(Un texto de Luis Araújo, a propósito de la publicación de su obra, “Trayectoria de la bala", en el nº 12 de la colección Teatro de Papel de la revista Primer Acto)
La mayor parte de mi producción como autor teatral está relacionada con conflictos relativos a la exclusión, la segregación, la explotación, la inmigración y, en un sentido amplio, la dificultad de relación con el otro: otro sexo, otro país, otra religión, otra ideología, otra piel... otra condición social.
El miedo al otro mueve a las personas a excluir, a utilizar la violencia (en sus múltiples acepciones, no sólo física) para discriminar, para erigirse en canon ellas mismas y despreciar a los demás, a los que piensan diferente, creen diferente, sienten diferente o tienen diferente aspecto.
Cuando en 1985 estrené Fantastic calentito (ARAÚJO, Luis. Teatro urgente. Luna negra y Fantastic calentito. El ojo de la avispa, 8. Prólogo de Jerónimo López Mozo. Ed. La Avispa. Madrid, 1997) en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, que yo sepa, la dramaturgia española de la época apenas había tratado el tema de la otredad que intenté metaforizar en una supuesta y futurista relación de humanos e insectos, mutantes ambos. Poco después, en Carmen Privatta (1986) (VV.AA. Monólogos I. Ed. Asociación de Autores de Teatro. Madrid, 1995.) jugaba con la fragilidad del mito, la inseguridad de esos seres otros que admiramos sobre el escenario como si fueran sobrehumanos, a través del personaje de una cantante desvalida y abandonada en una aciaga noche de concierto. Los intentos del profesor Marcos Decantor, en Prototipo de poniente (1989) (ARAÚJO, Luis. El juego eterno. Teatro de Luis Araújo. Incluye La construcción de la catedral y Prototipo de poniente. Edición y estudio de John Gabriele. Espiral/Teatro. Ed. Fundamentos. Madrid, 200), por desentrañar el funcionamiento no del cerebro humano en general, sino de un cerebro humano en particular, de cada persona en concreto, venía, creo, a abundar en este enigma que me ha intrigado toda mi vida. ¿Por qué nos consideramos diferentes?
Como emigrante que fui en Francia, en Bélgica y en Canadá, Vanzetti (1992) (ARAÚJO, Luis. Vanzetti. Biblioteca Antonio Machado de Teatro, LXI. Visor Ds. Madrid, 1996) y La construcción de la catedral (1993) respondían, a mi regreso, a una reflexión sobre la condición del extranjero en un país ajeno, primero, y del extranjero en su propio país, después. El resultado de esa reflexión me condujo a pensar que la otredad no depende del idioma, las creencias o las características étnicas sino, fundamentalmente, de los diferentes niveles y mecanismos de poder que luchan despiadadamente por cerrar el acceso a los considerados ajenos convirtiéndolos en inferiores. ¿Cuántos siglos hace que los gitanos no son extranjeros en España?
Así, las dos mujeres que se escrutan, la una en el espejo de la otra, en Trenes que van al mar (ARAÚJO, Luis. Trenes que van al mar. Ed. Asociación de Autores de Teatro. Madrid, 2001) españolas ambas, viven en mundos tan otros como se pueda imaginar. Si bien, al final, acabarán preguntándose qué es lo que las hace tan diferentes.
Y es que esa incógnita se está convirtiendo en una cuestión peligrosa de implicaciones sociales, políticas, económicas y éticas en un mundo en que el poder está cada vez más polarizado en la economía y globalizado en una cruzada universal de privilegios inadmisibles para la razón. Los seres humanos huyen en masa de ese Tercer Mundo expoliado durante siglos por los honorables hombres de negocios del Primer Mundo, e invadiendo sus calles reclaman un ancestral derecho de humanidad por encima de toda diferencia. De esto trata Mercado libre (ARAÚJO, Luis. Mercado libre. Ed. Artezblai Teatro, 39. Bilbao, 2008. ARAÚJO, Luis. Mercado libre. Ed. Asociación de Autores de Teatro. Madrid, 2008. ARAÚJO, Luis. Mercado libre. Ed. del Teatro Español de Madrid, 2009). De esto y de la tragedia humana a que puede conducir la búsqueda del paraíso en nuestro maravilloso mundo libre. Libre tan sólo para los dueños del mercado.
