Víctor Claudín.- Paul Auster dejó de ser un escritor de culto para círculos minoritarios para convertirse en un autor del que se lee afortunadamente bastante, lo que resulta muy gratificante. Se ha quedado como lo que es, un valioso escritor de muy alta calidad literaria, cuyo fascinante mundo conquista cada vez más lectores de todo el orbe conocido. Hace muy poco Anagrama, su editorial en España, ha publicado su última novela: Invisible.
Cuando un escritor es grande, en el sentido de importante, leerlo suele hacernos rememorar otras lecturas de autores que nos han gustado mucho en el pasado. A mí me ocurre; y Paul Auster, sin que pueda razonarlo, me recuerda a escritores como Paul Bowles o Patricia Highsmith, por ejemplo, en todo caso siempre autores con los que he disfrutado como lector.
Auster sabe hacer muy bien lo de contar una historia desde varios puntos de vista, o entre los puntos de vista de distintos personajes. Esto último es lo que hace en Invisible: aquel estudiante de segundo curso en Columbia, Adam Walker, sus escritos de cuando está a punto de morir, su amigo Jim… de todos modos los nombres no importan, Jim nos confesará en determinado momento que se los ha inventado para que la hipotética publicación de esas páginas no conlleve consecuencias para la imagen de alguno de los personajes.
Walker conoce a una pareja de franceses; él, Rudolf Born, enseguida le ofrece acostarse con Margot, esa inquietante mujer y, más allá de la tela de araña con la que le van envolviendo, Born le ofrece ponerle a su disposición el dinero suficiente para montar una revista, la que él desee. Es el principio. Luego vendrá la ruptura en razón a un asesinato. Y la confesión de Walker sobre sus apasionadas relaciones con su hermana… Pero nunca se sabe si lo que se cuenta es cierto o no, al tiempo que todo se va resolviendo, que en realidad es complicarse, apareciendo nuevos datos reveladores.
De nuevo ese ambiente de tenue intriga que, sin darnos cuenta, tal vez nos deje sin dormir. Una tensión que se adueña de nosotros como la niebla que se va apoderando de un paisaje, una tensión que se apodera de nosotros con calma, como si no llevara ningún riesgo, para dejarnos sorprendidos al concluir la construcción de puzzle, satisfechos por haber tenido una nueva obra de Paul Auster entre las manos.
Y entre medias, como casi siempre, el autor va soltando pizcas de sus reflexiones, sobre el mundo, sobre la vida o sobre la creación, por ejemplo: “El miedo es buena cosa… el temor es lo que nos impulsa a correr riesgos y a sobrepasar nuestros límites normales, y es difícil que todo escritor que crea pisar terreno firme produzca algo de auténtico valor”
En fin, de nuevo un Auster genial, al menos para los que nos sentimos admiradores suyos desde La trilogía de Nueva York, y para los que hemos seguido paladeando sus otras novelas. Pero me parece que es recomendable para cualquier lector con un mínimo gusto por la buena literatura.
Invisible
Paul Auster
Traductor: Benito Gómez Ibáñez
Editorial Anagrama
ISBN: 9788433975225
283 páginas
18 €

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