© Manuel López. “’Bragas Renfe’. En algún lugar del trayecto del tren expreso Madrid-Príncipe Pío – La Coruña-San Cristóbal, ca. 1975.” De las exposiciones itinerantes “Manuel López. Imágenes 1966-2006” y “Manuel López. Imágenes de la Transición (1975-1982)”.
“Trato de no ser machista, pero cuando me hablan [las mujeres dianenses] no puedo evitar percatarme de que tienen unas piernas bonitas”. Quien así se expresaba en estas páginas, preguntado por su opinión sobre “la mujer dianense”, era el líder socialista Manuel Esteve Sabater, a quien presentábamos hace tres semanas al hilo de la entrevista tras la sonada conferencia –con permiso gubernativo– que pronunció aquí en Denia 35 años ha en 1976, el primer año de la Transición, en que además de Canfali Marina Alta también salieron a la calle Cuadernos para el Diálogo semanal, El País e Interviú, entre otros.
Y es que, señoras y señores, españoles todos, las piernas bonitas de las mujeres siempre han gustado a los hombres... ¡y a las mujeres! Y viceversa lo mismo, qué caramba. Las piernas y los escotes de las mujeres, al igual que los cuerpos 10 de los hombres –los que los tengan– están ahí para aspirar al disfrute de su legítima ración de holganza, al menos visual, en este valle de lágrimas. Lo que ocurre es que en 1976 el hombre era el que llevaba la voz cantante en todos los órdenes de la vida y la política no era una excepción. De las mujeres a la vista está que interesaban más las piernas.
(Por poner un solo botón de muestra, baste recordar que hasta la entrada en vigor ese año de la Ley de Relaciones Laborales, la mujer necesitaba la autorización marital en los actos jurídicos o económicos. No hay error: para abrir una simple cuenta bancaria tenía que firmarle el padre o el marido).
Abrázame, canta en 1976 un artista que va camino de convertirse acaso en el español más universal, incluso por delante de Cervantes, Goya o Picasso: Julio Iglesias. Todavía residente en Madrid –hasta 1978 no se instalará en Miami–, tiene ese año su primer concierto multitudinario en el mismísimo Madison Square Garden de Nueva York.
A nivel nacional, el panorama musical se manifiesta en varias vías: desde el chabacano Ay Cordera (blus) de La Charanga del Tío Honorio hasta la empalagosilla Quisiera decir tu nombre, de José Luis Perales, pasando por un popurrí de “hits” entre los que predominan las melodías con letras de amor: Solo tú (Camilo Sesto), Amor de medianoche (Cecilia), Por ti, por mí (Mari Trini), Soy la que sufre por tu amor, Leonor (Las Grecas), Hoy tengo ganas de ti (Miguel Gallardo), Amor, Amor (Lolita)… Todo muy romántico. Qué bonito es el amor.
Caso aparte para la historia de la Transición es el emblemático Libertad sin ira, de Jarcha. Pero hay otro intérprete de la canción que hará historia en 1976: Pepa Flores, más conocida como Marisol. Ese año graba Háblame del mar, marinero, una canción que hoy nos trae al recuerdo los años de su relación sentimental con el bailarín Antonio Gades, dos iconos de la España de progreso. Pero de repente en 1976 Marisol está en boca –y en la mirada– de toda España por un hecho singular que marcará un antes y un después. La niña prodigio del cine, ahora adulta, abre una página determinante en la historia de la Transición.
Y es que tal día como el de ayer hace 35 años, el 2 de septiembre de 1976, ocurre un acontecimiento histórico sin precedentes: Interviú va y desafía a la censura con la publicación del primer desnudo de la Transición en la portada de una revista: Marisol en tetas. “Desnuda y joven”, titulan la foto de César Lucas, después de haber barajado en la Redacción docenas de titulares.
No había entonces Photoshop y el retoque en los talleres de impresión era una muy ardua y costosa tarea reservada a la impresión de calidad para libros de arte y demás estampados en huecograbado. La impresión en rotativa, y mucho menos en este caso, con una tirada récord de un millón de ejemplares, no deja el más mínimo margen a floritura alguna cuando los quioscos están esperando el género. De ahí que Marisol pasa de mano en mano en la estampación a todo color de su imagen con culete y tetas blancas.