Con las expulsiones de gitanos en Francia y el Tea Party norteamericano, la guerra que los ultraconservadores fanáticos llevan a cabo contra los derechos humanos en todo el planeta es hoy verdaderamente trágica por anacrónica. Escondidos bajo el poder económico que ha doblegado a los gobiernos del mundo entero, proclaman a los cuatro vientos e intentan convencernos de que no existe futuro fuera de sus pretensiones de dominio.
Pero hoy, tras el enésimo crack financiero, todos conocemos las consecuencias de su expansión y sabemos que tales pretensiones son suicidas: no existe crecimiento económico, en los términos que ellos propugnan (La bibliografía sobre estos temas es inmensa. Recomiendo consultar en general la obra de Gilles Lipovetsky creador del término hiperconsumo, y particularmente: La era del vacío: Ensayo sobre el individualismo contemporáneo, Ed. Anagrama. Barcelona, 2003; o La sociedad de la decepción, Ed. Anagrama. Barcelona, 2008), que no conduzca a la extinción de nuestro planeta; no existe libertad si el precio a pagar es la miseria de miles de millones de personas; no existe futuro si la garantía de alcanzarlo se confía a la fuerza de las armas; no existe identidad que no se defina en la interrelación con el otro.
Hoy el núcleo más importante de oposición a la intolerancia de un régimen fanático como el de Irán está en las organizaciones femeninas (no sólo feministas) de aquel país. En Occidente creemos que la discriminación de que son objeto está muy lejos de nuestro sentir y de nuestra propia cultura. ¿Pero qué ocurre cuando una mujer iraní, divorciada y agnóstica, huida de su país, irrumpe en la realidad de una familia española ultraconservadora de las de toda la vida? ¿De verdad está tan lejos aquel fanatismo de ese otro nuestro que todavía pervive en nuestras civilizadas sociedades? Por eso, en Trayectoria de la bala, he querido representar al otro en el personaje de una mujer iraní. La irrupción del otro en nuestro entorno nos pone ante el espejo de creencias y convicciones con las que convivimos cada día mirando para otro lado.
Entre los numerosos y variados prejuicios de que son víctimas las personas que emigran, ninguno es tan perverso como el que se deriva del empeño por parte del poder de identificar determinados países, culturas o religiones con el enemigo. Esto es lo que se está intentando difundir entre la población de los países occidentales con respecto a los países árabes, y al Islam en general, desde que George W. Bush decidió hacer su guerra al terrorismo en territorios que nada tenían que ver con el ataque sufrido por su país en el World Trade Center de New York. El concepto de guerra de civilizaciones, lanzado a los cuatro puntos cardinales, ha convertido a los musulmanes de forma totalmente indiscriminada en sospechosos para la población sistemáticamente desinformada de Occidente.
La realidad es que, en los países musulmanes, los movimientos progresistas de modernización tienen cada vez más fuerza, el feminismo avanza en todos los frentes y el interés por el diálogo y la apertura en derechos civiles y políticos es hoy una firme esperanza para la mayoría de ellos y para la paz mundial. Esto, cuando los conflictos continúan abiertos en diferentes puntos de Oriente, debería hacernos reflexionar.
Así como en Irán las mujeres son hoy portaestandartes de la oposición al régimen conservador por más que, desde nuestra perspectiva, sigamos creyendo que son víctimas silenciosas y resignadas, en todos los países de mayoría musulmana hay practicantes y no practicantes, integristas, moderados y laicos, progresistas, feministas y claramente revolucionarios. Exactamente igual que en nuestros países, cuya prepotencia se ha vuelto desprecio a todo lo que no vive según nuestra norma.
Trayectoria de la bala propone como relato la integración de una mujer iraní en una sociedad europea occidental de hoy que la rechaza por atrasada e integrista cuando, en realidad, estos obstáculos proceden de la misma sociedad de acogida.
