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Lunes, 3 de Diciembre de 2012

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Autores consagrados eligen las mejores páginas de sus obras

LIB-Mil-bosques-bellotaFrancisco R. Pastoriza

A los lectores nos gusta conocer cómo han nacido los libros que leemos, cuáles han sido las influencias que han tenido los autores a la hora de escribirlos y cómo ha surgido la inspiración que ha dado lugar a esas obras. De ahí el éxito de las entrevistas, en las que los escritores cuentan cómo se ha desarrollado la idea inicial de una novela o de un ensayo y las peripecias que ha sufrido a lo largo de su gestación. Pero a veces también nos preguntamos cuáles serán aquellas obras más queridas por sus autores, las páginas por las que sienten un aprecio especial y cuáles son las causas de que esto sea así. Nos gusta saber también si coinciden con nuestras propias preferencias. La periodista y editora norteamericana Valerie Miles, quien vive y trabaja en España, ha tenido una idea brillante que sacia en parte nuestra curiosidad.

La idea, según cuenta, no es totalmente suya sino sacada de un viejo libro editado por Whit Burnett en 1942, que ella encontró cuando era niña en la biblioteca de un pequeño pueblo de Carolina del Norte. Allí, autores como William Faulkner, Ernest Hemingway, Lillian Hellman o Pearl S. Buck seleccionaban sus escritos preferidos y explicaban por qué les gustaban más que el resto de sus obras. En un libro reciente, “Mil bosques en una bellota” (Duomo ediciones), Valerie Miles retoma aquella vieja experiencia de lectura y la aplica a escritores contemporáneos de ambos lados del Atlántico que han escrito su obra en castellano. Veintiocho autores eligen las páginas que consideran más representativas o más brillantes de su larga producción (todos son autores consagrados con una amplia obra a sus espaldas) y cuentan cómo las han escrito y por qué han llegado a esa elección. Algunos seleccionan una obra en concreto (un cuento o un capítulo de una de sus novelas) y otros no pueden evitar incluir dos o tres o más (hasta cinco José María Merino) por las que sienten ese especial amor de un autor por sus creaciones. A veces esas páginas justifican toda una obra. Javier Marías dice aquí, en relación con esa elección del autor, que “De algún modo has construido, has erigido toda una estructura, todo un edificio, con el único fin de incluir en su interior unas pocas páginas… la razón misma de la existencia de una novela determinada reside en esas páginas, en esas cinco o diez, o en este párrafo y aquel, o en dos ideas”.

Seguramente cada lector siente especiales predilecciones por las obras de sus autores preferidos y a buen seguro que muchos coinciden en los títulos en el momento de elegir aquellas que les han marcado o que han influido en sus gustos literarios, incluso en sus vidas. Por eso pueden sorprenderse de que a veces los escritores no las aprecien con la fuerza que los lectores creen que debieran hacerlo. Por ejemplo: ¿Cuál cree la mayoría de los lectores de Vargas Llosa que es su mejor novela, aquella en la que están sus mejores páginas?. Seguro que una mayoría elegiría “Conversación en la catedral”, “La guerra del fin del mundo”, “La ciudad y los perros” o “La fiesta del chivo”. Pues bien, el propio Vargas Llosa cree que sus mejores páginas están en “El Paraíso en la otra esquina” y, sí, también, en “La fiesta del Chivo”. También sorprende que Juan Goytisolo elija, de toda su amplia producción, un capítulo de “Telón de boca”, la novela con la que prometió en 2003 despedirse de la narrativa para dedicarse al ensayo (años después, sin embargo, aparecería “El exiliado de aquí y de allá”, una secuela de “Paisajes después de la batalla”). Lo elige, dice, porque, desde “La Celestina” y hasta esa su obra, ningún protagonista de una obra literaria ha increpado a Dios por haber hecho el mundo tal como es, como lo hace el de su novela. A Sánchez Ferlosio le hemos oído muchas veces casi abominar de “El Jarama”, por lo que no sorprende que elija como algunas de sus mejores páginas aquellas de su novela “El testimonio de Yarfoz” en las que sus protagonistas están bien definidos como personajes de destino y no de carácter, una de sus obsesiones literarias. Menos sorprendente resulta la elección de Ana María Matute, que sin dudarlo (como la mayoría de sus lectores, seguramente), selecciona un capítulo de su “Olvidado Rey Gudú”, aquel en el que se relata por qué la madre del protagonista le quita a su hijo la capacidad de amar. O que Juan Marsé seleccione un fragmento de “Últimas tardes con Teresa”, en el que el conflicto entre apariencia y realidad, una constante en toda su obra, se muestra con mayor nitidez. Carlos Fuentes (por cierto, que conocía el libro de Burnett, que estaba en la biblioteca de su padre) elige “Terra nostra”, Bryce Echenique “Un mundo para Julius”, Rafael Chirbes, “Crematorio”… en fin, unas veces sorprendentes, otras perfectamente previsibles y, en algún caso, puede que descubran a algún lector una obra interesante y desconocida.

INFLUENCIAS VARIAS

En cuanto a las influencias de cada uno de los autores, casi todos ellos se muestran reticentes a admitirlas abiertamente, si bien reconocen lecturas que les sirvieron para elaborar sus tramas, sus personajes o las geografías en las que éstos se desenvuelven. Existe una curiosa coincidencia en citar a William Faulkner y a Shakespeare por casi todos los autores seleccionados. Y con frecuencia a los grandes de la literatura rusa, sobre todo a Tolstoi y Dostoievski. Víctor Hugo, Dickens, Proust y Kafka, se admiten también frecuentemente como lecturas influyentes en muchos de ellos, así como los clásicos españoles Quevedo, Cervantes, Góngora o Gracián. Pero muchos señalan influencias aliterarias, como la tradición, la cultura oral en la que crecieron, la sociedad en la que vivieron, los conflictos de los que fueron testigos… hasta las abuelas a las que deben el idioma. Y una curiosidad interesante: algunos de estos escritores, que son también traductores, admiten esta labor como una de sus influencias más decisivas por lo que supone de penetración en la escritura de los originales que han tenido la oportunidad de verter al castellano.

Además de la reproducción de todos los textos elegidos por sus autores, “Mil bosques en una bellota” incluye una útil biobibliografía de los escritores elegidos, en la que se resume su vida y se hace una exhaustiva lista de sus publicaciones.

  • TÍTULO. “Mil bosques en una bellota”
    Edición de Valerie Miles
    Duomo Ediciones
    760 Páginas


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Autores consagrados eligen las mejores páginas de sus obras
Comentarios (1)Add Comment
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escrito por Carla, noviembre 29, 2012
¡Un proyecto maravilloso!

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