la actual era Zapatero. En ese momento, el primer otoño sin Franco, organizaciones pioneras como la Asamblea Democrática de Mujeres o el Movimiento Democrático de Mujeres empiezan a moverse; salen a la calle. Hay que ir concienciando a las propias mujeres de sus derechos en la tarea ingente de superar el pensamiento único de la sociedad machista.
Fina ironía, la que despliega Vicent Balaguer en su columna Els quatre cantons, en una parodia de “Programa de Actividades Culturales para el Ejercicio 1976-77” en clave humorística de “l’alfombra de flors del nostre lirisme” a que se refería en su columna la semana anterior:
-“Gran Baile de Disfraces a beneficio de la Asociación de Jóvenes Descarriadas.”
-“Extraordinaria exposición de cromos de Heidi”.
-“’La cocina es cosa fina’, conferéncia per la doctora Carlota de la Haba.”
-“Gran concurso de ‘canasta’ para damas.”
-“’El varón domado’, conferéncia col.loqui per Esther Williams.”
-“‘La mujer casada, la pata quebrada y en casa’, por el sociólogo Dr. Adolf Reactionary.”
Todo ello para llamar por la vía lúdica la atención sobre el despropósito y la extemporaneidad de una política cultural organizada españolista de “Coros y Danzas” sobre la base antiregionalista de que “el poble és bast i la nostra llengua ordinária”.
Tu em diries…, tu em diries
un secret que el temps amaga;
com parlaven nostres avis
llengua vui tan menyspreada,
noble parla que era d’ángels
al nostre bresssol formada
i que en cantar glòries pròpies
era el cor qui les cantava,
aleshores tornariem
a ser esperits de raça!
(Maria Ibars Ibars, “La sagala cantadora.” A l’ombra del Montgó, Poemes de Penyamar. Valencia, 1949).
“Espíritus de raza”. La descripción bien podría servir para la reseña de cinco mujeres que fueron noticia en estas páginas en el verano del 76: las toreras que lidiaron en Ondara, según informaba J. Femenia: Mari Cruz –“dos estocadas y un metisaca”–, Alicia Tomás –“un precioso contoneo… apto para revistas musicales”–, Lola Amaya –“terminología taurina para sus pases no poseo”–, Carmen Granada –“consiguió algunos pases de regular aceptación”– y Carmen Murcia –“lo más taurino de la tarde… con la muleta hizo un buen repertorio a base de derechazos, naturales, manoletinas, etc., tandas todas bien ligadas”–.
Si tenemos en cuenta que todavía habría que esperar veinte años hasta que en 1996 se produzcan las primeras incorporaciones de mujeres mineras dentro de las explotaciones subterráneas, el acceso profesional de la mujer a la lidia puede ser considerado en cierto modo como una conquista bien temprana de la mujer –hay noticia de mujeres toreras tres siglos atrás–.
Pero más que en las plazas de toros será en la plaza pública donde ha de batirse el cobre ese “espíritu de raza” que llevará a la mujer a ver reconocido su derecho a la igualdad y a la sociedad en su conjunto a olvidarse del latiguillo de que trabajos como la mina o el toreo, el fútbol o la política son, como el coñá, “cosa de hombres”. “Gobierno, escucha, estamos en la lucha”.
Luchadora destacada por los derechos de la mujer fue la actual vicepresidenta del Consejo de Administración de RTVV, Consuelo Catalá. En el curso 1976-1977 estaba estudiando en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia y era la responsable del movimiento estudiantil de la Liga Comunista de las facultades de Ciencias. Las mujeres habían empezado a reunirse en grupos por facultades y barrios, reivindicando el derecho a la anticoncepción, al aborto libre, al divorcio, etc.... “Justo en el año 1976”, me comenta, “fundamos la Asamblea de Mujeres de Valencia”.
“Ten en cuenta”, recuerda, “que teníamos mucho por lo que luchar: el delito de adulterio no se quitó hasta el 26 de mayo de 1978, la despenalización de los
antanticonceptivos fue el 7 de octubre de 1978, la Ley de Divorcio no llegó hasta el 7 de julio de 1981 y la despenalización parcial del aborto hasta 1985.”
La Asamblea se reunía cada semana en la Llibrería Dona, una de cuyas socias era María José Navarro, entonces estudiante de Económicas y en la actualidad trabajando y viviendo en Dénia. Realizarían las I Jornadas Feministas del País Valencià en diciembre de 1977.
“Además de esta actividad en el movimiento de mujeres y en la Universidad, un grupo de jóvenes estudiantes de medicina colaborábamos con médicos y enfermeras, entre otro Pedro Enguix, en el primer centro de planificación familiar –aún en la semiclandestinidad– en la Plaza Xuquer de Valencia.
“Me lo pasé bomba”, concluye Catalá. “Fue una experiencia extraordinaria tanto a nivel personal como político”, añade, para apostillar: “…con el miedo incluido”.
Hoy podré verla en Madrid en la Conferencia Política del PSOE como delegada con voz y voto. Políticos y periodistas hemos de mantener vivo el “esperit de raça”. ; y
* 1976 (4): Patio, Banco, Bolsa, Español; y 1976 (11): ...y llegó el destape
Publicado en el periódico comarcal semanal Canfali Marina Alta, Denia, 30 de septiembre de 2011
1976. Memorias de un reportero de la Transición. Manuel López.
1976 (20): Cosmopolitas… y cosmopaletos
1976 (19): Desfile en Madrid, secuestro en Benidorm
1976 (18): ¡El señor gobernador civil en persona!
1976 (17): Y en esto llega a Dénia Paco Serradell
1976 (16): El otoño se calienta
1976 (15): Las mujeres salen a la calle
1976 (14): Verano, humo… y Curro Jiménez
1976 (13): Sí se nos podía dejar solos
1976 (12): La conquista de la libertad
1976(11): ...y llegó el destape
1976 (10): Trabajo infantil en San-José-Obrerolandia
1976 (9): “Familia, municipio, sindicato”… y el destape
1976 (8): De “¡La calle es mía!” a “El último tango en París”
1976 (7): Playa, sol… y un millón de parados
1976 (6): Las Españas salen a la plaza pública
1976 (4): Patio, Banco, Bolsa, Español
1976 (2): La prensa y la calle, primero
1976 (1): El año en que se pudo hacer nudismo con carné