En un mundo que ha trastocado todos los lenguajes, en el que las palabras significan una cosa y la contraria según quién las emplea, el Premio Internacional de Dramaturgia Cultura Frontal, que ha obtenido mi este texto en Buenos Aires, me hace pensar que los océanos no dividen continentes: el otro está en nuestra propia casa y nuestros semejantes pueblan el planeta mestizo que avanza decidido en busca de la libertad del ser humano. El otro es más bien aquel que, resistiéndose al natural movimiento de solidaridad entre los humanos, trata de impedirlo para obtener beneficios económicos.
Trayectoria de la bala habla metafóricamente de cómo esa bala disparada por quienes discriminan se puede volver contra ellos mismos, si alguien decide hacer lo necesario. En cierto modo, es también un recorrido metafórico por nuestra historia reciente, la trayectoria social descrita desde nuestros pequeños intereses de familia a la apertura al mundo con la llegada de los inmigrantes. En el fondo es un canto de esperanza en un futuro mejor. Y, en mi propia producción, es quizá uno de los textos más optimistas que he escrito. Alguien dijo que el optimismo es una obligación revolucionaria, ¿recuerdan?
Por eso en la pieza desaparece el poder autoritario y obsoleto, encarnado en PADRE, cuya vulnerabilidad e inadaptación a los nuevos tiempos vienen significadas por el infarto que le fulmina, incapaz de asumir la caída de su primogénito y heredero ideológico, aún antes de saber que resultará inválido, física y operativamente hablando, a raíz de la lucha que sus propias ideas han provocado.
MADRE aparece al principio de la pieza como la mujer tradicional, sometida a las decisiones de su marido, temerosa de tocar temas escabrosos, o provocar discusiones dolorosas, pero acaba tomando las riendas y exigiendo cuentas a JOSE (sic), el abogado de la familia, mentor y urdidor de la ideología y las acciones de padre y primogénito. El personaje de MADRE es para mí especialmente significativo, presencia de la mujer en nuestra sociedad contemporánea, que luchando con sus prejuicios y tabúes busca una alternativa, sin ni siquiera poseer toda la información de la situación en que se encuentra.
La información es un arma poderosa en nuestros días. Los personajes de Trayectoria... se ocultan la verdad unos a otros por piedad, por estrategia, por fanatismo o por indiferencia. Y a lo largo de la acción todos irán descubriendo que tampoco la verdad que ellos conocen es toda la verdad. Incluso que la verdad cambia de un momento a otro, que la información que creen poseer ya ha dejado de ser efectiva.
El primer acto de la pieza termina con un disparo, el segundo con una danza. Disparo y danza, dos polos opuestos de la emoción humana que marcan una trayectoria del dolor a la alegría. Debo decir que he vivido personalmente ese recorrido desde que salí camino de París por primera vez, con 18 años, de una España que aún vivía bajo la dictadura militar, hasta me mezclé en la cosmopolita Montréal con gentes de todos los colores y creencias del mundo: una auténtica danza de culturas que en estos momentos empieza a gestarse en nuestras calles, aunque las reacciones sean todavía de desconcierto. Quienes aún se oponen a esa danza tienen la batalla perdida de antemano, pertenecen al pasado. Y si en este momento parece que el péndulo se inclina hacia ellos, no me cabe duda de que su intolerancia será barrida por la fuerza de la propia evolución. Nadie puede parar este proceso. Considero mucho más inteligente propiciar el progreso humano de integración que intentar parar la historia para mantener el crecimiento económico de una minoría. Es la única opción de futuro.
Candyce Leonard anotaba en la reciente Convención de la South Atlantic Modern Languages Association, en Atlanta (LEONARD, Candyce. El teatro de Luis Araújo y el siglo XXI. Ponencia presentada en El Mundo Literario de Luis Araújo: Sesión Homenaje al Escritor y Su Obra. Spanish Contemporary Writers. South Atlantic Modern Languages Association Convention. Atlanta (USA), 2010. Texto inédito de la ponencia amablemente cedido por su autora), que Trayectoria... comienza con una puesta en cuestión de los orígenes de lo que se supone son ancestrales signos de la cultura española: el Jerez, el schotis, los toros, el aceite de oliva, el flamenco...
… el autor plantea en los primeros momentos el intercambio cultural en que se basa la identidad y cultura de España y nos prepara así para la integración social de esta mujer […] dentro de la España del siglo XXI.