La osadía de Interviú es doble porque la mujer que rompe con las leyes de la moralidad, etc. es nada menos que Marisol, la niña mimada del cine, la voz angelical, un rayo de luz, icono del desarrollismo de la España “en paz” de Franco. Obsesionados hasta extremos enfermizos con el sexto mandamiento, los censores del nacionalcatolicismo llegaban a tachar de las galeradas las palabras “vientre”, “muslo”, “axilas”, “ombligo”…
Tal semana como esta hace 35 años, Canfali Marina Alta va por su número 11 y continúa dando cabida a más y más artículos de opinión de lectores enzarzados en una serie de polémicas abiertas entre progresistas y partidarios del búnker. La más agria, en torno a “El Tío Cuc”, sube de tono con un escrito de Juan Gaya Roselló, alcalde de Pedreguer: “Del Alcalde a ‘El Tío Cuc’”. Ahora el regidor toma cartas “con espíritu deportivo” en el “combate dialéctico”. “Aunque no me gusta nada hablar de la homosexualidad, me veo obligado a ello”, advierte, para acto seguido llenar más de media página del periódico con su defensa del statu quo de la corporación municipal franquista que preside y la diatriba correspondiente.
Pero en el pecado lleva la penitencia. “El Tío Cuc” toma el texto del artículo “Molinos de Viento”, firmado por Juan Gayá Roselló “casualmente” premiado dos años antes y publicado en el programa de la Comisión de Fiestas. Le viene a suspender no ya en la crítica literaria, sino ya en el mero análisis gramatical. A saber cómo seguirá el enconado rifirrafe la semana siguiente.
Pero no todo es género bronco en torno al ahora famoso polemista. Su demoledora crítica al programa de Fiestas de Pedreguer provoca una singular génesis amorosa por parte de Vicent Pons hacia Amparo. Titula su columna “Diari Rosa” de esta guisa: “Para Amparo en castellano acento”.
Pons cuenta cómo se lo montan los jóvenes de Pedreguer para no correr el riesgo de ser identificados como el “Tío Cuc”, cuya hombría de macho ibérico que es conocido como tal por las mujeres como está mandado fue puesta públicamente en estas páginas en tela de juicio:
“Hubo quien bien cerca del cotarro se cortó rápidamente el pelo, al cepillo casi, para que de ninguna forma se le identificara. Otros comenzaron a dormir y la melisana y los somníferos se agotaron. Los más se quitaron años de encima para no tener nadie treinta. Los delicados, sublimes y finos endurecieron sus modales y agravaban la voz cantando ópera rusa en estilo de tenor o bajo. Pandillas mixtas recorrían la población para que todos les vieran, por si acaso…”
Gracias a la polémica, señala Pons, “el semanario se ha vendido como rosquillas”.
Se echa encima el nuevo curso. El joven Manuel González Devesa, estudiante de quinto curso de Medicina en la Universidad de Valencia, de la que ya iba para profesor, al tiempo que apuntaba también maneras para futuro presidente del Club Náutico de Dénia. Quedó tercero con su barco de vela Puma 34 en la regata de las fiestas de San Roque, según se dio noticia en estas páginas. “Era la regata más emblemática de Denia”, me recuerda, “y hoy la más antigua en vigor de toda España”.
“En todo el País hemos hecho una sucursal de Madrid”, se lamentaba Pons. Bueno, en el deporte de la vela parece que no.
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Publicado en el semanario comarcal Canfali Marina Alta, Denia, 3 de septiembre de 2011.
1976. Memorias de un reportero de la Transición. Manuel López.
1976 (20): Cosmopolitas… y cosmopaletos
1976 (19): Desfile en Madrid, secuestro en Benidorm
1976 (18): ¡El señor gobernador civil en persona!
1976 (17): Y en esto llega a Dénia Paco Serradell
1976 (16): El otoño se calienta
1976 (15): Las mujeres salen a la calle
1976 (14): Verano, humo… y Curro Jiménez
1976 (13): Sí se nos podía dejar solos
1976 (12): La conquista de la libertad
1976 (11): ...y llegó el destape
1976 (10): Trabajo infantil en San-José-Obrerolandia
1976 (9): “Familia, municipio, sindicato”… y el destape
1976 (8): De “¡La calle es mía!” a “El último tango en París”
1976 (7): Playa, sol… y un millón de parados
1976 (6): Las Españas salen a la plaza pública
1976 (4): Patio, Banco, Bolsa, Español
1976 (2): La prensa y la calle, primero
1976 (1): El año en que se pudo hacer nudismo con carné



