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Martes, 13 de Noviembre de 2012

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La nueva llegada de los bárbaros

PES.- Andrés Sorel nos envía el índice del número 35 de “La antorcha del Siglo XXI”, correspondiente al 1 de septiembre de 2012, que encabeza el artículo que reproducimos, La nueva llegada de los bárbaros, sobre la situación política actual en España, y que concluye con una admonición, o la ciudadanía toma la palabra o se consumará un golpe de estado contra la democracia.

Partidos políticos y sindicatos del extinguido poder pero que se siguen autocalificando como de izquierdas, y los ciudadanos con sus votos, les abrieron las puertas. Y los bárbaros hicieron de nuevo su irrupción arrasando cuanto ocupaban. Ahora no eran aviones nazis ni camisas y legiones pardas quienes les apoyaban: ahora eran bancos y dirigentes alemanes y políticos y legisladores sometidos a sus designios, quienes les dictaban sus exigencias.

Gobernaban por decreto con el apoyo de los medios de comunicación. Sus rostros y palabras adoptaban diferentes formas y expresiones: somnolientos y fatigados, extrañados por tener que dar explicaciones, patibularios, jesuíticos, gitanescos, vampíricos, modelos recatadas, mujeres poco agraciadas y de lánguida y triste faz, beatas, huidizos y chulescos, el payaso que se encuentra en todos los saraos hablando sin saber de que habla, el aristócrata sin título ni castillo del que posesionarse al que ya solo le queda pasear sus viejos modales, el hosco y amenazante resucitador de procedimientos de otros tiempos, quién porta sus códigos y mamotréticas leyes con ojos asombrados de que puedan contemplarse otras cosas. A todos les unían herencias de viejas barbaries: fanatismo, deshumanización, fariseismo, leguleyismo, servilismo a los auténticos amos del poder, lenguajes propios de los analfabetos del tiempo en que vivimos. Herederos o descendientes del gran Caudillo y de su más cercano representante, el homúnculo imitador. Habían aprendido, eso sí, la jerga impartida por las escuelas el gran Imperio, tan cara a los medios de comunicación: deconstruir el lenguaje, volver incomprensibles palabras y conceptos, manipular y tergiversar a su antojo cuanto salga escupido por sus bocas. Consignas que se repiten y repiten machaconamente con una simplicidad criminal y perfectamente orquestada por todos los miembros del gobierno y su partido.

Descalificaciones, peores que insultos, de los auténticos trabajadores por quienes no son sino corruptos semianalfabetos.

Cada vez resultaba más difícil huir de ellos, refugiarse en algún lugar inaccesible para el sonido o la lectura de sus reiterativas, sucias, embusteras voces.

Por eso uno regresaba a Stanislaw Lec y continuaba conduciendo sus pensamientos a nuestra realidad. Isla bienaventurada como la que buscaba Hölderlin. Habitáculo para sobrevivientes, aquellos que todavía creen en el pensamiento, la sonrisa de las criaturas que crecen al mundo sin memoria del pasado ni consciencia del presente, la música del silencio.

Dejemos que los otros retornen, bajo el yugo de los bárbaros que destruyen sus conquistas sociales y anulan la cultura, la libertad y la belleza, a las cavernas, aunque éstas sean ahora virtuales y se pueblen de ordenadores, televisiones de plasma, trajes nuevos de tipos como el Hugo Boss que vestía a los nazis, o galeristas que descienden de quienes daban dinero a Hitler para que culminara su proceso civilizatorio, para su noche y niebla, y con la perspectiva de casinos y hoteles de lujo y locales de alta prostitución de dadivosos magnates, lumbreras al parecer del desarrollo y del arte al servicio de los viejos nuevos gánsteres americanos.

¿Quién tiene la palabra?

Vosotros, quienes todavía conserváis las llaves que abren el pensamiento a la reflexión y la crítica, debéis tener la palabra.

Ellos, corruptos embaucadores al servicio del poder, tienen los medios. Los llaman de comunicación, pero son de embrutecimiento, alienacíon se decía décadas atrás.

La palabra está abocada al silencio. Las soflamas y mentiras de los medios a los votos.

Y la democracia no es ya, gracias al poder del dinero, sino el camino que conduce al golpe de Estado. No lo dan militares con fusiles, sino oligarcas con decretos políticos y económicos, bancos que ocultan los nombres de sus dirigentes bajo el de la palabra todopoderosa que reina ahora entre nosotros: mercados

INDICE LA ANTORCHA DEL SIGLO XXI. Número 35.

  • La nueva llegada de los bárbaros.
  • ¿Quién tiene la palabra?
  • En la estela de Stanislaw Lec (2)
  • 6. ¿Qué es el Caos? Es el Orden que fue destruido por la creación del mundo.
  • 7. He soñado con esta frase publicitaria para medios anticonceptivos: “Los no nacidos os bendecirán”.
  • 8. También el analfabetismo de los demás hace más difícil escribir.
  • 9. Cosa terrible es nadar contracorriente en aguas sucias.
  • 10. Cuando los caníbales quieren conocer el sabor de la ciencia le cortan la lengua a los científicos.


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