Dean Graber (knight Center).- Ya sea que uno ame u odie Twitter, o incluso si aún no lo ha probado, ésta fue la semana en la que el sitio de microblogs ocupó el centro de la atención pública internacional. Caroline McCarthy, de CNET explica cómo las protestas iraníes dieron un empuje a la empresa californiana y le atribuyeron un rol geopolítico importante, mientras cada vez menos reporteros permanecen en Irán y son los propios ciudadanos iraníes los que proven las palabras e imágenes de lo que está ocurriendo.
"He aquí la incómoda verdad: en una importante crisis internacional, uno de los principales canales de comunicación y noticias para las personas, los medios y los gobiernos es una compañía lanzada hace de dos años en San Francisco, con 50 empleados, sin un modelo de negocios claro, un historial de fallas técnicas y una demanda relacionada con una información errónea sobre la mesa", dice McCarthy.
Sin quedarse atrás, Google añadió el persa a su herramienta Google Translate y Facebook lanzó una versión beta de su sitio en ese idioma, agrega Stephen Shankland, de CNET.
¿Qué va a pasar ahora con Twitter? McCarthy dice que no está claro cuánta responsabilidad tiene Twitter por las informaciones que difunde, aunque no puede adoptar una actitud completamente relajada a la hora de abordar la precisión de sus contenidos.
Expertos y activistas de redes sociales citados en este artículo de Joel Schectman para BusinessWeek, dicen que es muy pronto para hablar de una "Revolución Twitter" en Irán. Un conjunto de protestas en Moldavia en abril pasado también fueron calificadas como una "Revolución Twitter", dice el periodista, hasta que después se descubrió que la mayoría de las entradas sobre las manifestaciones se originaron fuera del país. Las fuentes de Schectman dicen que si bien Facebook y Twitter han sido una importante ayuda para que gente fuera de Irán siga las noticias sobre el país, la mayoría de los manifestantes en el estado islámico han actuado a punta de mensajes de textos e informaciones de amigos.