Y destaca a continuación que:
Mientras en el pasaje citado el conflicto aparece como una cuestión de datos equivocados, más adelante sabremos que el antagonismo trata de algo más fundamental y ético-moral, sobre las razas y culturas diferentes y, todavía más, sobre las decisiones que una persona toma en cuanto a los valores que su sociedad sostiene.
Debo agradecer también a la profesora de la Wake Forest University el haber sido la primera en valorar la profunda importancia que doy en mi obra al silencio. Sobre este tema me extendí detalladamente en mi intervención en la citada Convención de Atlanta y en algunas conferencias pronunciadas en universidades españolas. Espero publicar próximamente algunas de estas reflexiones.
Debo decir para terminar que no soy ningún especialista en la cultura iraní y, mucho menos, persa. Mi interés es general y, en este caso, simbólico de la situación que pretendo reflejar. Mi curiosidad me llevó hace años a seguir un curso de lengua farsi en la Universidad Complutense de Madrid (lo que no quiere decir que sea capaz de hablarla) y, naturalmente, he procurado documentarme para escribir este texto. Las relaciones históricas entre Irán y España son mucho más significativas en el terreno cultural de lo que hoy imagina cualquier español de la calle. Pero si alguien tuviera interés en indagar sobre este tema, me permito sugerirle modestamente que consulte los excelentes trabajos de Nadereh Farzamnia, profesora en el Departamento de Estudios Árabes e Islámicos y Estudios Orientales de la Universidad Autónoma de Madrid, o de Rafael Robles Loró, lector de la AECID en la Universidad Allameh Tabatabaei de Teherán. No me resisto a citar, por su curiosidad y pertinencia con respecto a lo que vengo diciendo, este texto de Robles Loró:
En Irán se está poniendo de moda el español. Bien es cierto que siempre ha habido cierto interés por dicha lengua, porque entre España e Irán existe, entre otros, el lazo común de la guitarra española (que fue un invento, al parecer, iraní), instrumento que apasiona a miles de persas y que despierta la curiosidad por conocer la lengua cervantina (ROBLES LORÓ, Rafael. El español en Irán. En El español por países. Centro Virtual Cervantes. http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_06-07/pdf/paises_21.pdf).
[2] VV.AA. Monólogos I. Ed. Asociación de Autores de Teatro. Madrid, 1995.
[3] ARAÚJO, Luis. El juego eterno. Teatro de Luis Araújo. Incluye La construcción de la catedral y Prototipo de poniente. Edición y estudio de John Gabriele. Espiral/Teatro. Ed. Fundamentos. Madrid, 2001.
[4] ARAÚJO, Luis. Vanzetti. Biblioteca Antonio Machado de Teatro, LXI. Visor Ds. Madrid, 1996.
[5] Ver NOTA 3.
[6] ARAÚJO, Luis. Trenes que van al mar. Ed. Asociación de Autores de Teatro. Madrid, 2001.
[7] ARAÚJO, Luis. Mercado libre. Ed. Artezblai Teatro, 39. Bilbao, 2008.
ARAÚJO, Luis. Mercado libre. Ed. Asociación de Autores de Teatro. Madrid, 2008.
ARAÚJO, Luis. Mercado libre. Ed. del Teatro Español de Madrid, 2009.
[8] La bibliografía sobre estos temas es inmensa. Recomiendo consultar en general la obra de Gilles Lipovetsky creador del término hiperconsumo, y particularmente: La era del vacío: Ensayo sobre el individualismo contemporáneo, Ed. Anagrama. Barcelona, 2003; o La sociedad de la decepción, Ed. Anagrama. Barcelona, 2008.
[9] LEONARD, Candyce. El teatro de Luis Araújo y el siglo XXI. Ponencia presentada en El Mundo Literario de Luis Araújo: Sesión Homenaje al Escritor y Su Obra. Spanish Contemporary Writers. South Atlantic Modern Languages Association Convention. Atlanta (USA), 2010. Texto inédito de la ponencia amablemente cedido por su autora.
Centro Virtual Cervantes. http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_06-07/pdf/paises_21.pdf



